DEJA LAS DROGAS

EL CEREBRO SE HACE ADICTO A TODO LO QUE TONIFIQUE EL PULSO Y LE APORTE MAS SANGRE.

Al tomarle el pulso a este paciente, cuando se acostaba, su tono vascular caía, sus arterias se sentían como un balón desinflándose, como unas varices, sin tono. Su defensa era pararse, bailar en un solo punto o consumir base de cocaína (bazuco). Al fumarla en pipa se tonificaba el pulso, el corazón se aceleraba y él se relajaba, sonreía y se le quitaba la agresividad. En su pueblo le decían el loco y la policía le había decomisado muchos machetes que rastrillaba en el suelo violentamente para agitar su corazón y calmar su ansiedad. Como lo haría cualquier deportista de alto rendimiento. Un tenista no es adicto a la raqueta y las bolas sino a su danza en la cancha. Un adicto a la droga o al cigarro, es realmente adicto a la danza de los hilos, a la danza de los músculos oculares, labiales y de la pinza de los dedos que acompañan al ritual de consumo. Es esa danza de la pinza la que es adictiva y repetitiva, porque, como un deporte, tonifica al corazón y lo afina con la respiración y el resto de automatismos motores, mejor de lo que lo hace la sustancia química en sí.

La cocaína expande la mirada. Un tenista debe mirar expandido.

La pinza de los dedos en ambos casos se sensibiliza con ese mayor enfoque. Ese mayor enfoque da paranoia, delirio de persecución, taquicardia, excitación como la de un tenista listo a responder un saque a 200 km/hora.

MUCHOS GRANDES ADICTOS FUERON ANTES GRANDES DEPORTISTAS.

Algunos consumidores de marihuana al dejar la droga se tornan agresivos. Muchos deportistas jóvenes al probar la marihuana o el alcohol, descubren que pueden estar relajados sin tener que estarse moviendo para que su corazón, que nació lento y bajo de presión, bombee bien la sangre. Con el alcohol y la marihuana experimentan una gran relajación y alivio, ya no tienen que correr y correr, y por ello pierden esa que era su motivación in-con-siente por el deporte.

LA PSICODELIA QUE BUSCA EL ADICTO ES UNA MANERA DE MIRAR TAN EXPANDIDA COMO LA DE UN DEPORTISTA ENTRENADO .

No se es adicto a una droga sino a las formas visuales y moscas volantes que cada sustancia hace ver. Se sabe que droga consumió alguien por la forma en que mira. La marihuana pone los ojos chiquitos, el alcohol cierra los párpados, la cocaína abre los ojos. Las moscas volantes o hilos son una música acorde a la danza de los ojos, a la pulsación del globo ocular. Girar, danzar correr agita las moscas y al corazón. Luego, cuando la cocaína agita al corazón, agita también las moscas volantes, como lo hace el deporte. El adicto entonces siente que el campo visual se expande como el de un tenista, un arquero o un golfista, y al ver más amplio, comparativamente se siente ahora más pequeño, perseguido, siente ganas de correr, pánico, paranoia, ansiedad.


CON LAS GAFAS DE HILOS aprendes a ver los mismos hilos y cuál es la expansión visual que la droga te produce y como eso es lo que tu cerebro busca, deja de pedirte droga, se calma la ansiedad.

DR ENRIQUE A. RAMIREZ Z

DRA BEATRIZ CECILIA CADAVID F.

DR DAVID ANDRES RAMIREZ CADAVID


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