Por Pablo Velasco Munguía:
En la palabra reside un enorme poder. Como dijo Demóstenes, el que se cree que es el primer orador «Aquel que tenga a la palabra como un arma será el más fuerte, solo hay que saber cómo utilizarla». En efecto, la palabra es una de las herramientas más poderosas que tiene el hombre, y puede ser fuente de muchos cambios, tanto positivos como negativos, capaz de mover a las personas de muchas maneras. El saber o no manejar la palabra causa varias diferentes reacciones en el público al que uno se dirige. La palabra hace posible cambiar desde a una sola persona, hasta una nación o pueblo entero.
La oratoria es el arte de hablar en público con la finalidad de persuadir a un auditorio. Es la capacidad de exponer con claridad, credibilidad y confianza ciertas ideas o sentimientos. Grandes oradores como Martin Luther King, Mahatma Gandhi, Adolf Hitler y Winston Churchill han logrado modificar el mundo y la historia para siempre, con el uso de su discurso. Tomemos como ejemplo a Hitler. Tenía un estilo muy particular a la hora de dar sus discursos, pero debido a ello, logró hacer que una nación entera se levantara en armas, y así, tomar armas y dar comienzo a la 2da Guerra Mundial. O Martin Luther King, la persona que sacrificó su vida por el sueño de liberar a su pueblo oprimido y abusado en muchas maneras, en una época llena de discriminación.
Es por ello que, en este manual, se presentarán algunas de las técnicas y características que aquellos impresionantes oradores utilizaron para hacer que el curso de la historia tomara un giro que permanecerá para siempre. Desglosando las habilidades que encontraba en cada uno, además de las opiniones de expertos en este tema, dividí todas las estrategias en 7 acciones que puedes realizar y practicar para convertirte en un mejor orador. Éstas son: conocer, preparar, manejar, llamar, conectar, sobresaltar y mejorar. Explicaré en qué consisten cada una y en qué aportan en la expresión ante un auditorio.
Al analizar algunos de estos discursos que han cambiado a la historia, como fue el caso de la "Marcha de la Sal" por Mahatma Gandhi, "Hoy tengo un sueño" por Martin Luther King, concluí que cada orador tiene características y métodos diferentes, por lo que me pareció muy interesante analizar e incluir cómo cada uno de ellos utilizaba la palabra para generar un cambio sobre su público.
Comencemos exponiendo acerca de las 7 técnicas extraídas:
1. Conocer
Cuando me refiero a conocer, se trata de informarse acerca de las personas que están presentes, en un modo cultural y en los aspectos que el público quiere conocer, o incluso, en el caso de grandes oradores, aquello que los oyentes quieren escuchar. Un orador tiene que saber qué tipo de lenguaje utilizar para su público en específico. El usar un lenguaje formal no necesariamente tiene que ser complejo, y utilizar un lenguaje más coloquial puede, en algunas ocasiones, hacer que la audiencia conecte más rápido con el orador. Por ejemplo, no le vas a hablar de la misma manera a un equipo de futbol que a un grupo de empresarios, o que incluso a estudiantes. Es por ello que es importante reconocer los distintos contextos ideológicos de tu auditorio. Tu mayor recurso en este apartado es la información, haciendo encuestas o inclusive ingresando a Internet.
El primer paso es conocer tu propio discurso. Define perfectamente el objetivo que tu conferencia quiere logar, y el mensaje que se quiere dejar. Evita transmitir muchos mensajes en un sólo discurso, y concéntrate en uno en específico y desarróllalo; ya que de lo contrario, acabarás diciendo nada, y tu oratoria se verá fragmentada, confundiendo a los oyentes.
