MEDITACIÓN

RAZONES PARA VIVIR

Vivimos porque la vida nos es dada. Durante la niñez parece obvio porque vivimos, pero durante la juventud y la adultez muchas veces nos cuestionamos para qué vivimos. Hay momentos particulares que nos hacen pensar acerca del propósito real por el cual queremos vivir, la razón que puede dar sentido a nuestra existencia. Esos momentos pueden ser cumpleaños, nuevas etapas, momentos de crisis o un nuevo año. Estos son los instantes en los cuales sentimos la urgencia y la oportunidad de reinventar nuestra vida con propósitos nuevos, con razones para vivir con esperanza y nobles expectativas para una vida mejor.

Durante momentos decisivos, cuando enfrentamos severas dificultades que desafían nuestra existencia, no es extraño si nos preguntamos por cuánto tiempo vamos a vivir. Este es el caso de muchos individuos diagnosticados con enfermedades que —aparentemente— no dan mucha esperanza de vida. Como fue diagnosticado Stephen Hawking en 1963, a la edad de 21 años, con “Motor Neurone Disease”, que hasta el día de hoy no tiene cura. Hasta ahora el 50% de los casos mueren dentro de los 14 meses de ser diagnosticados, y el resto muere luego de unos pocos años. Sólo un porcentaje ínfimo vive más de una década.

Stephen Hawking –como otros individuos con diagnóstico similar— no pudo dormir muy bien de noche.

Él cuenta: http://www.hawking.org.uk/living-with-als.html ( antigua - website)

"Aceptar que tenía una enfermedad incurable, que seguramente me mataría en pocos años, fue un pequeño shock. ¿Cómo algo así podía pasarme a mí? ¿Por qué sería eliminado de la vida de esta forma?"

Ahora, no obstante, sabemos que este joven se casó, logró doctorarse, y continuó trabajando como profesor, hizo investigación y publicó material científico que le dio un status de genio cosmológico en el mundo entero. Antes pensaba que su vida era muy aburrida, pero, luego de dejar el hospital con ese diagnóstico horrible se produjo un cambio tremendo:

  • "De pronto comprendí que había una gran cantidad de cosas que podría hacer si el diagnóstico era pospuesto. Otro sueño, que tuve varias veces, fue que sacrificaría mi vida para salvar a otros. Después de todo, si de cualquier manera me iba a morir, muy bien podía hace un poco de bien. Pero no morí. De hecho aunque una oscura nube se mantenía sobre mi futuro, encontré, para mi sorpresa, que estaba gozando de la vida más que antes. Comencé a hacer progresos con mi investigación, y me comprometí con una chica llamada Jane Wilde, que había conocido justo cuando mi condición fue diagnosticada. Ese compromiso cambió mi vida. Me dio algo para vivir. "

Después de medio siglo desde aquel diagnóstico, podemos afirmar que el amor le dio una razón para vivir. El amor cambió su vida. Él no se hundió en un pozo de desesperación. Se mantuvo luchando y pensando. Y lentamente un sentido de propósito emergió para hacer algo bueno. Él no sabía cómo sería su futuro, no obstante, comenzó a gozar de la vida y a progresar con su investigación. Él no supo cómo enfrentaría el porvenir, pero —sorprendentemente— ¡gozaba de la vida más que antes!

En el sitio del profesor Hawking en internet : http://www.hawking.org.uk/living-with-als.html ( antigua -website) da esta explicación de cómo se siente y piensa acerca de su enfermedad :“La respuesta es, no demasiado. Traté de llevar una vida lo más normal posible, y no pensar acerca de mi condición, o lamentarme de las cosas que me impedía hacer, las cuales no eran muchas.

Él no pensó demasiado de su condición. ¿No es increíble? Además, no teniendo sentimientos negativos o remordimientos por las cosas que no podía hacer, demuestra una actitud excelente. Su interpretación es:

"He sufrido una enfermedad neuronal motriz casi toda mi vida adulta. Sin embargo, no me impidió tener una familia muy atractiva y ser exitoso en mi trabajo. Esto es gracias a la ayuda que recibí de Jane y mis hijos, y he tenido suerte, que mi condición ha progresado más lentamente de lo que suele ser. Esto demuestra que uno nunca tiene que perder la esperanza. "

Aquí encontramos otra respuesta relevante: Nunca tenemos que perder la esperanza. Pocas personas se consideran a sí mismas perfectas, muchas tienen alguna discapacidad visible o, invisible, pero eso no es motivo para perder la fe. Siempre debemos tener esperanza. Somos sostenidos por un poder de la vida más grande de lo que nuestra mente puede pensar. El poder de la vida es superior a cualquier enfermedad grave. El amor es más fuerte que la muerte, el amor puede darnos una razón para vivir. El amor por la familia, los amigos, la naturaleza, el

arte, el amor por cualquier cosa incluso por nuestros enemigos produce milagros. El amor puede hacer emerger la felicidad en medio de cualquier situación difícil. Nada puede parar al amor.

Basado en el libro de Hawking, Breve Historia del Tiempo, hay una película que he utilizado con mis estudiantes para alentarlos a no aceptar limitaciones en la vida. De tanto en tanto, cuando aparece un sentido de frustración o derrota, me recuerdo este ejemplo, y continúo trabajando y teniendo proyectos que me dan no una razón para vivir, sino muchas razones.

Tenemos que recordarnos a nosotros mismos que nunca es una enfermedad o una limitación física que determina nuestro futuro, sino poseer una razón para vivir, como demostraron personas como Kant, Beethoven, Helen Keller y muchos otros. Considerando la excepcional vida del cosmólogo Stephen Hawking, quien no puede moverse y se comunica mediante un computador, todos podemos recordarnos que no importa cuán insuperable pueden parecer los problemas. No importa lo que tengamos que enfrentar. Podemos reinventarnos, nunca perder la esperanza, evitar sentimientos negativos y remordimientos; esa perspectiva nos conduce a una actitud sabia, dándonos una razón para vivir abriéndonos el futuro con posibilidades sorprendentes.

El principio de un nuevo año puede ser un buen momento para reinventarnos con frescas razones para vivir mejor que nunca. Sí, podemos ser triunfantes y lograr una vida ¡más feliz que antes!

©Pietro Grieco





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