Quién fue Ildefonso Recio

Ildefonso Recio Valverde nace en 1937 en Santa Cruz de Retamar (Toledo). Pasa su infancia y juventud trabajando en la explotación de sus padres, una combinación de agricultura de secano (cereal, olivo, viña) con ganadería ovina, a la vez que estudia en el colegio del pueblo y, posteriormente, en el Seminario de Toledo enseñanzas medias (teología, latín, griego, música…). A su salida del Seminario continúa su formación en la escuela de Sindical de la Vid y el Vino de Madrid, donde amplía sus conocimientos de Enología, Viticultura y manejo del suelo. Al finalizar, aprueba las oposiciones para el ingreso en el Servicio de Extensión Agraria del Ministerio de Agricultura y, durante el curso de ingreso, sigue formándose en diferentes campos de la agricultura.

En la década de 1960, empieza su trabajo como Agente de Extensión Agraria en Navalcarnero (Madrid), pero pronto le destinan a Checa (Guadalajara) para abrir la Agencia de Extensión Agraria de esta localidad situada en la comarca de Molina de Aragón. En este destino conoce al farmacéutico de Molina de Aragón, quien le habla de los fósiles y minerales de aragonito de la zona, comenzando la afición de Ildefonso por la Paleontología.

En la década de 1970, su siguiente destino es Gálvez, en la comarca de los Montes de Toledo, una zona rica en restos paleontológicos y arqueológicos, además de minerales. Con la realización de obras en Los Baños del Robledillo se abre una cantera con pizarras del Ordovícico-Silúrico donde aparecen gran cantidad de fósiles de trilobites, graptolitos y bivalvos, entre otros invertebrados, que hoy se exponen en este museo junto con el resto de la colección.

El 21 de mayo de 2016 recibe el Premio Monteños Distinguidos, organizado por la Asociación Cultural “Montes de Toledo”, por su defensa de los intereses de esta comarca. Lamentablemente, fallece poco después, antes de ver la inauguración del museo que lleva su nombre. En su honor, la alcaldía también renombró la calle en la que se ubica este centro cultural.

Gracias a su interés por la cultura, y en concreto por la paleontología y la enseñanza, se hizo posible este museo, cuya finalidad es la de preservar y divulgar el Patrimonio Arqueológico y Paleontológico de los Montes de Toledo, poniendo en valor gran parte del material fósil y restos arqueológicos que recuperó a lo largo de su vida.