Por Ramiro Rodríguez Vargas
En mi criterio la voz grave de Carlos Enrique Gómez Laurito (Lauro), por mucho tiempo se identificó como la voz de Turrialba, no porque fuera el propietario de la fenecida emisora LA VOZ DE TURRIALBA, si no porque ese timbre de voz era característico de las emisoras donde participó, Radio Turrialba, Radio City, Radio Monumental, Radio Libertad, Radio Columbia y otras, sin olvidar su querida La Voz de Turrialba, donde se hacían milagros para sacar información desde diferentes lugares, con el afán de ser el canal de comunicación de los turrialbeños.
Muchas veces con más deseos de trabajar que con capacidad locativa o tecnológica, usando los recursos .que había a la mano, que no eran muchos y una antena colocada en el patio de la casa de Doña Blanca Laurito, su madre, ahí, usando la pila como escritorio, y un rudimentario Phone Pass, que había que darle chilillo para que funcionara, se redactaban y transmitían las noticias y se le daba participación a los oyentes.
Siempre en la VOZ gutural de Lauro, con una dicción y una capacidad de lectura inconmensurable. En ocasiones en un papel de pan escribíamos la nota y Lauro la leía como si estuviese escrita a máquina, con las pausas de los signos de puntuación que a veces no poníamos pero que él sabía dónde iban.
Humilde siempre, su pensamiento era ganarse la vida haciendo radio y proporcionándole al cantón un medio para informar, entretener y educar. Muchas personas lo acompañaron en sus proyectos de comunicación, su hermano José, su sobrino Javier, Marco Coto, quien merece mención aparte porque fue su escudero casi siempre y lo apoyó hasta el final.
No podemos dejar de mencionar a Luis Torres Monge (primer narrador de fútbol de Turrialba), Rafael A. Velásquez (con quien compartió en algunas ocasiones), Jairo Mora Cordero (otra voz privilegiada), Enoc Hernández Castro (el corresponsal y reportero insigne de Turrialba), Ronald Moya Chacón, Laffitte Fernández, Miguel Arturo Ramos, Yury Jiménez, Nicolás Aguilar, Cristián A. Hernández, Juan Carlos Pérez y otros, porque la emisora fue un punto de ebullición del periodismo local.
Cuando la radio llegó a Turrialba en 1958, Lauro se incorporó al proyecto e inicia con Eduardo E. Arana, Radio Turrialba, en 1525 AM, como todas las emisoras que en aquel momento operaban en el país y de ahí en adelante su vida gravitó en el mundo de la radio.
Murió una estrella del firmamento radiofónico de Turrialba, lo recordamos con cariño, respeto y admiración. Se fue, seguramente, a explorar el dial en el escenario de la pos vida, para instalar ahí su muy apreciada Voz de Turrialba. Más temprano que tarde lo estaremos acompañando para seguir haciendo radio, que sin duda fue su misión y su vocación terrenal. ¡Turrialba no te olvidará!