Los que cursábamos años escolares por esos años, nuestros profesores eran verdaderos profesores de Educación Física o entrenadores de diversos deportes. Eso era y es lo correcto.
29 de diciembre del 2024
GERARDO
CAILLOMA
gcailloma@gmail.com
En los años 60 y los 70, nuestro país tuvo un relativo éxito con los deportes colectivos como fueron los casos y los numerosos triunfos de los equipos de fútbol masculino, básquet masculino y femenino, y vóley femenino; así también casos notables de deportistas individuales en el box (Mauro Mina), atletismo (Fernando Acevedo) y otros deportes de poca masificación como es el caso del tiro, deporte por el cual tenemos una medalla de oro (Edwin Vásquez) y otra de plata (Francisco Boza) ganadas en las olimpiadas. Con relación de las olimpiadas, fue en las de Tokio donde vimos deportes colectivos como el básquet masculino (con los famosos hermanos Duarte) y vóley, que comenzaba a crecer con el novísimo DT Akira Kato, los que tuvieron una presentación destacada que, según recuerdo, permitió que en el caso de Ricardo Duarte haya sido reconocido como el mejor encestador de esos JJ.OO. La cumbre más notable de los juegos colectivos fue la medalla de plata del vóley femenino en los JJ.OO. Seúl 1988. En el caso del vóley femenino, se hizo un plan de trabajo que incluía tener a las chicas en un espacio educativo definido, el colegio Divino Maestro, que formó a varias generaciones de jugadoras de buen nivel. Además, iba acompañado de un plan a largo plazo en el cual su cubrían todas las necesidades de las jugadoras de entonces. Por la rama de atletismo, hubo colegios como el Humboldt, el cual fue una verdadera cantera de atletas en los 70 que dio deportistas de la altura de Edith Noeding. Algunas escuelas de natación dieron una cantera inolvidable de nadadores como lo fueron Concho Changanaquí, Choco de Vivanco y el famoso Johny Bello. En el fútbol teníamos una buena camada que nos representó en el Mundial de México 70, equipo que generó varias expectativas en la hinchada peruana. Todo esto sucedía en tiempos en los que los Juegos Escolares e, incluso, los universitarios, eran las canteras de las cuales se sacaban los jóvenes que podían brillar en cualquier rama deportiva. Los que cursábamos años escolares por esos años, nuestros profesores eran verdaderos profesores de Educación Física o entrenadores de diversos deportes. Eso era y es lo correcto. Los profesores nos enseñaban los secretos, normas y trucos de diversos deportes como las paralelas en gimnasia (las famosas volandas), la carrera de vallas y béisbol. Recuerdo que, en nuestro colegio en Arequipa, nuestro profesor de Educación Física (gimnasta él) formó un equipo de barra fija y paralelas, y los llevaba a cuanto evento deportiva había para presentarlos con orgullo y estimular a otros a seguir el ejemplo de los alumnos de la selección gimnástica. La popularidad del fútbol masculino limitó el acceso por mucho tiempo a chicas a las cuales les hubiera gustado practicar este deporte, pero los prejuicios sexistas las desalentó y queda aún en nuestros días esa aprensión por parte de la sociedad con las chicas que desean practicarlo. Lo mismo pasó con el vóley, cuya rama masculina fue ensombrecida en nuestra sociedad, mientras que países como Brasil, Argentina, Venezuela y, ahora, Colombia y Chile van llevando una buena delantera frente a nuestros equipos. Esa percepción hacía que a la hora de hacer regalos a un hijo o una hija la expectativa de que un varón reciba un balón de fútbol y la mujer, un balón de vóley, era casi 100 % asegurada. Es más, el hecho de que el portador de un determinado balón no coincidiese con las “expectativas de género”, ese portador generaba suspicacias entre las personas prestas para juzgar y prejuzgar. En las últimas décadas, este lastre ha ido perdiendo peso social, pero el tiempo perdido en comparación con nuestros vecinos con poderosos equipos han formado una brecha difícil de cerrar. Sin embargo, hubo algunos campeonatos de vóley, tanto femenino como masculino, de diversas categorías han dado resultados interesantes que esperamos obtengan buenos resultados para los próximos Panamericanos de Lima. Los anteriores panamericanos, la performance peruana de cualquier deporte de equipo fue bastante pobre y, en algunos casos, lamentable como lo fue el vóley femenino y la ausencia del fútbol, un deporte que tiene tanto apoyo de medios y que da los frutos correspondientes a la inversión hecha. Las excelentes recientes participaciones del equipo peruano en los Bolivarianos de Ayacucho han sido muy positivas en diversas ramas, hecho que pudo tapar la lamentable infraestructura incumplida por parte de las autoridades responsables. Aparte de la indiferencia social y mediática, los deportistas nacionales tienen que luchar contra la mediocridad de políticas que ignoran el poder de la escena deportiva. Esperemos que las incompetentes autoridades, preocupadas en formas serviles de corrupción, terminen el complejo deportivo para uso de la sociedad ayacuchana y no vaya a pasar con lo sucedido aquí en Trujillo con la lamentable intervención del famoso Complejo Chicago que quedó incompleto y está en estado abandono dificultando su uso. Todo un caso del perro del hortelano.
