Un Compromiso con la Vida y la Dignidad Laboral en el Perú
Cada 28 de abril, el Perú se une a la conmemoración mundial del Día de la Seguridad y Salud en el Trabajo, una fecha que trasciende el simple acto simbólico para convertirse en una jornada de reflexión profunda sobre la importancia de garantizar condiciones laborales dignas, seguras y humanas para todos los trabajadores del país.
Este día, instaurado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), busca rendir homenaje a quienes han perdido la vida, la salud o el bienestar como consecuencia de accidentes laborales o enfermedades profesionales. Pero, sobre todo, pretende reforzar el compromiso de empleadores, trabajadores y autoridades en la construcción de una cultura de prevención y protección.
En el contexto peruano, donde la diversidad geográfica y económica representa también una complejidad en los entornos laborales —desde faenas mineras en los Andes hasta labores agrícolas en la costa o en la Amazonía—, la seguridad en el trabajo no puede entenderse como un lujo, sino como un derecho fundamental. La Ley N.º 29783, Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo, promulgada en 2011, marcó un hito en el país al reconocer formalmente este derecho, estableciendo responsabilidades claras para empleadores y mecanismos de protección para los trabajadores.
Sin embargo, la realidad aún presenta desafíos importantes. La informalidad laboral, que abarca a más del 70% de la población económicamente activa, plantea enormes obstáculos para la implementación efectiva de medidas de seguridad. A ello se suman la escasa fiscalización en zonas rurales, la falta de cultura preventiva y el bajo acceso a servicios de salud ocupacional. En este escenario, el Día de la Seguridad y Salud en el Trabajo se convierte también en una oportunidad para hacer un llamado urgente a la acción.
Promover la salud y la seguridad en el trabajo no solo salva vidas: también dignifica el empleo, mejora la productividad y fortalece la cohesión social. Las empresas que invierten en ambientes laborales seguros no solo cumplen con la ley, sino que apuestan por el bienestar humano y el desarrollo sostenible. El trabajador no es una pieza descartable en el engranaje económico: es, en realidad, el corazón del progreso de toda nación.
Este 28 de abril, más allá de los actos protocolares, que la conmemoración sea un punto de partida para consolidar una cultura de prevención. Que en cada mina, en cada oficina, en cada obra de construcción o en cada campo de cultivo, se respete la vida. Porque ningún trabajo vale más que una vida, y porque la dignidad laboral empieza por el derecho a regresar a casa sano y salvo al final del día.