PRESENTACION
La descripción de toda una vida y la personalidad de un ser humano es una de las tareas más complicadas que se presentan en el campo de las letras máxime si la vida de esa persona ha constituido una loable y meritoria labor, procurando siempre hacer el bien a sus semejantes. Sin embargo, trataremos de expresar en forma sintetizada los hechos y los rasgos múltiples de quien en vida fue llamado HECTOR MEJIA LARA.
En esta oportunidad solo escribiremos algunas un esbozo biográfico del señor Mejía Lara ya que la brevedad de esta página no nos permiten profundizar en todas las escenas grandiosas se su vida.
Un 28 de julio de 1912 en el municipio de San Nicolás de Copan y en la tranquilidad apacible de un hogar humilde pero decente con adecentamiento de los más altos valores de la fe cristiana que profesa como fundamento supremo el amor y la convivencia pacífica entre los hombres, se lleno de gozo con el advenimiento de un hermoso varón que fue bautizado dentro de los cánones legales de la iglesia católica, con el nombre de HECTOR MEJIA LARA hijo de Antonia Mejía y Anselmo Lara.
Desde temprana edad Don Héctor Mejía Lara mostro cualidades, habilidades y destrezas innatas para sortear todas las actividades programadas en los planes y programas de estudio de su época, sin embargo las limitaciones financieras de sus progenitores le obligaron a incorporarse al trabajo a los escasos 10 años de edad desempeñándose como cartero y conserje de la oficina telegráfica de este pintoresco pueblo de San Nicolás. Su despejada inteligencia le permitió asimilar rápidamente el oficio de telegrafista y secretario municipal y de juzgado para posteriormente hacer de estas nobles tareas su modus vivendis.
La bien moldeada personalidad de Don HECTOR MEJIA LARA se caracterizó por su indoblegable voluntad y su extraordinaria inteligencia lo conllevaron a enmarcarse en los mas altos ideales de superación como metas a ser alcanzadas por su capacidad de hombre, de ciudadano y de padre al servicio de su hogar, de la comunidad, de la sociedad y de la patria amada.
La estela luminosa de la personalidad de Don HECTOR MEJIA LARA aun brilla y es recordada con cariño y admiración no solo en su pueblo natal de San Nicolás si no en nueva arcadia, la Entrada, San Antonio, San Jerónimo en fin en todo el Departamento de Copan a quien tuvo el honor de representar como diputado al Congreso Nacional.
La dimensión de su capacidad para el trabajo le llevan a prestar su valiosa colaboración a los municipios de Macuelizo y Azacualpa en el departamento de Santa Barbará y en un periodo mínimo de 10 años se convirtió en un líder indiscutible y de proyección en todos los municipios de los valles de Quimistán los cuales se honró también en representar como diputado al Soberano Congreso Nacional.
Consciente de sus responsabilidades religiosas y de hombre contrajo matrimonio con la profesora Emma Urquía de Mejía con quien procreo 5 hijos:
Ricardo Antonio, Fredy Armando, Oscar Alfonzo, Carmen Margoth y Telma Yolanda, los cuales orientados enérgicamente también han mantenido una trayectoria loable en las comunidades donde las ha tocado actuar manteniendo siempre en alto el ejemplo que les legaron su progenitores.
La vocación pacifista y de dialogo de Don HECTOR MEJIA LARA fue factor preponderante para que se le respetara y se le reconocieran sus virtudes innatas de Líder natural y carismático en el grandioso Partido Nacional de Honduras cuyo pabellón lo cobijo durante toda sus existencia. Cabe hacer mención que en las luchas por el partido nacional Don HECTOR MEJIA LARA no escatimo esfuerzos ni dejo de sortear los valladales que se le presentaron viendo siempre al frente la bandera azul con la estrella solitaria.
Esta sintetización de la vida del señor HECTOR MEJIA LARA lo ubica dentro de los hijos ejemplares y predilectos de San Nicolás de Copan y su manera de ser humilde, sencilla, estudioso, dinámico y laborioso lo consolida como hombre probo que jamás vió con indiferencia ni conformismo los problemas de Honduras y particularmente los de los departamentos de Copan y Santa Bárbara.
HONOR A QUIEN HONOR MERECE