Formado a lo largo de millones de años en el punto más bajo de la Tierra, 400 metros por debajo del nivel del mar, este fenómeno geográfico único suele ser reconocido como el primer centro de cuidado para la piel que el mundo conoció. Ahora es un spa natural reconocido por sus propiedades terapéuticas. Este mar rico en minerales, en el medio de la falla africana, es también el cuerpo de agua natural más salino del mundo.
Un tratamiento único
Comparado con el contenido de sal de apenas 3% en el agua de mar ordinario, las aguas del Mar Muerto contienen 32% de sales con concentraciones relativamente altas de minerales como magnesio, calcio, bromo y potasio. La exposición a las aguas del Mar Muerto es reconocida por nutrir la piel, aliviar los malestares reumáticos, activar el sistema circulatorio y relajar los niervos. Esto es endorsado por los servicios de salud europeos que envían sus miembros para ser tratados en el Mar Muerto para enfermedades crónicas de la piel y reumáticas. Su muy elevada densidad permite que el cuerpo flote sin esfuerzos. Esta característica permite un movimiento más libre, relajado y sencillo en el agua, lo que aumenta los efectos de la fisioterapia.
Estudios realizados han probado que la sal, el barro y los minerales del Mar Muerto, tienen propiedades terapéuticas que alivian el dolor muscular, neuralgias, artritis, acné, reumatismo, tensión causada por estrés, psoriasis, eccema y otros desórdenes de la piel.
El barro del Mar Muerto
El barro negro puro es una mezcla homogénea de minerales, elementos orgánicos recuperados de las costas del Mar Muerto. Cuando se aplica en la piel, este mejora y estimula la circulación en las zonas afectadas de muchas enfermedades articulares debido a sus propiedades.
Las propiedades del barro del Mar Muerto tienen múltiples beneficios para la dermis ya que es antioxidante y remineralizante, nutre y restaura el equilibrio natural de la piel. Además exfolia, limpieza y desintoxicación haciéndola ver radiante y saludable.
Cleopatra
Dicen los historiadores que ya en el siglo I a.C., en Mempo del Rey Herodes, el agua y los barros del Mar Muerto eran conocidos por sus propiedades curaMvas y beneficiosas para la piel. Las leyendas añaden que, la reina egipcia Cleopatra, pidió a su amante Marco Antonio que enviase a las legiones romanas a conquistar los territorios de la baja Jordania bañados por estas misteriosas aguas. Para aprovechar sus propiedades terapéuMcas mandó levantar en la costa termas y fuentes. En ellas, la reina Cleopatra, famosa por su gran belleza, pudo encontrar uno de los secretos de su eterna juventud.
Miraflores 1er y 2do nivel