A veces el problema no es una persona.
Es lo que está pasando entre todos… y nadie sabe cómo acomodarlo.
A veces el problema no es una persona.
Es lo que está pasando entre todos… y nadie sabe cómo acomodarlo.
Hay tensión constante, aunque nadie diga nada
Cada quien está en lo suyo… pero se siente la distancia
Cuando intentan hablar, termina en discusión o silencio
Hay roles que pesan (el que carga, el que evita, el que explota)
Se guardan cosas “por la familia”… pero terminan afectando más
Sienten que algo se rompió, pero no saben en qué momento
No se trata de encontrar culpables.
Se trata de entender qué está pasando como sistema… y cómo empezar a cambiarlo.