Lo académico y artístico fueron, en cierta manera, postergados por la necesidad de priorizar otros rubros que se volvieron urgentes y necesarios. Lastimosamente, esa fue la más burda justificación dada al no hallar propuestas para este vasto sector.
4 de diciembre del 2021
GERARDO
CAILLOMA
gcailloma@gmail.com
2021, año del Bicentenario de nuestra Independencia política de España va llegando a su fin. Un año cargado de zozobra política, económica, cultural y, sobre todo, sanitaria. Una pandemia que asoló a la humanidad y cuyos estragos todavía siguen latentes con la posibilidad de otro retorno a la zozobra de lo vivido en el 2020. Cuando estalló la pandemia, muchos sectores se vieron fuertemente afectados. Hubo algunos que esta casi los sumió en la desesperación. Y esa fue la actividad cultural. Así, pues, lo académico y artístico fueron, en cierta manera, postergados por la necesidad de priorizar otros rubros que se volvieron urgentes y necesarios. Lastimosamente, esa fue la más burda justificación dada al no hallar propuestas para este vasto sector.
Tras los meses críticos vividos, una serie de actividades retornaba con una serie de medidas y controles sanitarios. Se comenzó a respirar arte nuevamente. Esto se fue intensificando en los últimos meses con exposiciones abiertas en diversas galerías, el retorno a algunos museos y sitios arqueológicos, presentaciones musicales y literarias en vivo que animaron a la ciudad. Así hemos tenido exposiciones de grabados, presentaciones de libros con espectáculos musicales, exhibiciones de cine peruano al aire libre en diversos distritos de nuestra ciudad. Lentamente el arte presencial comenzó a regresar a las calles, escenarios y galerías. El reencuentro de muchas personas en estos espacios les ha sido un verdadero paliativo tras toda esa terrible experiencia vivida. Los artistas nos dan rayos de luz y esperanza con sus canciones, poemas, grabados, pinturas, películas, fotografías o cantos, y nos están dando verdaderos espacios de integración, de reflexión, de respeto o de homenaje a todos los que nos han dejado y que siempre estarán en nuestras memorias. Hay muchas incertidumbres aún y problemas que afrontar; algunas propuestas surgidas en lo virtual van a quedar como una interesante opción para futuros eventos que impliquen charlas, talleres, presentaciones. Pero el acercamiento de los ciudadanos se ha valorado como nunca; tomando precauciones y siendo respetuosos, estamos en la posibilidad de que nos volvamos a encontrar otra vez. Arriba, pues, el telón.
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