2. Preparar
La preparación es esencial para predicar en público algún discurso. Si se practica lo que se va a decir y cómo se va a decir, no habría porque fallar en algún aspecto. El conocer ampliamente el tema mantendrá el discurso interesante para el público, evitará muletillas y te permitirá continuar aunque se te haya olvidado una parte del discurso. Muchas veces se cree que la oratoria es un don que sólo algunas personas poseen, y que incluso no necesitan desarrollar esa habilidad, porque ya es algo “natural”. Por el contrario, los grandes oradores pasan mucho tiempo trabajando en el contenido, en la organización y en la comunicación del mensaje. Aun así nada, aunque domines por completo la técnica oratoria, te salvará si no tienes un buen discurso que deje un mensaje claro y que perdure en las mentes de los oyentes. Hay muchas maneras de prepararse para un discurso. Lo puedes estudiar, leer, practicar frente al espejo, grabar tu voz y escucharla para saber qué palabras no se entienden. Una recomendación es NO memorizar el texto, sino solamente estudiarlo y conocer bien lo que vas a decir. Al fin y al cabo, la improvisación ha hecho que buenos discursos se conviertan inolvidables.
Los oradores también deben manejar situaciones fuera de su alcance y prepararse ante cualquier problema imprevisto. Aunque no sea el caso de los oradores que he mencionado hasta ahora, se puede dar el caso de alguna pregunta. Un orador debe estar seguro qué decir, dominar el tema y sus argumentos, pero también debe anticiparse a preguntas. Si en una de las preguntas que se le hace al orador, este no sabe contestar o no posee la información necesaria, es preferible que reconozca sus limitaciones que intentar engañar a la audiencia con falsas respuestas. La preparación también incluye la puntualidad, porque llegar tarde puede crear una mala primera impresión, conocer el lugar donde se hará la presentación y saber con qué elementos tecnológicos contarás, para que de esta manera, saques provecho de todos los facilitadores a tu disponibilidad.
3. Manejar
En este apartado me refiero al manejo de la expresión verbal, corporal y del espacio. Cuando uno está modificando constantemente los tonos de voz para remarcar algo importante en su discurso, hace que la comunicación sea más dinámica. Sin embargo, se debe considerar el tipo de mensaje que se quiere dar y a quiénes va dirigido.
La dicción juega un papel importante. Las palabras deben pronunciarse de forma correcta, pero también clara, utilizando un vocabulario el cual debe adaptarse a la temática tratada y al público. Si es necesario utilizar una palabra específica para un concepto que el público probablemente no conozca, se tendrá que explicar primero para que el público la comprenda.
Llevar un ritmo hace que una exposición de un buen orador sea dinámica, utilizando diversas técnicas que ayuden a mantener la atención del público. Esto implica también hacer las pausas necesarias al hablar, para enfatizar ciertos conceptos importantes en las etapas durante el discurso.
Otro recurso muy importante para este apartado es la corporalidad. que debe ser utilizada para enfatizar los mensajes verbales, para favorecer la empatía del público o para mantener dinámica la exposición. Sin embargo, la corporalidad debe usarse de manera consciente y no sobrepasar el límite de la expresión, ya que puede convertirse en un distractor. Uno de los fines de la expresión corporal es hacer que el público “se conecte”, es decir, que se sientan identificados contigo. Actitudes como cruzar los brazos, meterlas en los bolsillos, entre miles de otras, evitan que el público empatice contigo. En cambio, el mostrar tus palmas y hacer contacto visual, que aunque obviamente en casos donde atiende un público grande, es imposible llegar a ver a todos, es algo muy recomendable.
or.
Otro aspecto que cualquier orador debe aprender a manejar, que se considera insuperable, son los nervios. Algunas maneras de disminuir su efectos son: ganarte a la audiencia con una buena introducción, porque se conectarán contigo de inmediato y evitarás sentir mucha presión. Prepararse adecuadamente, porque al dominar tu discurso, menos nervioso estarás. Nunca menciones lo nervioso que estás, sino sólo empeorarás tu situación.
Practica todos estos aspectos constantemente, frente al espejo o ante un público pequeño que sea capaz de darte sugerencias. Cuando hayas estudiado muy bien tu discurso, busca constantemente la manera de enriquecerlo con todas las expresiones sugeridas en este apartado.
