Ramiro Rodríguez Vargas / Turrialba Hoy
Lo ocurrido en Turrialba con las recién pasadas elecciones de presidente y diputados, dejó varias enseñanzas, para quienes acostumbran movilizarse en el mundillo de la política. No todos los que habitan en ese grupo, se le puede considerar políticos.
Se mantiene el comportamiento de que son los indecisos los que finalmente tienen impacto sobre los resultados finales y sobre las aspiraciones de los candidatos.
Queda claro que tantos partidos aspirando a que sus partidarios resulten electos, crea una confusión, crea incertidumbre y por eso alguien con un pobre 17% de apoyo nacional, logra pasar a la siguiente ronda, porque candidatos como Fabricio Alvarado, Eliezer Feinzaig o Lineth Saborío ni siquiera llegaron a ese nivel.
Ese comportamiento de los electores que al momento de las votaciones se inclina por uno u otro candidato e irrumpe en las expectativas creadas por los resultados de las encuestas, que se está equivocando con alguna frecuencia, aunque quienes la realizan, defienden los resultados con argumentos técnicos y algunos no tanto. Es lógico cada quien defiende lo que le da de comer. Habría que hacer una encuesta sobre lo que piensan los ticos de las encuestas.
En Turrialba sucedió un fenómeno poco frecuente, Carlos Hidalgo, con el Partido Nueva Generación como plataforma, logró acumular (en el cantón) la mayor cantidad de votos que todos sus contrincantes, incluyendo al PLN, sin olvidar que, al cierre de la edición, había algunas mesas de Turrialba por contabilizar, pero eso podría favorecer a cualquiera de los dos.
Lo de Hidalgo, unido a lo sucedido con el PAC, debe servir para sacar conclusiones, ¿castigaron al PAC, a Luis Fernando León Alvarado o los dos?, ¿representa lo sucedido una evaluación negativa de la gestión del alcalde? Luis Fernando dijo a Turrialba Hoy que en su criterio la escasa votación por el PAC, responde más a un asunto nacional, que local, tiene que ver con la apatía y el alto abstencionismo. “Creo que mi gestión se está realizando bien, por lo que no creo que la baja votación o percepción de mi trabajo”, destacó León Alvarado.
Hidalgo por su parte salió fortalecido en el ámbito local, pero su partido no le dio el respaldo que necesitaba para salir electo, a pesar de esa deficiencia estructural del PNG, la votación estuvo cerca del subcociente, pero al no alcanzarlo, quedó fuera de la distribución de curules. Una experiencia sin duda valiosa, porque lo coloca en una posición de reconsiderar la vía por la que puede orientar sus aspiraciones.
El caso de Rosaura Méndez, merece un análisis aparte, porque sabíamos que un tercer lugar tenía pocas posibilidades, dado el bajo índice de respaldo que tenía Figueres en las encuestas, no obstante, estuvo y al parecer está muy cerca de salir, faltan unas cuantas mesas por revisar y la posibilidad sigue vigente; si lo logra sería de gran mérito.
Lo que sucedió con la dispersión del voto que provocó la gran oferta de partidos en la papeleta, era probable que muchos se enredaran al emitir su voto. Escuché a una señora de Carmen Lyra al salir del recinto de votación decir: “había tantos candidatos que me ataranté y no sé ni por quién voté?
Lección uno: no se puede inferir a partir de las encuestas.
Lección dos: para optar por un puesto de diputado no basta con el respaldo de un cantón.
Lección tres: La gente no olvida, la gente usa el voto para premiar y para sancionar.
Lección cuatro: En política el que más sabe… no sabe nada.