Por: Rafael Mora Goñi, Educador
Pasado el año 2000 ya los educadores empezamos a escuchar discursos como: “la educación del nuevo siglo”, “las nuevas metodologías”, “el internet en las clases”, “viene la cuarta revolución industrial” y a la par, el deterioro del servicio que ofrecía el Ministerio de Educación Pública (MEP), que según los expertos “no estaba a altura de los países líderes en educación”; sobre todo Finlandia, que empezó a sonar como el referente mundial.
Con la llegada masiva del internet, vimos un proceso paulatino que inició en el año 2002 y que nos atropelló con toneladas de información, se vivió un proceso así:
1. Café internet (ya se podía ir a consultar algo que se llamaban “páginas web” y enviar correos electrónicos).
2. Internet en las casas (vía modem por teléfono). ¿Quiénes pudieron pagar por ese servicio en el hogar? Pues claro las familias de clase media y alta.
3. Laboratorios de informática en las escuelas y colegios, algunos con conexión internet (sobre todo en colegios privados del GAM)
4. Conexiones directas a las clases, donde el profesor podía conectarse a internet en su computadora de escritorio y usar recursos en línea (solo en el GAM).
5. Conexiones inalámbricas y wi-fi que permitieron acceso a computadoras portátiles.
6. Banda ancha y fibra óptica (con la llegada de computadoras portátiles y tablets más económicas)
7. Celulares con internet propio o con wi-fi, masificación de computadoras portátiles y tablets.
8. Internet de las cosas, aparatos inteligentes.
Estos veloces cambios en la tecnología, que en 20 años cambiaron nuestra forma de comunicarnos, de globalizar el mundo de la información, de comprar y vender bienes y servicios. Van desapareciendo las tiendas físicas, los libros de papel, el dinero en papel y monedas, pero las escuelas y colegios siguen casi con el mismo modelo del siglo pasado.
Y hace una década empezamos a escuchar la famosa pregunta: ¿y el sistema educativo público? ¿está a la altura de la sociedad globalizada? ¿está formando para los trabajos del siglo XXI? ¿las metodologías docentes están actualizadas? ¿por qué se sigue enseñando de forma tradicional? ¿por qué solo estudiantes y docentes del GAM y algunas zonas urbanas tienen acceso a internet en las escuelas? ¿están preparados los docentes para esta era de la información?
Con la llegada del internet llegó la frase “crisis en la educación” y aquí debemos hacer un alto en el camino, ¿está en crisis la Educación o la gestión del sistema educativo público?
Por lo tanto, es urgente retomar y diferenciar tres conceptos:
• Educación: la formación integral de cada persona, donde la familia es la primera y más importante “educadora”. La escuela complementa la educación en la familia, apoya para que los estudiantes aprendan técnicas y conocimientos, habilidades y competencias.
• Gestión del sistema educativo: recursos, servicios, infraestructura, nombramientos, pago de salarios, planes de estudio, reglamentos, etc.
• Mediación pedagógica: las actividades y recursos que emplea el docente con sus estudiantes a cargo, paralelo a la evaluación de los aprendizajes. ¿qué enseño? ¿para qué lo enseño? ¿cómo lo enseño? ¿aprendieron de manera significativa mis estudiantes?
Entonces si hablamos de la crisis de la Educación o apagón educativo entonces debemos mirar con detalles los tres aspectos anteriores, ¿falló la familia como primera fuente de educación? ¿la gestión del sistema educativo no cumplió sus fines y propósitos, acaso se hizo burocrática y perdió el norte, donde el estudiante debió ser el centro? ¿es posible que exista corrupción en la gestión del sistema educativo? ¿la mediación pedagógica responde a la realidad de un estudiante del avanzado siglo XXI? ¿están las universidades formando a los educadores que requiere la sociedad globalizada? ¿los altos jerarcas del MEP conocen de cerca la realidad de las aulas sobre todo de zona rural?
Cuando se habla de crisis en la Educación debemos entonces detallar en orden la responsabilidad de: las familias, de los administradores del sistema educativo y por último a los educadores.
En el caso de las familias y los educadores, confían en que quienes van a dirigir la gestión del sistema educativo lo hagan con excelencia. Ni las familias ni los educadores deciden los planes de estudio, ni el uso de los recursos financieros, no definen las políticas educativas. Las familias no pueden luego de un cambio de gobierno volver a una tranquila plaza administrativa en propiedad. El educador sigue en su escuela o colegio, siendo ilusionado cada cuatro años de un cambio verdadero, luchando contra el “sistema” que le dicta órdenes de que la evaluación sea cada vez más suave y que no puede sancionar la indisciplina. El educador debe obedecer las órdenes superiores.
Los más altos jerarcas del MEP pues terminan su período y logran altos puestos en organizaciones internacionales, o una embajada o simplemente mejoraron su pensión de JUPEMA con una inteligente postergación ¿y las familias? ¿y los niños? ¿y los educadores?
Nuestra crisis no es educativa es de gestión de la educación, burocrática y llena de especialistas en “educación” con “visión de mundo” pero alejados de la realidad de la escuela unidocente o del educador que trabaja en varias escuelas o colegios para lograr completar sus lecciones y que de paso tendrá que sobrevivir tres o más meses sin salario.
Nuestra crisis no es educativa, la crisis es moral, de quienes han usado el sistema para manejar cuotas de poder, beneficios personales, jugadas politiqueras y mucho más.
Nuestra crisis es de valores, donde pierde siempre el más débil: el niño pobre y el docente mal pagado. El más alto jerarca nunca pierde.
Luego de cuatro años no hay responsables, todos los de alta jerarquía se dispersan a sus antiguos puestos con mejores condiciones, o en alguna presidencia ejecutiva o asesoría o en una embajada disfrutando los goces de Europa. Investigue y tendrá claro que la crisis no es de la Educación, indague por favor…
Pero quizás llegó la hora del cambio, quizás se les acabó la fiesta…