La historia del Once60 comienza —como debe ser— en una carne asada, en el patio del tío Enrique, nuestro abuelo.
No era evento aislado de fin de semana. En cada reunión familiar había un requisito si o si, tenía que estar Moncada con su fara fara. Porque, ¿cómo va a haber fiesta sin música?
Moncada empezaba a tocar “Arturo Garza Treviño” de Los Cadetes de Linares, la canción favorita del abuelo, Kilometro Once60…
Durante años esa canción se volvió tradición en las carnes asadas y en cualquier momento de diversión con familia y amigos estaba ahí, de fondo, sin que supiéramos todavía lo que iba a significar para nosotros.
Tiempo después, al tomar la decisión de emprender el proyecto, entendimos que el reto sería grande. Entre muchas preguntas —el concepto, la comida, la música— surgió una duda, aparentemente sencilla: ¿cómo se va a llamar?
“Salud”, dijimos, con un tequilita y cerveza en la mesa.