¿Por qué fue distinguida como prócer de la historia francesa en las pasadas olimpiadas (2024) celebradas en París?
He aquí algunas razones…
Cristina de Pizán, faro en la oscuridad de la Edad Media, alzó su voz en un mundo donde el silencio era impuesto a las mujeres. Con pluma firme, escribió contra la ignorancia y la injusticia, reclamando para sí y para sus hermanas un espacio en la historia. En su Ciudad de las Damas, construye muros de sabiduría, en los que cada palabra es un ladrillo de resistencia. Desafía la tradición e imagina un mundo donde la inteligencia y el espíritu femenino florezcan. Cristina fue más que escritora, fue una visionaria, una arquitecta del pensamiento, luchando con palabras por la dignidad de las mujeres.
Su obra filosófica se enmarca en una reflexión sobre la justicia y la virtud, dos conceptos que ella considera esenciales para una vida moral, independientemente del género. Cristina sostiene que la naturaleza humana no está determinada por el sexo, sino por la educación y las oportunidades que se le brindan a cada persona. En este sentido, su obra anticipa ideas clave del feminismo moderno, como la reivindicación de la igualdad de oportunidades y la crítica a la exclusión de las mujeres del ámbito intelectual y político.
Cristina se destaca por su obra pionera en defensa de los derechos y posibilidades de las mujeres, ya que desarrolla una sólida formación intelectual, inusual para una mujer de su tiempo y encuentra en la escritura una vía para mantener a su familia y plasmar sus reflexiones sobre la justicia, la virtud, el derecho a la educación y la libertad de las mujeres.
Imagina una ciudad utópica gobernada por mujeres sabias y virtuosas, a manera de respuesta crítica a los prejuicios misóginos de la época, simbolizados por la literatura medieval que representa a las mujeres como inferiores o moralmente débiles.
Para mencionar el tema de una de sus obras, consideremos Le Livre des Fais d’Armes et de Chevalerie, en donde aborda el tema del liderazgo justo y las virtudes del buen gobernante, relevante por su reflexión sobre el poder y la política. Aunque se dirige a un público mayoritariamente masculino, argumenta que la sabiduría y el sentido de la justicia deben prevalecer sobre la fuerza bruta, y propone una ética del liderazgo que puede ser aplicada tanto por hombres como por mujeres.
Ella es, indudablemente, una figura clave en la historia del pensamiento filosófico, ético y feminista. Su capacidad para desafiar las normas patriarcales de su tiempo, junto con su defensa de la virtud, la justicia y la igualdad, hacen de ella una pensadora adelantada a su época. Su obra no solo es un testimonio del potencial intelectual de las mujeres, sino también un llamado a la reconsideración de los roles de género y la importancia de una educación equitativa.
Lecturas sugeridas:
Cristina de Pizán, de Régine Pernoud. Medievalia.
La Ciudad de las Damas, de Cristina de Pizán. Siruela.
Cristina de Pizán y “El Libro de la Ciudad de las Damas”: Una construcción ética y política del Siglo XV. (Tesis de Maestría. Susana Sánchez Oviedo. UV).