CIEGO
Sumando mentira tras mentira,
infamia tras infamia, mataste mi querer..
Me diste el horrible desencanto
de haber querido tanto lo que no pudo ser...
Ni siquiera te guardo encono;
no te desprecio ni te perdono.
Dejaste tan sólo en mi existencia
la misma indiferencia que vos tuviste ayer.
Ciego, estaba ciego en mi delirio...
ciego, porque ese amor era un martirio
y ahora que cayó la venda de mis ojos
me asqueo al recordar tus lindos labios rojos...
Ciego, bendita sea mi ceguera
si al fin saltó la venda y vi que eras
una vulgar muñeca de cartón!...
Comprendo, tal vez un poco tarde,
mis celos de cobarde, mi angustia y mi temor...
pensaba que cuando te perdiera
la vida misma diera en aras de mi amor...
Pero veo que no me muero,
que estoy contento...que no te quiero!...
y en medio de tanta indiferencia
la luz de la experiencia
me alumbra el corazón.