Las actividades de masiva asistencia, todavía no se recuperan del golpe que les dio la pandemia, al impedir las convocatorias presenciales a estos y otros eventos, esta vez, aunque en algunos puntos se congregaron bastantes observadores, se notó una escasez, muchos espacios vacíos donde antes se amontonaban los asistentes a ver el desfile.
Las escuelas, colegios y otras instituciones del sector educativo y público en general, sí tomaron en serio la presencia en el desfile, se esforzaron por presentar vestimentas llamativas para su mejor elenco estudiantil, así como la mejor versión de su faceta artística, eso es de reconocer y felicitar.
Llamó la atención que en el Parque Quesada ni siquiera estaban ocupados todos los poyitos y en los puestos de venta de los artesanos, pocos se acercaban a adquirir sus productos, al menos en el momento que el desfile estaba llegando al edificio municipal. Seguramente después de esa hora, (9 a.m.), hubo más asistencia y aumentaron los compradores.
Lo cierto es que aún no se logra volver a los tiempos de la pre pandemia, ni siquiera con los medios locales que, esta vez, casi no hicieron acto de presencia, al menos no con la vistosidad y el entusiasmo de antes.