Garantizar un ambiente escolar seguro y saludable, promoviendo la prevención y el abordaje adecuado de situaciones relacionadas con el consumo de alcohol y drogas.
Implementación de programas educativos sobre los riesgos del consumo.
Capacitación a docentes y asistentes en detección temprana y manejo de casos.
Promoción de actividades extracurriculares que fomenten hábitos saludables.
Difusión de normativas legales como la Ley 20.000 y la Ley 20.084.
Observación de cambios en el comportamiento del estudiante.
Reporte de situaciones sospechosas por parte del personal educativo o compañeros.
Revisión de espacios escolares para evitar el consumo dentro del establecimiento.
Identificación del caso y notificación al encargado de convivencia escolar.
Evaluación inicial con recolección de antecedentes y entrevista confidencial al estudiante.
Comunicación con la familia y orientación sobre medidas de apoyo.
Derivación a especialistas como SENDA u organismos de salud.
Seguimiento y acompañamiento al estudiante para su bienestar y reintegración.
Se priorizan medidas formativas como la participación en talleres de prevención y autocuidado. En casos graves, se aplican medidas disciplinarias según el reglamento interno de convivencia escolar.