POR: Y
Ella era tan inalcanzable para mí.
Desde lejos la veía brillar, como si del mismísimo sol se tratase, como si ella hubiera descendido del cielo.
Su sonrisa, sus ojos, su apariencia, todo brillaba en ella, haciéndola inalcanzable.
Para mí, una persona común y rara-- como decían muchos-- me era imposible agarrar esa confianza y poder hablar con ella. Me era imposible, y más sabiendo que siempre paraba rodeada de muchas personas.
Así que, todos los días, todos los descansos, los pasaba mirándola, apreciando su voz, sus risas y como hablaba con aquellas personas que siempre la acompañaban en los recreos.
Aunque era obvia la razón del porqué estaban cerca de ella, y era todo por su popularidad.
Es muy estúpido, que solo la utilicen de esa forma para poder tener la atención que necesitan.
Pero, yo te prometo que no seré así contigo.
Todos los días era lo mismo, se veía a la lejanía, como esas personas le hablaban de cosas incómodas para ella, la incomodaban a tal punto que se notaba en su hermosa mirada, aquel interés que antes mostraba se desvanecía cada vez que empezaban a hablarle.
Yo quisiera hacer algo, hacer algo para detenerlas y mantenerlas en su lugar, pero la cobardía carcomía todas aquellas fuerzas que tenía para tomar un primer paso, así que mantenía mi distancia.
Y un día, mis sospechas eran ciertas, encontré aquellas personas hablar mal de ella.
En una esquina del instituto, se escuchaba sus venenosas y ásperas voces, de como hablaban mal de ella, criticándola a más no poder, y admitiendo que la usaban solo por su popularidad.
Me llené de furia, ¿Cómo es posible que alguien use a un ser tan lindo como ella lo era?
Yo nunca hablaría mal de ti.
Me alejé de ahí, no soportaba más escuchar sus palabras, y por sorpresa, la vi, sentada en una banca a pocos metros de donde yo estaba, leyendo un libro.
Se veía tan linda, tan preciosa, era indescriptible lo que estaba viendo.
Me quedé inmóvil, quería acercarme y preguntarle por lo que estaba leyendo, pero en un abrir y cerrar de ojos, nuevamente, ya estaba emprendiendo su camino hacia su próxima clase.
Y al día siguiente, se repetía la misma rutina.
Ella, rodeada de personas hablando y hablando de cosas que no eran interesantes en lo absoluto para ella, pero ella les seguía la corriente por alguna razón que no lograba entender.
Yo jamás te haría sentir así.
Pasaron al lado mío, y cuando volteé, y ahí la vi, a ella y a esas personas, conversando sobre algo que no me interesaba en lo absoluto.
No duró mucho, ya que se fueron por donde yo había caminado, mantuve mi mirada por unos segundos para luego seguir con mi camino hacia mi próxima clase.
Quería hacer, siempre quise hacer algo para romper aquella rutina tan molestosa que tenía ella, pero yo era muy cobarde para acercarme y sacarla de ese lugar tan horrible, para hablarle o saludarle, para simplemente mirarla a los ojos.
Pero eso no era mi culpa, después de todo...
Ella era inalcanzable.