4. Llamar
El llamar la atención y conectar con la gente están íntimamente relacionados. Si uno no empata con los oyentes, entonces es posible que no se tenga su atención, de igual manera, si uno no pone mucha intención en su mensaje, no va a convencer al público. Empezar con una frase impactante, historia, pregunta va a crear esa conexión entre el público y el orador captando así su atención.
Los grandes oradores siempre reconocían cuando detener su discurso a la hora de iniciar y durante sus discuros. Cuando no ocurre algo, después de que el público vitorea, prevalece un silencio en el cual todos se muestran atentos, y después el orador empieza. El saber cuándo guardar silencio les otorga una ventaja, porque su discurso no se ve interrumpido, y se ganan el reconocimiento de la gente. De la misma manera, después de terminar una frase importante, los oradores guardan silencio para que la audiencia aplauda.
Se cree que se tienen 90 segundos o menos para captar la atención del público; razón por la cual, se recomienda empezar el discurso de una manera auténtica. Se tiene que evitar comenzar con frases trilladas del tipo “Estoy muy contento de estar aquí hoy”, expresiones que no aportarán algo y los oyentes reconocerán la plática como una igual a las demás, y no causarás un impacto muy fuerte en el público. También, si el orador está en un estrado y es lo primero que toca, se mandará inmediatamente una señal de inseguridad y nerviosismo, de tal manera, que no se establecerá una conexión con el auditorio.
Los tonos también influyen a la hora de recitar una declamación. Si se mantiene un mismo tono a la hora de hablar ante un público, la gente se podría llegar a aburrir y con ello, dejar de prestar atención. Por otro lado, el uso adecuado de tonos, ayuda a que el discurso fluya de una manera interesante. Es por ello que es importante repetir palabras, usar tonos dependiendo de la situación, para que así evites que pierdan el interés. Haz que escuchen las palabras importantes de tu discurso remarcándolas con tu voz, dando un mensaje claro.
5. Conectar
Que el orador empatice con el público y viceversa, es una herramienta que se debe explorar muy a fondo. Si el orador no logra que la gente se interese por lo que tenga que decir o no se siente identificado, entonces es muy posible que no presten total atención. Aunque, en el caso de los grandes oradores, ya habían estudiado meticulasomante a su público, por lo que les fue fácil resolver esta problemática. Mantener una comunicación dinámica, como es el hacer contacto visual y verbal con diferentes miembros del auditorio, hace que se promueva la atención e integración hacia el tema que se está exponiendo. Además, debe apelarse a la audiencia utilizando con frecuencia en su discurso la segunda persona del singular. Este causará un efecto que logre que recuerden más el objetivo de tu discurso, al igual que despierte más su interés. Recuerda ser sincero en tus discursos para evitar que la comunicación sea forzada, y así logres una identificación temprana con los asistentes.
La conexión con el orador debe iniciar desde que éste se presenta. Como mencione previamente, comenzar con una historia, frase importante o pregunta siempre hará que el público se interese de inmediato. Un orador debe manejar flashbacks, recursos poéticos, pausas y el humor; éstos pueden apoyar mucho la presentación de alguien, siempre y cuando sean usadas adecuadamente, sin que se conviertan en distracciones del objetivo principal.
Aunque parezca este siguiente aspecto un poco trivial, puede hacer que la gente se identifique más rápidamente con el orador. Hablo acerca de la presentación personal. Te recomiendo utilizar una vestimenta adecuada, ya que además de ser una señal de respeto a tu auditorio, hará que la gente pueda llegar a sentirse capaz de entender y adoptar las ideas que se plantean. Tu postura puede variar; por lo general debe ser erguida, mostrando decisión y seguridad.
