Más allá del cero
Josep Santamaría
Josep Santamaría
Sala de la Misericordia, Consell de Mallorca. 2024
El estudio de la relación entre la geometría, el color y la pintura a través esencialmente del arte abstracto geométrico y su teoría ha conducido a numerosos artistas desde hace mas de un siglo a desarrollar un lenguaje con carácter universal y constante. La pintura de Josep Santamaria tiene como base referencial esa geometría a la hora de componer su pintura, sustentándose en diversas ideas del Neoplasticismo, el Constructivismo o el Suprematismo, entre otros muchos movimientos de vanguardia. A partir de esos principios, construye una nueva realidad que busca la unidad y el equilibrio mediante el uso de diferentes formas geométricas, agrupadas o no, que siguen un orden compositivo de acuerdo a la razón, la lógica y el cálculo.
Tal y como hace referencia Jean-Claude Marcadé, la puesta a cero de las formas que promulgaba Malevich no es más que un trampolín, que llevará a artistas como Santamaria mas allá del cero, a las regiones de la Nada liberada . Este «más allá» no es una trascendencia en el sentido tradicional sino que se halla inmerso en una realidad única, donde las formas abstractas de sus predecesores parecen ir concretándose en símbolos. De este modo vemos mas una aproximación a la pintura concreta y no abstracta de Van Doesburg, porque nada es más concreto, más real, que una línea, un color o una superficie. Así, su investigación no solo se centra en estudios cromáticos, sino que también plantea problemas formales como el movimiento, el ritmo, el equilibrio, el giro, la dimensión y la proporción.
A partir de estas investigaciones ha desarrollando un sistema objetivo de composición, que le permite crear obras mediante el estudio de leyes perceptuales y la organización racional de las partes. Estas formas quedan reducidas a cuadrados, rectángulos, rombos y otras figuras geométricas sencillas de un colorido plano, limpio y potente, que ayudan a generar un efecto cromático de espacio ambiguo y cierta vibración plástica. En su pintura destaca la forma de usar las curvas y diagonales mediante la construcción de elementos trapezoidales de diversos tamaños y en diferentes posiciones, que al superponerse unos sobre otros, generan a su vez formas triangulares; se produce así un gran equilibrio sustentado por los pesos visuales que se crean a partir de las armonías empleadas. A través de la invención de nuevas formas y sus infinitas combinaciones, nacerán estructuras que recuerdan sutilmente a construcciones ficticias o arquitecturas futuristas. A composiciones dónde la ingravidez y la ausencia de perspectiva de las formas sitúan a estos elementos en un espacio negro infinito, como si fueran astros de una galaxia desconocida.
Más allá del cero es inventario de formas ambiguas que por un lado remite a un más allá de lo sensible y por otro muestra que ese más allá nunca es completamente accesible. Un contenido que se disuelve pura y totalmente en el significar de la propia pintura, proponiendo mundos donde estos «astros» constituyen un jeroglífico simbólico, sensiblemente compuesto por ideas estéticas. Y es que lo simbólico descansa sobre un insoluble juego de contrarios, de postración y ocultación. Síntomas como la ambigüedad o la incertidumbre afectan al arte actual de manera generalizada, pero la ambigüedad no tiene porque recordar cuestiones peyorativas, sino que puede ser considerada una hermosa herencia de las teorías románticas sobre el símbolo.