Otra lamentable situación fue la política educativa escolar errada de los 90 en cuanto a la empleabilidad de los docentes en el área pública. Hablando con el Sr. Dibós, presidente del COI peruano, me comentaba que ese error nos ha causado años de atrasos. Por la negligencia de exigir a un docente a TC en un colegio, un docente de áreas como Lengua o Química debía completar su carga lectiva con cursos considerados “menores o de relleno” como lo eran Arte y Ed. Física. Con ninguna preparación al respecto, muchos docentes acudían a lo más sencillo: “pichanguitas de fútbol para hombres y vóley para mujeres” fomentando el prejuicio sexista de estos deportes. Fue terrible y ojalá se haya corregido a nivel nacional este grueso error. Para llover sobre mojado, la pandemia y el recurso de enseñanza virtual de este curso también van a pasarnos una pesada factura, desde los defectos aprendidos hasta las carencias en sus habilidades fino y grueso motoras. Es un vacío, cuyas consecuencias las veremos en un lustro aproximadamente.
Y, por último, la errática política con las áreas educativas y deportivas. El escaso presupuesto destinado a estos rubros hace que los resultados sean aún magros. Países como Colombia han avanzado mucho en este rubro. En los Panamericanos de Lima, Perú debió haber quedado en un mejor puesto, pero no estuvo entre los 10 primeros (sumadas todas las medallas nos pasan hasta Venezuela -pese a su crisis- y República Dominicana): https://espndeportes.espn.com/panamericanos/nota/_/id/5874444/juegos-panamericanos-lima-2019-medallero-completo. La meta de un dueño de casa es estar entre los cinco mejores del continente. En Santiago, tras la experiencia y aprendizaje de Lima 2019, se esperaba estar, por lo menos entre los 10 primeros, pero Ecuador y Venezuela nos volvieron a desplazar: https://rpp.pe/multideportes/panamericanos/medallero-juegos-panamericanos-2023-en-vivo-tabla-de-posiciones-resultados-y-medallero-de-peru-en-santiago-2023-noticia-1511983. Vamos como el cangrejo. En Lima 2019, tuvimos 39 medallas; en Santiago 2023, bajamos a 32. Veamos dos casos interesantes: Chile vino a Lima a obtener 50 medallas; como dueños de casa en Santiago, obtuvieron 70 medallas; en el caso de Colombia, en Lima sacaron 84 medallas; en Santiago, ¡101 medallas! Lima tomó la posta de Barranquilla en la que, sin lugar a dudas, Colombia iba a tener un ascenso sostenido. Chile lo va a tener. ¿Qué hará Perú? ¿Volverá a ascender como el buen salto que dio de Guadalajara (sólo 7 medallas) a Lima 2019? Ojalá. Pero con una casta política irresponsable y escaso apoyo económico veo con cierto escepticismo que subamos más en el medallero.
Y el tercer gran problema: nuestras ligas deportivas ubicadas todas en Lima, capital del centralismo. Huancayo debería de ser el centro de entrenamiento de especialistas de fondistas; ahí deben de estar todos ellos. Centros de formación de otros deportes colectivos como el ciclismo deben de estar en lugares más aparentes que exijan al deportista de acuerdo con los objetivos necesarios. Un gran dilema que tenemos por delante.
Sin embargo, los resultados recién obtenidos en diversos escenarios dan una luz de esperanza; pero hay que luchar contra el peligro de la emigración, deserción por problemas económicas, poco apoyo de las autoridades y escasa difusión de medios, para los cuales sólo el fútbol existe. Camino largo por trabajar.
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