Para saber más… Helene Von Druskowitz y Friedrich Nietzsche. De amigos a némesis intelectuales.

Se conocieron en 1884. Al inicio Helene quedó impresionada de Nietzsche, así que pronto comenzaron a intercambiar cartas regularmente, no obstante, no pasaría mucho tiempo para que Helene se distanciara de Nietzsche. Sus motivos eran varios. Primero, tenía dudas respecto a su formación filosófica, señalando su tratamiento superficial de ciertas nociones. Es decir, afirmaba que sus posicionamientos eran vagos, incompletos y en ocasiones contradictorios. Para ella, en realidad, la fuerza de sus escritos estaba en su forma, en la capacidad superior que tenía Nietzsche para pronunciarse refinadamente y adornar la palabra. Además de reconocerle algún que otro pensamiento original.

Segundo, reprocha a Nietzsche detener su crítica contra la cultura occidental en el cristianismo y no llevarla hasta sus últimas consecuencias, que es el comprender el particular sufrimiento del sexo femenino. Su filosofía pasa por alto los prejuicios misóginos y machistas que han subsistido a lo largo de toda la historia de la humanidad. Este reclamo, también, se lo realiza a Schopenhauer, con más dureza incluso. En suma, Si bien Nietzsche es un fuerte crítico de la cultura, termina por quedarse corto. Helene considera que su critica es insuficiente para realizar una verdadera transformación social-cultural, para ello se requiere forzosamente de un cuestionamiento de  la cultura masculina.