GRISETA


Mezcla rara de Museta y de Mimí

con caricias de Rodolfo y de Schaunard,

era la flor de París

que un sueño de novela trajo al arrabal...

Y en el loco divagar del cabaret,

al arrullo de algún tango compadrón,

alentaba una ilusión:

soñaba con Des Grieux,

quería ser Manon.


Francesita,

que trajiste, pizpireta,

sentimental y coqueta

la poesía del quartier,

¿quién diría

que tu poema de griseta

sólo una estrofa tendría:

la silenciosa agonía

de Margarita Gauthier?


Mas la fría sordidez del arrabal.

agostando la pureza de su fe,

sin hallar a su Duval,

secó su corazón lo mismo que un muguet.

Y una noche de champán y de cocó,

al arrullo funeral de un bandoneón,

pobrecita, se durmió,

lo mismo que Mimí,

lo mismo que Manón.