Llegó la gran oportunidad de la vacunación y no la supieron articular a un plan integral que asegure todas las barreras, fomente el autocuidado y vincule todos los sectores hacia el bien común.
04 de enero del 2022
Seguir el ritmo de lo que hacen países en desarrollo, con respecto a la pandemia o sencillamente copiar “a pie juntillas” en regiones del Perú, lo que Lima aplica, nos muestra nada más la incompetencia en comprender lo que significa TERRITORIO con visión antropológico-social en Salud Pública, en un país multicultural, que no es la misma realidad que Nueva York ni Alemania.
A inicios del año 2021 y con varios meses antes de la propagación de la variante delta y ahora de ómicron, del COVID-19, las gerencias regionales, con reducción en la presentación de casos, tuvieron la oportunidad de analizar los errores del 2020 y poder incursionar en estrategias de abordaje comunitario integral, pero no fue así. Ya habíamos pasado por la mala experiencia de gobernadores que diseminaron la ivermectina como si fuera el “elixir sanador” lo cual originó en la población una falsa sensación de confianza y, por tanto, más muertes. Luego siguió la auto y polimedicación que ni el Estado ni los colegios profesionales pudieron detener trayendo como consecuencia más mortalidad que la misma pandemia; pero, a pesar de ello no hubo lecciones aprendidas.
Llegó la gran oportunidad de la vacunación y no la supieron articular a un plan integral que asegure todas las barreras, fomente el autocuidado y vincule todos los sectores hacia el bien común. Sólo se concentraron en lograr sus metas de cobertura y como siempre “glorificarse” en las fotos y reconocimientos políticos, pero fueron incapaces de aprovechar en crear un eje articulador con las demás estrategias, científicamente probadas, a fin de reducir las tragedias que podrían llegar (delmicrón, flurona u otras amenazas) y tan sólo tibiamente se acordaron a finales de año de resaltarlas “en letras pequeñas” agregando a ello restricciones incómodas e incomprensibles para la población.
Nuestras autoridades dirán que “si tenemos una nueva alza de casos, que es culpa de la irresponsabilidad de la gente, los no vacunados, antivacunas o cualquier otro pretexto que impida ver su falta de conocimientos sobre salud pública”. Considero que se necesita ya, un plan realmente articulado desde y con la comunidad, con soporte sanitario de alta calidad, para promover el deber de la salud, además de una mejor intervención en la salud física y mental ciudadana, si queremos superar lo que pueda venir este año.
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