Seguir confundiendo atención primaria en salud con primer nivel de atención es demostrar incompetencia en conocimientos básicos en salud pública y una triste demostración de lo mal que se actúa cuando se politiza la salud.
18 de enero del 2022
El descontrol y confusión en la ciudadanía liberteña en tiempos de pandemia se debe a una visión muy reduccionista de las autoridades sanitarias, obsesionadas en cumplir sus metas de vacunación, pero con una gran ceguera en el enfoque territorial y la generación de redes de autocuidado.
Salud es bienestar, no lo contrario a enfermedad, y eso obliga a acciones integrales, tomando en cuenta a todos los sectores: Transporte, Policía, Ministerio Público, municipios, Educación, Turismo, colegios profesionales, empresarios, etc., y no solo acciones asistenciales patocéntricas o sanitaristas.
En muchos mercados no se pide el carné de vacunación, en los buses tampoco y menos se controla las aglomeraciones de las colas de los bancos y el uso adecuado de mascarillas en las calles. Las colas para toma de muestras gratis y las vacunaciones, sin vigilancia del distanciamiento, propicia mayor contacto cercano e incremento de contagios.
Se sigue mirando tan “sólo el árbol y no el bosque”, con el mismo entusiasmo que desde el Gobierno Regional se promovía apasionadamente el “uso de ivermectina”, a pesar de lo irracional de su decisión, sin asumir hasta el momento las consecuencias de tan grave error. Claro, ahora sí hay una diferencia importante porque las vacunas sí son efectivas para evitar complicaciones, pero son una condición necesaria más no suficiente para propagar los contagios y enfermedad por la covid-19 en la región.
El proponer el retorno a clases sin tomar las medidas pertinentes de promoción de la salud resulta ser irresponsable y mucho más si no se consideran cambios estructurales y organizacionales para evitar contagios y sobre todo posibles complicaciones, es hora de verdaderos planes de intervención en redes familiares de autocuidado, pero de esto nada se dice.
Seguir confundiendo atención primaria en salud con primer nivel de atención es demostrar incompetencia en conocimientos básicos en salud pública y una triste demostración de lo mal que se actúa cuando se politiza la salud. ¿Seguiremos esperando la “cuarta ola”?
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