La escultura "La máquina de arcilla" del fallecido artista Emilio Rodríguez Larraín, ha sido una víctima más de la acción vandálica de traficantes de terrenos que causan invasiones y violencia a lo largo de nuestro país
02 de abril del 2022
GERARDO
CAILLOMA
gcailloma@gmail.com
Alegrías y decepciones. Trujillo es una ciudad para la exultación y la decepción. Teatro y exposiciones interesantes. Demolición de patrimonio artístico cultural y cancelación de proyectos turísticos que resaltan sitios arqueológicos trujillanos.
La temporada de teatro se está realizando con éxito y el día de hoy, sábado 02 de abril, llega a su fin. En el escenario hemos visto propuestas singulares de grupos de trayectoria como de jóvenes que incursionan a pie seguro en el arte de las tablas. Gustavo Ramos presentó un unipersonal que es producto de una investigación sistemática de actividades que vivimos todos los días en diversos ritos como lo son la religión, la danza e, incluso, las manifestaciones deportivas. Imágenes, símbolos, gestos, máscaras, lo cotidiano sacralizado para dar un sentido a los actos de cada ser humano en su diario accionar. Olmo teatro nos dio una especial lectura de García Lorca: almas femeninas retratadas por un hombre al cual su condición de homosexual y comunistas le significaron la muerte. Perturbadora puesta en escena en las que las mujeres se desplazaban entre miradas, rencores y hasta sevicia por mantener un mundo de apariencias. No hay pierde con Lorca y menos con Olmo. Los jóvenes del teatro El Grito nos sorprenden con su propuesta “Las criadas” del incómodo Genet, dardo agudo y ponzoñoso de la sociedad burguesa. Espero que la semana próxima pueda escribir la propuesta que nos alcanza Yusepi y su lectura de Romeo y Julieta de Shakespeare. Fin de fiesta.
Por otro lado, se cerró el jueves la exposición de Miguel Ángel Velit “Mapas y crónicas urbanas después de tiempos difíciles” en el Centro Cultural del Banco de la Nación. A través de sus pinturas e instalaciones, Velit ha descrito cómo las personas de ciudades como Lima y Trujillo (ciudad que la ha retratado con mucha agudeza) han sobrellevado esa tragedia que ha sido la pandemia; una tragedia que exigió creatividad, ingenio y voluntad de salir delante de todos nosotros. Cuadros de vivos colores que nos recuerdan a los expresionistas alemanes, esos que surgieron entre guerras en medio de la locura de un desorden social, protestas y una espiral inflacionaria impresionante. Espero que se la haya visitado, pues fue una buena exposición.
Pero, frente a este positivo panorama, me entero de que el proyecto que permitía visitar Chan Chan en bicicleta ha sido cancelado. Un punto oscuro en tiempos que Trujillo debe de buscar alternativas para ser una ciudad que atraiga más visitantes. Sin embargo, el más duro golpe ha sido la noticia de la demolición de la escultura La máquina de arcilla del fallecido artista Emilio Rodríguez Larraín; era la única evidencia que quedó para nuestra ciudad de la III Bienal de Arte, la última que se hizo entre 1987 y 1988. Se quiso rehabilitar el espacio que había quedado en el abandono con propuestas que ofrecieron arquitectos y artistas durante el Encuentro Nacional de Artes Visuales en 2017 y que tuvo una feliz coincidencia con la visita de la viuda del artista, la artista Cynthia Capriata, quien participó en el evento El desafío de la realidad en homenaje a la III Bienal de Trujillo. En la galería del Colegio Arquitectos se pudieron ver las diversas propuestas que planteaban convertir este espacio en un gran parque temático. Todo eso ha quedado sepultado por la obvia acción vandálica de traficantes de terrenos, eso es más que evidente. Desde la extraña lotización de un espacio costero de propiedad comunal, la zona ha sido campo de movimientos extraños y oscuros. Es la punta de un iceberg de una actividad ilícita que involucra a muchos personajes públicos y privados (políticos, abogados y empresarios) que han lucrado con estos movimientos. La escultura ha sido, pues, una víctima más de esta actividad que causa invasiones y violencia a lo largo de nuestro país como está sucediendo en Chavimochic, por ejemplo. Pena.
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