El Stop Motion es una técnica de animación que se basa en la captura de imágenes estáticas de objetos o figuras, moviéndolos ligeramente entre cada toma, y luego reproduciendo estas imágenes en secuencia a una velocidad constante para crear la ilusión de movimiento fluido.
También conocida como animación fotograma por fotograma, el stop motion consiste en crear una simulación de movimiento continuado con objetos estáticos por medio de la consecución de una serie de imágenes fijas sucesivas.
Esto quiere decir, que cada uno de los fotogramas de una producción de stop motion es una imagen estática en la que los objetos se mueven o cambian de posición ligeramente —guardando siempre la continuidad lógica del movimiento—y que, en conjunto con otras, reproduciendo los fotogramas a la velocidad apropiada, produce la sensación que estamos ante una película de animación como cualquier otra y que los objetos se mueven por sí mismos.
Para muchos, el stop motion es animación estado puro, pues para lograr esa idea de movimiento es necesario manipular los objetos a mano, fotograma por fotograma, de manera progresiva y sin posibilidad de retroceso.
Por lo general, en stop motion suelen animarse objetos inanimados, como muñecos articulados o creados con materiales maleables como el barro o la plastilina. Sin embargo, cualquier cosa puede ser protagonista de una producción en stop motion, incluidos los actores humanos (una técnica que conoce como pixilación). El único requisito es que sean capaces de moverse o cambiar de posición de fotograma a fotograma frente a la cámara.
La historia del cine y la de la animación tienen mucho en común si echamos la vista a sus inicios. De hecho, la animación stop motion se utilizaba a menudo para hacer "trucos" y efectos especiales en producciones cinematográficas cuyos protagonistas eran actores de carne y hueso.
Se dice que el primero en grabar una secuencia en stop motion fue Georges Méliès y que lo hizo por error: mientras grababa la escena de una película la cámara se apagó y volvió a encenderse más tarde, al revelar las cintas descubrió perplejo como un autobús se transformaba en un coche fúnebre como por arte de magia. Este maravilloso incidente, en realidad, dio lugar a lo que se conoce como stop trick muy utilizado por el propio Méliès y muchos otros directores a lo largo de la historia, aunque muchos lo consideran también como el origen del stop motion.