Amante, amiga, objeto de estudio y compañera en tantos y tantos momentos de silencio, la radio nos acompaña y siempre está ahí para nosotros, aunque ni siquiera nos demos cuenta. Como las palabras se las lleva el viento,La radio tiene un toque de misterio y magia que tanto suele gustar y que, si se utiliza bien, atrapa como ningún medio a su audiencia. Potencia la imaginación del oyente, quien no tiene más remedio que beber cada palabra que sale a través del receptor.