Las Personas Altamente Sensibles (P.A.S.) son un grupo único dentro de la población, caracterizado por una forma particular de percibir y reaccionar ante el mundo. Este artículo explora qué nos hace diferentes, destacando el proceso de la dopamina, y cómo la estructura DOES evidencia el origen genético de este rasgo.
El proceso de la dopamina en las P.A.S.
La dopamina es un neurotransmisor clave en la regulación de muchas funciones cerebrales, como la motivación, el placer y la recompensa. En las P.A.S., las investigaciones han demostrado que existen variaciones genéticas que afectan la disponibilidad de dopamina en el cerebro. Un estudio realizado por Chen y sus colegas en China identificó diez variaciones en siete genes diferentes que controlan la dopamina, las cuales están fuertemente asociadas con el rasgo de alta sensibilidad.
Este hallazgo sugiere que las P.A.S. podrían tener una predisposición genética a procesar la información de manera diferente, lo que influye tanto en su sensibilidad al entorno como en sus respuestas emocionales. El procesamiento distinto de la dopamina podría explicar por qué las P.A.S. tienden a experimentar tanto las emociones positivas como negativas de manera más intensa. Al procesar más profundamente las experiencias, es probable que también desarrollen una memoria emocional más detallada, afectando cómo experimentan y reaccionan a situaciones futuras.
La estructura DOES y el origen genético de las P.A.S.
La estructura DOES, que significa Depth of Processing (Profundidad de Procesamiento), Overstimulation (Sobreestimulación), Emotional Reactivity and Empathy (Reactividad Emocional y Empatía), y Sensing the Subtle (Percibir las Sutilezas), proporciona un marco integral para entender las características principales de las P.A.S. Esta estructura no solo describe sus comportamientos y experiencias, sino que también es una herramienta útil para evidenciar el origen genético del rasgo.
Profundidad de Procesamiento (D)
La Profundidad de Procesamiento es el núcleo de la alta sensibilidad. Las P.A.S. procesan la información de manera más exhaustiva que la mayoría de las personas, lo que implica reflexionar profundamente sobre experiencias y situaciones. Esto no solo abarca la información sensorial, sino también las emociones y pensamientos. Por ejemplo, las P.A.S. suelen recordar detalles de conversaciones o eventos que otros podrían pasar por alto.
Estudios neurocientíficos han confirmado que las personas altamente sensibles muestran una mayor activación en las áreas del cerebro asociadas con el procesamiento complejo de la información, especialmente en tareas que implican notar sutilezas. Investigaciones de Jadzia Jagiellowicz y Bianca Acevedo han mostrado que las P.A.S. utilizan más estas áreas del cerebro, lo que les permite captar matices que otros no perciben.
Sobreestimulación (O)
La sobreestimulación es una consecuencia directa de la profundidad del procesamiento. Al prestar atención a tantos detalles, las P.A.S. son más susceptibles a sentirse abrumadas por la cantidad de estímulos que reciben. Esto puede manifestarse en situaciones cotidianas, como en un ambiente ruidoso o durante eventos sociales largos.
Un estudio de Friederike Gerstenberg en Alemania mostró que, aunque las P.A.S. pueden realizar tareas perceptuales con mayor precisión y rapidez, también se sienten más estresadas después de completar esas tareas. Esto sugiere que su sistema nervioso se sobrecarga más fácilmente, lo que las hace propensas a evitar situaciones que saben que podrían ser sobreestimulantes.
Reactividad Emocional y Empatía (E)
Las P.A.S. no solo experimentan emociones más intensamente, sino que también muestran una gran empatía hacia los demás. Esto significa que son más receptivas a los estados emocionales de las personas que las rodean, lo que puede ser una ventaja en situaciones donde se necesita un entendimiento profundo de las emociones ajenas.
Investigaciones han demostrado que las P.A.S. reaccionan con mayor intensidad a imágenes emocionales, especialmente si han tenido una infancia positiva. También muestran una activación cerebral mayor en la ínsula, una parte del cerebro relacionada con la conciencia de los estados internos y externos, lo que refuerza su capacidad para sentir empatía.
Además, las P.A.S. activan con mayor fuerza su sistema de neuronas espejo, lo que les permite "sentir" lo que otros están experimentando, facilitando una conexión emocional más profunda. Este rasgo, si bien puede ser agotador en ambientes emocionalmente cargados, también es una herramienta poderosa en la construcción de relaciones interpersonales.
Percibir las Sutilezas (S)
Las P.A.S. son conocidas por su habilidad para percibir sutilezas que pasan desapercibidas para otros. Este rasgo está relacionado con su tendencia a procesar la información más profundamente y su alta sensibilidad al entorno. No se trata solo de tener sentidos más agudos, sino de una mayor capacidad para interpretar y dar significado a los estímulos sensoriales.
Estudios han mostrado que las áreas del cerebro responsables del procesamiento sensorial complejo están más activas en las P.A.S., lo que les permite captar pequeños cambios en su entorno que otros podrían ignorar. Esta capacidad es útil en diversas situaciones, desde el simple disfrute de una obra de arte hasta la identificación de emociones sutiles en una conversación.
Conclusión
La estructura DOES ofrece una comprensión completa de lo que significa ser una Persona Altamente Sensible. Cada uno de estos componentes—Profundidad de Procesamiento, Sobreestimulación, Reactividad Emocional y Empatía, y Percibir las Sutilezas—se interrelaciona para crear una experiencia única del mundo que es a la vez un don y un desafío.
Para las P.A.S., la vida puede ser particularmente intensa y exigente. Debido a su capacidad para procesar información más profundamente y a su tendencia a sobreestimularse, es fundamental que estas personas desarrollen estrategias para equilibrar su actividad con el descanso. Dado que su sistema nervioso se satura más rápidamente que el de otras personas, es importante que las P.A.S. busquen entornos que les permitan recuperarse adecuadamente después de una sobrecarga sensorial o emocional.
Esto podría incluir prácticas de autocuidado como la meditación, la naturaleza, o simplemente encontrar tiempo para estar a solas. Asimismo, es importante que las P.A.S. aprendan a reconocer sus límites y no se sientan presionadas a participar en actividades que puedan resultarles abrumadoras. Con el tiempo, pueden desarrollar una mayor conciencia de sus necesidades y aprender a gestionar su entorno de manera que maximice su bienestar.
Además, la investigación genética sugiere que estas características tienen una base biológica, lo que refuerza la idea de que la alta sensibilidad es una parte integral de la diversidad humana. Vivir como una P.A.S. puede implicar desafíos, pero también ofrece la oportunidad de disfrutar de una vida rica en percepciones, emociones y conexiones profundas con los demás.
Esteban Noguer
Agosto-2024