Inició como una conversación informal en un negocio de Santa Cruz, se hablaba de las consecuencias en los automóviles, de los gastos por desperfectos, de los atrasos, de la incomodidad y todos esar efectos negativos que provoca una carretera en mal estado.
¿Con quién hablamos?, vayamos a la Municipalidad, nombre dijo otro, esos siempre dicen que no tienen presupuesto.
Pero eso es carretera nacional, le toca al CONAVI. Menos, dijo uno de los contertulios, esos, desde el caso de la cochinilla, abandonaron las carreteras y puentes, no señor, no es por ahí, de lo que se trata de poner manos a la obra nosotros.
Todos se miraron inquietos, ¿de qué habla?, de comprar asfalto nosotros mismos y bachear esa vía que tanto usamos y que está intransitable desde Coliblanco hasta el “Cristo”, allá por Cot.
¡Ahora si la sacó del estadio!, ¡cómo!, si nosotros no sabemos hacer esos trabajos, bueno, los que venden el asfalto si saben, ellos se dedican a hacer asfaltados en pequeños tramos de calles privadas.
Y así la conversación tomaba tintes de polémica y los ánimos subían de tono.
En qué termínó, en un sí rotundo a la idea de hacer el trabajo y no ponerle mente a los que se oponían y le encontraban obstáculos a todo.
Esto no es en beneficio de uno o de dos, no es a favor de los que tienen carro, es a favor de todos, no se trata de si aquí en Santa Cruz está buena, es que todos pasamos por ese tramo entre Coliblanco y Paso Ancho y ese estado de la carretera es ruinoso para todos. Ya verán que si comenzamos a tapar huecos, la gente se apunta, dijo Omar Vargas Camacho, un productor de queso de la zona que usa con mucha regularidad de vía.
De la misma manera William Vargas Brenes, vecino de La Pastora, narró las vicisitudes de los trabajos, con la primera vagonetada que regamos nos quedamos sin plata, pero los vecinos de la zona de Capellades y Pacayas, nos apoyaron con donaciones y pudimos pagar lo adeudado y recoger más para terminar la obra, dijo Vargas Brenes.
No faltaron quienes nos criticaban por emprender una obra en lugares ajenos a Santa Cruz, pero es porque no entendían los beneficios de hacerlo, además la gente de la zona estaba muy agradecida y así nos lo hacía ver.
En Costa Rica, según un dato de internet, el kilómetro de asfaltado cuesta unos US700 mil, unos 420 millones de colones, mientras que el bacheo, de una carretera en pésimo estado, se estima en un 30%, o sea 126 millones de colones por un km. En esos 23 km, invertimos casi seis millones de colones, todo donado por los vecinos. Es que no tenemos un montón de costos asociados que tienen las empresas constructoras. Si uno lo piensa, lo realizado es casi un milagro, dijo Vargas Camacho.
No faltaron los estorbantes, alguien que pasó en su vehículo y dijo que trabajaba con CONAVI, se enojó porque tuvo que esperar un rato mientras se hacían las reparaciones, según explicó Vargas Brenes, para no incomodar a los que transitan por esa vía, siempre dejaban un carril habilitado, con paso regulado, pero ese sujeto quería pasar a la fuerza y se entabló un diálogo:
- ¿Por qué están haciendo eso?
- Porque ustedes no lo hacen
- ¡Ustedes no pueden hacer eso!
- Ustedes pueden hacerlo pero no lo hacen, nosotros no podemos pero lo estamos haciendo. Y no solo lo estaban haciendo, lo hicieron. Posiblemente si hubieran pedido permiso no se lo hubiesen dado, pero según estos vecinos ya basta de estar esperando todo del gobierno, local o nacional, no creo que, en este momento, haya un vecino molesto, tal vez algún burócrata lo esté, y bueno que pena. Es más nos estamos preparando para tener algo previsto por si tenemos que volver a hacerlo, comentaron los dirigentes.