MI SENTENCIA


Desnuda, como el filo de un acero, así,

desnuda, mi sentencia que se clava en ti.

Me llevabas de la mano para hundirme en este infierno

para verme sin sentido, sin moral, sin nada adentro.

Pero ahora te condeno, ¡maldita!

Cuando escuches mi sentencia

martillando tu conciencia

sufrirás igual que yo.


Por un beso de tu boca la luna corté,

por un mundo de tristezas

que me daba tu belleza

hasta el nombre te entregué.

Yo te he dado más que eso

mi alma, tal vez.

Y hoy al verme pisoteado como un vil,

como un malvado, me rebelé.


Desnuda, como el alma que se acerca a Dios.

Desnuda, la sentencia que firmé por vos.

Que la herida que me abriste no se borre de tu mente

y las gotas de mi sangre día y noche te atormenten

hasta siempre, hasta la muerte.

Maldita, cuando escuches mi sentencia

martillando tu conciencia

morirás igual que yo