El análisis realizado permitió dimensionar que el daño en la capa de ozono es un fenómeno que, aunque suele presentarse como un problema global, también se relaciona con la vida cotidiana de las personas. Más allá de enumerar causas y consecuencias, este trabajo evidenció la necesidad de generar conciencia en la población, especialmente en los más jóvenes, ya que serán quienes enfrenten los efectos de este desafío ambiental en el futuro.
En este contexto, resulta esencial que los procesos educativos incorporen no solo información científica, sino también herramientas prácticas que permitan a las personas comprender cómo sus hábitos de consumo y estilo de vida pueden contribuir a la recuperación de la capa de ozono.