6. Sobresaltar
La mayoría de los oradores buscan convencer a su auditorio acerca de una idea, y así generar un efecto. Ya hemos comentado distintas maneras en que uno puede hacer que el público lo escuché con atención y cómo conectar con el mismo, recursos que son de gran ayuda para convencer a la gente. Un método que no se debe olvidar para apoyar la exposición es la argumentación. El presentar varios datos acerca del tema, manejar los recuerdos, explicar términos, ejemplificar, demostrar, citar, entre muchos otros recursos, son muy útiles a la hora de sustentar todo lo que se dice por el orador, otorgándole credibilidad.
Un excelente discurso es aquél que las personas llegan a recordar. Todos los oradores y muchos más, se dedicaron a decir un discurso que en ese momento pensaron que su auditorio no olvidaría, pero terminaron marcando la historia para siempre. Estos personajes prestaron mucha atención a los comienzos y a los finales, dado que ambos se recuerdan fácilmente por el público. Los oradores repiten continuamente los conceptos más importantes que forman parte de su discurso. Lo que más ha destacado en los discursos de los oradores, son aquellas citas épicas que se quedan en la memoria de cualquiera. Atrévete a crear frases o temas para que se queden en el público después de que salgan de escuchar tu discurso. Revisa tu texto y presta atención en los detalles o palabras que puedas cambiar para hacer tu discurso más épico.
Para que recuerden el contenido al terminar la plática, se puede usar una pregunta, dar un detalle o recapitular todo. La mejor manera para que un discurso no se olvide es crear frases que se queden en la mente de los que la escuchen. Ejemplo: frases épicas, reflexiones finales
7. Mejorar
Por último, tenemos la parte de retroalimentación. Tras una oratoria, se revisan las fallas y los logros para optimizar la siguiente exposición, y con ellas, por ejemplo, se van ganando práctica y experiencia. Existe un método llamado Total Quality Improvement (TQI), o mejora total de la calidad, que consiste en un proceso continuo que requiere un análisis, evaluación y ajuste constantes. De la misma manera, los grandes profesionales de la oratoria se dedican a la mejora continua, practicando a fondo su discurso antes de hablar en público y escuchando atentamente el feedback de quienes les escuchan. Se comete el grave error de preparar demasiado el contenido y dejar en un segundo plano la comunicación. Es muy aconsejable comenzar a practicar lo antes posible y hacerlo con frecuencia, simular al público, realizar ensayos, hablar ante diferentes tipos de público que nos proporcionen retroalimentaciones sobre diferentes aspectos y observar la presentación de uno mismo desde varias perspectivas.
Estos 7 puntos que se desarrollaron son aspectos que todo orador debe utilizar y seguir constantemente.
Como había mencionado al inicio, a continuación les presentaré un pequeño análisis, a través de los discursos de cada orador, sobre las técnicas discursivas de Adolf Hitler, con su discurso triunfo de la voluntad; Mahatma Gandhi, con su discurso Marcha de la Sal; Winston Churchill, con su discurso de La Tragedia de Europa; y Martin Luther King, con su discurso de Tengo un Sueño, para así puedan comparar las habilidades de cada uno:
Hitler:
Conocer: Adolf Hitler aprovechó el contexto de la época para generar confianza mediante un discurso que prometía ser la salvación de Alemania. Sus meticulosos movimientos generaron una confianza e idolatría de tal magnitud, que sus espectadores llegaban a pensar que se encontraban frente a un dios. Las palabras que son más repetidas en los discursos de Hitler son “Alemania” y “pueblo”, haciendo que su auditorio se sienta destinado a distinguirse como una raza aria y dominen el mundo, y así se identifiquen con su Führer.
Preparar: Dicen que Hitler pasaba horas y horas frente al espejo para ensayar sus discursos.
Manejar: Cuando uno observa a Hitler, considerado uno de los mejores oradores de todos los tiempos, se ve como él exagera sus movimientos faciales y corporales a la hora de enfatizar los mensajes verbales, para favorecer la empatía con el público alemán.
Llamar: Todos los grandes oradores esperaban a que la tensión subiera al máximo, para después dar su discurso y que todos les prestaran atención, técnica muy notable de Hitler.
