Proyecto Atawallpa
La ruta mestiza
Iberescena 2021-2022
La ruta mestiza
Iberescena 2021-2022
Nos preguntamos
¿Por qué en nuestra cultura, un texto griego es más cercano que un texto andino?
¿Por qué como latinoamericanos, sabemos más de Enrique VIII que de Atahualpa?
Teatro Brujo somos un proyecto de intercambio internacional que busca pasar las fronteras impuestas por el poder, abriendo nuevas rutas de reciprocidad artística y cultural y afianzando los lazos entre los pueblos.
Proyecto Atawallpa es una puesta en sitio y una puesta en escena que busca dialogar con el espacio y las/ los espectadores, está basada en la pieza de teatro quechua del siglo XVI Atau Wallpaj p’uchukakuyninpa wankan, Tragedia del fin de Atawallpa traducida por Jesus Lara. Tomamos la obra a manera de 'qhapaq ñan', es decir, un camino de conocimiento y sendero ritual para reconocimiento propio cruzado por otros caminos como el de Jesús Lara el quechuista, investigador y escritor boliviano, quien presentó y tradujo por primera vez este texto al mundo occidental y el camino de la abuela indígena entregada desde niña para servir en un hogar de hacendados criollos sin pago alguno, olvidando su idioma y su cultura, aunque permanece en ella la huella de lo que alguna vez.
SINOPSIS:
Una actriz ecuatoriana y un actor mexicano, deciden emprender una investigación transitando la obra de teatro quechua del siglo XVI La tragedia del fin de Atawallpa porque reconocen en ella misteriosos símbolos y sucesos que se conectan con sus propias historias personales y el mundo actual. En el trayecto descubren, que la obra es un Qhapaq ñan, un camino de reconocimiento, al parecer los ancestros indígenas dejaron un mensaje oculto. La realidad y la ficción se mezclan envolviendo a lxs investigadores en un sueño de visiones que cambiará completamente sus vidas.
Versión libre de la obra de teatro quechua
“Tragedia del fin de Atawallpa”
traducción de Jesús Lara
Por: Mabel Petroff Montesinos y Juan Alberto Malo Larrea
Dirección general y de escena: Mabel Petroff Montesinos
Actores creadores: Bruno Castillo y Mabel Petroff
Producción: Teatro Brujo, RedRaincoats, Wendy Aguilar, Teatro Barojo.
Vestuario y accesorios: Adriana Petroff Montesinos
Objetos escénicos y máscaras: Ximena Moscoso y Mabel Petroff
Concepto y contrucción sonora: Roberto Moscoso
Iluminación: Aris Pretelin y Bruno Castillo
Asistencia de dirección: Piotr Zalamea Zielinski, Pamela Eliecer Badallo, Mario Iván García.
Fotografías: Millan Foto, Ana Lucía Montesinos.
Partiendo de las posibilidades y líneas de investigación del texto Tragedia del fin de Atawallpa traducido del quechua por Jesús Lara –y cuyo original está actualmente desaparecido– busco, desde la dirección de escena, generar un posible lenguaje y procedimientos artísticos escénicos, como camino de evolución personal, reconociendo las preguntas que permitan construir textual y escénicamente un palimpsesto, una nueva versión desde una poética personal que mantenga el imaginario del texto primigenio para alcanzar vínculos con la actualidad y el espectador/espectadora contemporánea.
La urgencia de vínculo con este texto es la de una búsqueda de re-conexión, la de comprender (y escribir) una “otra” historia, profundizar sobre el dolor en relación a un legado que desearía haber conocido y del que me siento parte aún desde la distancia, desde ser mestiza.
Mabel Petroff Montesinos.
"Tuve el privilegio de conocer el Proyecto Atawallpa desde que Mabel Petroff Montesinos lo propuso para postularse a la Maestría de Dirección Escénica de la ENAT en el año 2019. Viví de cerca las complicaciones y dificultades que el proyecto planteaba cuando fui maestro de Mabel en el Taller de Puesta en Escena en la misma maestría. Y finalmente pude ver el resultado en el montaje que presentó en el Teatro Salvador Novo en diciembre del 2022. La creación escénica es un viaje de descubrimiento e implica estar dispuesto a internarse en un laberinto en el que muchas veces los corredores conducen a ningún lado y las puertas simplemente no se abren. Mabel tuvo la osadía y la persistencia para extraviarse en ese laberinto y batirse con rigor ante la adversidad.
