En este museo se invita a conversar sobre la historia de la región y su gente. Mediante dispositivos variados, quienes visitan aportan relato y vida al espacio. La propuesta del museo se aborda a partir de cuatro dimensiones: tiempo, espacio/territorio, protagonistas y trabajo/hacer/subsistencia, desde donde se invita a la conversación. En el patio central de la casa chorizo se evoca la historia del museo. También ahí se puede escuchar la caja de música. Además se pueden consultar libros con temáticas asociadas al museo en la biblioteca y disfrutar de libros para niñas, niños y jóvenes.
Accesibilidad: El lugar tiene pictogramas, audios, pocos desniveles, asientos en todo el recorrido y baño para personas con discapacidad física. Además tiene un circuito marcado en el piso para visitar el museo de manera autogestiva.
El Museo Histórico Regional se propone como un espacio abierto, vivo, una invitación a construir comunidad. En este sentido la historia regional se recupera a partir de las voces de quienes habitan el territorio quilmeño. La conversación dinamiza la vida del Museo, promueve el diálogo y la vinculación con las instituciones educativas y organizaciones locales. A partir de las muestras temporales propuestas por colectivos de artistas se amplían los sentidos de la muestra permanente. La agenda del Museo propone visitas, muestras, conciertos y ferias en la vereda del museo impulsadas por emprendedores culturales. A través de Talleres Barriales se dan cursos de literatura, música popular, danzas, macramé, dibujo y pintura.
Fundado el 15 de diciembre de 1952 e inaugurado el 6 de agosto de 1963; la propuesta del Museo Histórico Regional es poner en discusión la mirada única y lineal, para darle al espacio una estructura dinámica, flexible, atenta a la diversidad, dialógica y participativa, más acorde a los tiempos culturales, sociales y políticos actuales. Una construcción desde la museología social. Desde esta mirada, situamos al Museo por fuera del espacio de exposición, del “prohibido tocar” para empezar a pensar al espacio museológico comprendiéndolo como un espacio de gestión cultural, producción de memoria y conocimiento popular colectivo, donde la comunidad es parte fundamental desde su habitar el espacio y dejar registro de sus experiencias. En función de esta mirada compleja y multidimensional, se trabaja en el desarrollo de los espacios, compuestos por ejes temáticos que funcionan a modo de dimensiones. Se seleccionan 4 ejes históricos para que se expresen en 4 espacios vinculados entre sí: - una mirada sobre la producción del tiempo y las diversas construcciones de temporalidad; - una mirada sobre el territorio y las diversas intervenciones que sus habitantes han ejercido sobre el suelo, los recursos naturales y el espacio; - una mirada sobre la capacidad de inventiva popular y sobre el desarrollo tecnológico; - una mirada sobre lo social, los diferentes modos de vincularse, los conflictos, las organizaciones y los entramados que conforman nuestras comunidades.
Sobre el nombre del Museo