Conectar: Adopta una posición dominante a todos los demás, refiriéndose a sí mismo como Führer, que significa jefe, y muestra un lenguaje verbal agresivo y enfático.
Sobresaltar: Hitler hace que prevalezcan los términos bélicos, la sangre, la victoria, la raza, y cada palabra la expresa con más fuerza que la anterior generando un impacto mucho mayor.
Mejorar: esta habilidad de Hitler se observa a través de su contante práctica de técnicas corporales y vocales
Mahatma Gandhi:
Conocer: El líder indio supo combinar la política, la religiosidad y su carisma hasta establecer un hito en la historia contemporánea: la independencia a través de la desobediencia civil.
Preparar: Gandhi meditaba antes de presentarse, como una manera de relajación y concentración.
Manejar: Gandhi manejaba sus discurso con paciencia, esperanzando a la gente que provocar a luchar contra el dominio británico, pero a través de la resistencia pasiva y no violenta. El discurso fue uno de los mejores discursos que dio, que no sólo las personas motivadas contra el dominio británico, pero también dio el mensaje de la no violencia.
Llamar: La manera de atraer a las personas en el discurso de Gandhi estaría al comienzo donde señala que probablemente este sea su último discurso ya que es probable que sean detenidos sus compañeros y él, además señala que, aunque les detengan, deben continuar las acciones de “desobediencia de la Sal”.
Conectar: Mahatma Gandhi, cuando predicó su discurso a la no violencia, salió vestido con una túnica blanca, simbolizando la paz y la conexión hacia su pueblo, para que su pueblo logre identificarse con él.
Sobresaltar: Gandhi focaliza la atención en que las acciones de desobediencia civil no deben quedarse solo en la campaña de la Sal, sino que debe ampliarse a romper cualquier relación de cooperación con el gobierno colonial desde pagar impuestos a renunciar los puestos de funcionarios. Repite varias veces a lo largo del discurso que toda acción de desobediencia civil debe inspirarse en la no violencia señalando que esto tendrá un efecto en atraer nuevos seguidores a su causa.
Mejorar: al igual que todos los oradores, Gandhi continuaba practicando sus discursos, y aprendía a lo largo de sus movimintos, donde tambén recibía esperanza e inspiración
Winston Churchill:
Conocer: Winston Churchill supo usar un lenguaje inspirador y de levantamiento, siendo formal pero no diciendo conceptos muy complejos que sólo una parte de la población pudo haber comprendido.
Preparar: El primer ministro laborista decía que hacer un discurso de diez minutos costaba dos semanas y un discurso de una hora, una semana. Winston decía que hay que prepararse los discursos, no sólo porque se logra brevedad, sino porque se hacen más interesantes –y, sorprendentemente, a veces logran que una parte de la audiencia los escuche con interés.
Manejar: Winston Churchill tuvo que trabajar mucho para alcanzar el dominio de la palabra. Pero a pesar de sus carencias y limitaciones, contaba con el talento, la materia prima necesaria, además de su memoria, su inteligencia y una tenaz fuerza de voluntad. Tenía dificultades, balbuceaba, y hasta tartamudeaba para hablar, había letras que arrastraba con la lengua y no las pronunciaba bien. Su presencia física, no era su principal atractivo, no era alto ni apuesto, su andar no era airoso ni elegante, ni tenía una voz poderosa.
Llamar: El enganche del discurso de Churchill consiste en llamar la atención sobre “la tragedia de Europa” a la que la han llevado las guerras y que estaría marcada por “una masa estremecedora de seres humanos atormentados, hambrientos desconcertados y anhelantes viven entre las ruinas de sus ciudades y hogares, y barruntan la cercanía de la tiranía y el terror”.
Conectar: Churchill siempre buscaba ser sincero a la hora de expresarse ante su público, ser auténtico y hacer que la gente sintiera que se podía confiar en él.
