¿Cuál es el objetivo principal de este protocolo?
Garantizar un entorno seguro y libre de sustancias ilícitas, promoviendo el bienestar físico y emocional de los estudiantes.
¿Qué acciones se contemplan en la etapa de prevención?
Implementación de programas educativos sobre los riesgos del consumo de alcohol y drogas.
Realización de talleres para estudiantes, apoderados y docentes sobre prevención y autocuidado.
Fomento de actividades culturales, deportivas y recreativas que promuevan estilos de vida saludables.
¿Qué se debe hacer ante una sospecha de venta o consumo de drogas por parte de un estudiante?
Informar de inmediato al equipo de convivencia escolar y a la dirección del establecimiento.
Realizar una evaluación inicial priorizando el bienestar del estudiante.
Notificar a los apoderados dentro de las primeras horas.
Coordinar con redes de apoyo externas como SENDA.
¿Qué tipo de seguimiento se ofrece al estudiante involucrado?
Acompañamiento psicosocial mediante talleres y entrevistas con profesionales.
Monitoreo constante para asegurar su reintegración y bienestar.
Confidencialidad total de la información.
¿Qué medidas disciplinarias se aplican en estos casos?
Se aplican las normativas internas del establecimiento, respetando los derechos del estudiante.
En casos graves, se coordina con autoridades competentes conforme a la Ley 20.000.
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