Turrialbeño es barista del ICAFE y una autoridad en ese mundo gracias a sus constantes certificaciones y estudios dentro y fuera del país
Esteban Rodríguez Zamora / Turrialba Hoy
La Feria del Café celebrada en la Finca Aquiares el mes anterior reunió al pueblo turrialbeño y a los amantes del grano de oro del país. El lugar donde por dos fines de semana los profesionales en este campo compartieron sus conocimientos.
Jonathan Ramírez Bravo es uno de ellos y con orgullo mantiene que nació en el Hospital William Allen Tylor hace 34 años. Jhonny como se le conoce popularmente, es de familia con orígenes locales. Vivió su niñez en Carmen Lyra, donde terminó su escuela y luego hizo sus estudios secundarios en el colegio Enrique Menzel.
Hace 20 años se fue a vivir a Heredia, pero como el mismo lo dice “Turrialba es mi casa”, por eso participar de la Feria del Café es uno de los mejores momentos del año porque aquí están sus raíces. Fue allá por el año 2008 cuando debido a la crisis económica de ese momento se quedó sin trabajo, estaba estudiando cocina y gracias a una serie de vueltas de la vida terminó enamorándose del café y ese mismo año obtuvo su primer título de barista. Luego de trabajar en diferentes empresas, decidió “agresivamente” escalar en sus capacitaciones para ser el mejor en el campo.
Hoy ha recibido certificaciones en Alemania, España, Francia e Italia, siendo bicampeón en el campeonato de arte Late celebrado de forma regional en nuestro país.
Durante su visita decidimos consultarle sobre el café de nuestro cantón, a lo que respondió con un drástico “Le recomiendo a los turrialbeños tomar el café que se hace aquí en el cantón, ir directamente donde los productores locales y comprarles”.
“El café de la campiña es de calidad, es noble, es sutil, se puede mover en el paladar. Tiene una delicadeza que se puede saborear durante todo el día. Hay cafés de especialidad que por sus fuertes aromas y tonos de sabor no se pueden tomar en grandes cantidades o muy seguido. El café de Turrialba se puede tomar a cualquier hora y no cansa el paladar” señaló Ramírez.
El barista mantiene que hay variedad de café en las alturas de Aquiares con mayor acidez y cuerpo, pero también se puede encontrar café por ejemplo en Tuis donde va a tener una acidez baja, con un dulce y tonos achocolatados muy característicos.
El buen café es salud
“Tomar café de calidad es un tema de salud” dijo desde el inicio Ramírez, señalando la importancia de espacios como la Feria del Café, ya que desde aquí se puede informar a la población sobre las últimas actualizaciones en el mundo del grano de oro.
“Es bueno ser conservador en muchas cosas, pero no hay que ser ignorante, tenemos que informarnos. Muchas personas quieren un café de primer mundo y otros solo quieren tomar y ya. Las malas maneras de tomar café de baja calidad durante muchos años lo que conlleva es a escuchar las personas quejándose que en su etapa adulta ya no pueden porque les cae mal” dijo el barista.
Problemas de acidez o esa sensación de que cae pesado un café, hace que los médicos terminen quitándole el café a las personas, cuando el problema viene de años atrás. Para Ramírez, comprar café con mezclas de otras materias primas que se pueden encontrar en el mercado es muy diferente a comprarle café a los productores directamente. “Esos cafés con excesos de azúcar o edulcorantes llegan a tener consecuencias graves en la salud y no es culpa del café”, mencionó.
Para él, los espacios como la feria son el lugar para hablar de estos temas y recomendarles a las personas que les limitan su consumo, aprender a tomar de diferentes formas que no les afecte su salud.