A Mabel la guió la luz de su convicción y la determinación de sus propósitos. El resultado final es muy luminoso en varios aspectos. En primer lugar, quisiera destacar el mérito de la adaptación/apropiación del material textual de origen (La Tragedia del Fin de Atawallpa, teatro quechua del siglo XVI traducido por Jesús Lara a mediados del SXX). Mabel toma el texto colonial y lo teje con la historia de su propia abuela indígena además de sumar una capa más al elucubrar sobre la historia del traductor Jesús Lara a quien convierte en personaje importante de su espectáculo. El resultado es un nuevo texto dramático escrito para la escena que consigue personalizar y enfocar un viaje de descubrimiento a partir de la fuente original. El hallazgo de esta síntesis le permite a Mabel apropiarse -de manera muy íntima y conmovedora- de su propio viaje creativo y la convierte – a ella misma- en pieza indisoluble del resultado escénico.
En segundo lugar, advierto grandes aciertos en la arquitectura propia del espectáculo. Construido a partir de viñetas que se urden en torno a las tres capas narrativas, la sensación estructural es mandálica o espiralada. Las partes se van articulando para armar una identidad ritual a la que resulta muy difícil resistirse. El viaje escénico, planteado como tal: un itinerario con varios puertos de llegada, se convierte en un viaje de inmersión a las profundidades de un ritual que se teje con la delicadeza y cuidado con el que una abuela podría contar una historia importante a las generaciones más jóvenes de su familia.
En tercer lugar, me parece que el lenguaje escénico abraza con una libertad envidiable el diálogo entre distintos tonos y recursos escénicos que lejos de discrepar construyen una identidad que cobra sentido y ofrece eficazmente una singular convención teatral. Mabel no teme juntar el teatro de máscaras, con el de títeres, con el teatro testimonial, con el tono realista, con el teatro de sombras, con el post-drama, con la liturgia. Lo notable es que la ensalada no solo funciona, sino consigue inmersión, atención, interés y conmoción en quien experimenta el espectáculo.
Por último, es importante señalar la impecable factura de la producción final. Esto no solo involucra las decisiones de espacio, luz, sonido y por lo tanto generación de atmósferas. -- todas ellas atinadas, pertinentes, cuidadas - sino también, y sobretodo, el detallado trabajo actoral. Como mencioné, Mabel se vuelve, desde la escritura de su espectáculo en pieza indisoluble del mismo. Lo notable es que al involucrarse como actriz y acompañarse de un extraordinario Bruno Castillo, logra un viaje donde los dos intérpretes consiguen un notable equilibrio entre la precisión técnica y la poética emocional. Llama la atención la concentración y la respiración pausada, casi hipnótica, con la que los dos intérpretes nos sumergen inexorablemente en este laberinto que más que una puesta en escena se vive como una aventura iniciática".
Escritor, traductor y perdiodista boliviano.
Tras diferentes pistas, con la constancia de un detective mestizo deseoso de saber sobre los orígenes del teatro Inca, tomó la decisión de recopilar toda la información acerca de la tradición dramática indígena. Es a finales de los años 40 y principios de los 50 que Lara empezó a seguir el rastro proporcionado por los cronistas del siglo XVI y XVII, que, aunque escuetos e incompletos afirmaban la existencia del teatro inca. Sin embargo esto no bastaba para solventar su investigación y buscó en comunidades y pueblos hasta encontrar representaciones que dieran cuenta de esta afirmación. En un capítulo de la novela Valle, del escritor y pintor boliviano Mario Unzueta (1905-1983), aparece una pista importante; se describe una fiesta patronal en los valles de Cochabamba, se trata de una comparsa que pone en escena el episodio histórico de la caída del Inca Atahualpa; esta parte de la novela no era producto de la imaginación de Unzueta, se trataba de una obra quechua representada todos los años en la fiesta patronal de Toco en la provincia de Cliza en Bolivia, Unzueta había presenciado la pieza y logró tener en sus manos por pocos días el manuscrito "Tragedia del fin de Atawallpa" que hoy sigue desaparecido.
*Así explica Jesús Lara en su estudio preliminar en: Tragedia del fin de Atawallpa, anónimo. Versión en español y estudio preliminar de Jesús Lara. Ediciones el Sol. Buenos Aires 1989. Pág. 8 y de 11 a 19