Esteban Rodríguez Zamora / Turrialba Hoy
El sueño de los niños de la comunidad de Azul de tener una escuela nueva, moderna, equipada y segura se convirtió en una pesadilla, ya que cuando iba a la mitad de su construcción quedó abandonada y se la fueron robando poco a poco.
Hoy lo que queda de aquel sueño es un lote baldío en lo profundo de la comunidad, una destrucción total de las que serían sus instalaciones y un constante ir y venir de personas que siguen robándole lo que se pueda al abandonado proyecto.
Turrialba Hoy visitó el lugar para confirmar que todo está en ruinas y que actualmente es muy difícil identificar cuales eran los avances a que se había llegado en la construcción y la disposición de los edificios que ya se habían puesto en pie.
Gilberto Pérez Picado quien además es vecino de la comunidad, nos comentó como toda la comunidad estudiantil lamenta que no se llegara a realizar tan importante proyecto y que además han sido testigos de como se han ido llevando lo que quedaba. “Se robaron todo lo que pudieron, primero cosas pequeñas, luego cosas cada vez más grandes y no han dejado nada. Hasta los medidores se los llevaron” señaló el encargado de seguridad.
“Ahí lo que parece es que hubiera caído una bomba, porque todo está destruido” señaló Pérez. Según comentó primero fueron personas que viven en la calle, pero luego empezaron a llegar drogadictos y después hasta vehículos veían entrando y llevándose materiales de construcción. Actualmente unos enormes tubos de cemento para la cañería, obstruyen el paso, pero nadie sabe quien los puso.
Frustración estudiantil
Víctor Romero, director de la Escuela de Azul señala que la empresa xxxx (va a enviar el nombre) asumió la construcción bajo el modelo “llave en mano”, es decir, ellos se encargan de todo y nadie interfiere, entregan la obra lista para usar.
Hace dos años cuando el avance era de un 42% abandonaron la obra, bajo la excusa de problemas financieros. La finca comprada por el MEP es de 1,5 hectáreas, toda el área estaba cercada por malla electrosoldada, pero los vándalos comenzaron a meterse a llevarse lo que pudieran, hasta cortadora eléctricas, los vecinos les facilitaban electricidad para que cortaran. Hubo detenidos, acusados, enfrentamientos, todo quedó en nada.
La obra se contrató por ¢ 2 470 millones, era un Escuela con todas las condiciones para dar el mejor servicio educativo, se invirtieron más de mil millones y ahora es un sitio destartalado, masacrado, Romero dijo que en su criterio el MEP no perdió nada, porque nunca recibió la obra y por lo tanto no giró dinero, que por ser llave en mano se paga con la entrega, lo mismo pasa con el BID que aportó los fondos al Fideicomiso y se designó al BN como administrador.
La finca está en garantía con el BN y aunque se han hecho gestiones para recuperar la obra, cada día es menos lo que queda, toda la malla se la llevaron, las baldosas, los perfiles, en fin… no se han llevado la estructura del gimnasio porque no se la aguantan. ¿Quiénes se llevaron los materiales?, primero fue uno y detrás de él, una muchedumbre que destruyó todo. Destruyeron lo que iba a ser el centro educativo de los vecinos.
Los eventos que causaron el abandono de la obra se agudizaron con la llegada de la pandemia por el covid, por lo que lleva por lo menos dos años en el olvido y sin respuestas hacia una nueva propuesta. Parece ser que está aún más lejano ese sueño de los niños y niñas de Azul por la nueva escuela que les han venido prometiendo.