ARRABAL AMARGO


Arrabal amargo,

metido en mi vida,

como la condena

de una maldición.

Tus sombras torturan

mis horas sin sueño,

tu noche se encierra

en mi corazón.

Con ella a mi lado

no vi tus tristezas,

tu barro y miserias,

ella era mi luz.

Y ahora, vencido,

arrastro mi alma,

clavao a tus calles

igual que a una cruz.


Rinconcito arrabalero,

con el toldo de estrellas

de tu patio que quiero.

Todo, todo se ilumina,

cuando ella vuelve a verte

y mis viejas madreselvas

están en flor para quererte.


Como una nube que pasa

mis ensueños se van,

se van, no vuelven más.


No digas a nadie

que ya no me quieres.

Si a mí me preguntan

diré que vendrás.

Y así cuando vuelvas,

mi alma, te juro,

los ojos extraños

no se asombrarán.

Verás cómo todo

te esperaba ansioso:

mi blanca casita

y el viejo rosal...

Y cómo de nuevo

alivia sus penas

vestido de fiesta

mi viejo arrabal.