Sobresaltar: Churchill siempre estaba pensando en frases precisas para usar en sus discursos, y se le ocurrían nuevas líneas en los momentos más extraños en su rutina diaria. Incluso sus famosas ocurrencias muy rara vez eran improvisadas en el momento. Estudiando cada uno de los enunciados para ver si las frases tenían que cambiar para tener más impacto, o si debía cambiar algún adjetivo para dar un mejor efecto.
Mejorar: Churchill estaba dotado con una gran capacidad para expresarse en público, pero eso no significaba que dejaba de escribir, leer y practicar para enriquecer sus discursos.
Martin Luther King:
Conocer: teniendo en cuenta el contexto en que las personas que iban a escuchar su discurso vivían, Martin Luther King usó un lenguaje muy popular y fue cuidadoso en la elección de las palabras, haciendo una extraña mezcla de pensamiento profundo expresado en palabras sencillas.
Preparar: siempre se aseguraba de que su discurso fuera apropiado para su público, que tuviera un lenguaje inspirador, y lo ensayaba continuamente.
Manejar: Martin Luther King empleó un tono emocional apropiado para su público, el cual había recibido un trato degradante durante mucho tiempo. Su expresión verbal es exigente y esperanzador a la vez, dos sentimientos que provocan la reflexión, buscando una acción que cambie algo.
Llamar: Es un discurso emotivo fundado en la realidad y contexto de la época. Es breve, pero contundente. Con un tono innovador, mezcla de predicador y político, logró impactar fuertemente a la opinión pública en su época.
Conectar: Su tono emocional es apropiado ya que es exigente y esperanzador a la vez; dos sentimientos que provocan la reflexión o convocan a la acción. Es un discurso de fuerte denuncia que proyecta paz y libertad, y convoca a la unidad.
Sobresaltar: La palabra libertad se convierte en un aspecto clave de su discurso, junto con justicia y sueño. Da una de las frases más reconocidas de los discursos, “Hoy tengo un sueño”, siendo épico e importante para cumplir su propósito.
Mejorar: como he expuesto en todos los oradores anteriores, Luther King siempre observaba los puntos fuertes de su oratoria y continuaba practicando.
Mediante el análisis de la energía, movimientos e intención de Hitler, la calma y capacidad de identificación de Gandhi, o la esperanza y lucha que te genera Martin Luther King, puede uno comprender y aprender muchas características que tiene cada uno. Es por ello que sugiero que visiten algunas de las siguientes ligas para que puedas observar y aprender de las técnicas de los oradores que mencioné durante todo mi trabajo.
https://www.youtube.com/watch?v=5z-t_A9jsm4
https://www.youtube.com/watch?v=50Sx1zMbleI
https://www.youtube.com/watch?v=ReZhz0N9vFE
https://www.youtube.com/watch?v=gFkeYZOZqCQ
Dado por terminado mi manual, espero sea de gran ayuda para todos aquellos que decidan presentarse ante un auditorio. Recuerden que si saben cómo usar la palabra, pueden llegar a causar efectos inimaginables.
Brad McRae y David Brooks. (2004). Las 7 estrategias para un orador experto. Career Press.
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Secreto del Discuros de Hitler; Alberto Foronda (Visto el 20/08/18) Disponible en: http://matematicas-conjuntos.blogspot.com/p/hitler-el-secreto-del-discurso.html
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Dananjaya Hettiarachchi (Business Insider) 10/09/2016. 4 essential body language tips from a world champion public speaker. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=ZK3jSXYBNak&index=10&t=0s&list=LLsD71_qlRii0EC85fJLgaNQ
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Jorge Juan Morante (01/02/2017) Análisis del Discurso de Churchill “La Tragedia de Europa” (Recuperado el 29/07/18) Disponible en: http://www.ciudadanomorante.eu/2017/02/analisis-del-discurso-de-churchill-la.html
Villarreal Nevárez Daniel (09/2010) Analisis de discurso_I have a dream Martin Luther King Jr (Recuperado el 29/07/18) Disponible en: https://www.academia.edu/3690747/Analisis_de_discurso_I_have_a_dream_Martin_Luther_King_Jr