«Página temporalmente en modo mantenimiento»
Clase: Reptilia
Subclase: Sauropterygia
Orden: Plesiosauria
Superfamilia: Plesiosauroidea
Familia: Elasmosauridae
Era: Mesozoico
Periodo: Cretácico
Época: Cretácico Tardío
Edad: 70.000.000 de años
Grupo: Marambio
Formación: Snow Hill Island
Miembro: Cabo Lamb
Colectado en Campaña Antartica de Verano 1988 por Jorge Luzky
Son DINOSAURIOS? A menudo se los llama “dinosaurios marinos”, pero nada más lejos de la realidad: los plesiosaurios eran reptiles marinos y los dinosaurios eran terrestres. Pertenecían a dos mundos distintos, no tenían ningún antepasado común y eran criaturas muy diferentes, más allá de su aspecto
¿Por qué los Plesiosaurios no son Dinosaurios?
Aunque a menudo se los asocia con los dinosaurios, los plesiosaurios no pertenecen a este grupo. Los dinosaurios eran animales terrestres, con patas situadas directamente bajo el cuerpo, lo que les permitía caminar erguidos. En cambio, los plesiosaurios eran reptiles marinos que vivían en los océanos, con cuerpos adaptados a la vida acuática: aletas en lugar de patas y un cuerpo hidrodinámico para nadar.
Mientras que los dinosaurios dominaban la tierra, los plesiosaurios reinaban en los mares. Esta diferencia en su adaptación al entorno es la clave para entender por qué, aunque vivieron en la misma época, los plesiosaurios no son considerados dinosaurios.
PLESIOSAURIO ANTÁRTICO
Hace aproximadamente 70 millones de años, durante el Cretácico Superior, los plesiosaurios dominaban los mares del planeta. Este impresionante reptil marino, cuyos restos se exhiben en esta vitrina, fue recolectado en 1988 por científicos argentinos durante una expedición paleontológica en el Territorio Antártico Argentino. Su descubrimiento representa un hito en la investigación de la vida prehistórica en la Antártida.
Los plesiosaurios eran criaturas fascinantes, caracterizadas por su cuerpo hidrodinámico, un cuello largo y flexible, una cabeza pequeña y aletas poderosas que les permitían desplazarse con agilidad en el agua. Estas adaptaciones los convertían en depredadores eficaces, capaces de cazar peces, moluscos y otros animales marinos. Su dieta y comportamiento nos hablan de un ecosistema marino diverso y complejo que floreció en los antiguos mares antárticos.
En aquella época, la Antártida no era el continente helado que conocemos hoy. Formaba parte de Gondwana, un supercontinente que incluía Sudamérica, África, Australia e India, y su clima era mucho más cálido. Los mares que rodeaban la Antártida estaban llenos de vida, y los plesiosaurios eran uno de los depredadores más importantes de este entorno.
El hallazgo de este fósil no solo nos permite conocer más sobre la anatomía y el estilo de vida de los plesiosaurios, sino que también aporta información valiosa sobre las condiciones ambientales y climáticas del pasado. Estudiar estos restos nos ayuda a reconstruir la historia geológica de la Antártida y a entender cómo los cambios globales afectaron la evolución de las especies.
Además, este descubrimiento resalta el papel fundamental de la ciencia argentina en la exploración y estudio de la Antártida. La misión de 1988, liderada por paleontólogos argentinos, no solo recuperó este invaluable fósil, sino que también contribuyó a consolidar a la Antártida como un laboratorio natural único para la investigación científica.
Hoy, este plesiosaurio nos conecta con un pasado remoto, invitándonos a reflexionar sobre la increíble diversidad de la vida en la Tierra y su capacidad para adaptarse a entornos cambiantes. A través de la investigación y la preservación de estos restos, seguimos desentrañando los misterios de la historia natural y construyendo un puente entre el pasado y el presente.
¡Te invitamos a explorar el fascinante mundo de los plesiosaurios y a descubrir los secretos que guarda la Antártida!