Robiñera

Para llegar al punto de partida debemos dirigirnos al valle de Bielsa, en el Sobrarbe. Dejamos atrás Bielsa y continuamos hacia Francia. Pasado el pueblo de Parzán vemos un desvío, que en unos kilómetros nos acerca hasta la población de Chisagüés.

La carretera da paso a la Pista de Ruego. El acceso a la pista, desde agosto del 2018, es de pago (3€, el tíquet se debe comprar en una máquina situada en el aparcamiento que hay a la entrada de Bielsa, junto a las piscinas).

Dicha pista se encuentra en aceptable estado de conservación hasta la Borda Brunet. A partir de ese punto, sólo pueden circular vehículos 4×4. Vimos algún turismo que llegó hasta la Plana Petramula, pero dada la pendiente y que había algún bache de tamaño considerable, parece lógico si vamos en turismo dejar el coche en la Borda Brunet (lo que añade unos 4 kilómetros a la ruta).

En nuestro caso, íbamos en un coche con tracción a las cuatro ruedas, por lo que no tuvimos ningún problema para llegar a la Plana Petramula.

Aparcamos el coche junto a los paneles explicativos.

Empezamos la ruta saliendo a la pista para encontrar una senda que indica «Glaciar de la Munia». Dicha senda comienza a ganar altitud, para pronto virar y caminar paralelos al riachuelo que baja por el Barranco del Clot de los Gabachos.

Tras unos 40 minutos de ascenso sin mayor dificultad, por prados, comenzamos a divisar algunas de las cumbres del Valle de Pineta.

Poco a poco, y debido a la altitud que vamos ganando, nuestras vistas se amplían, desaparece la vegetación, y comenzamos a andar por terrenos más pedregosos.

Tras aproximadamente una hora y cuarto desde Petramula, llegamos al Collado de las Puertas.

Las vistas que nos rodean ya son espectaculares.

El camino continúa atravesando el Collado para llegar en poco tiempo a los Ibones de la Munia o Lalarri; nosotros debemos tomar un camino en busca de la cima del Robiñera.

El ascenso va ganando altitud mediante numerosas lazadas por un terreno pedregoso y con una pendiente importante. Este tramo se hace realmente largo y duro.

Durante más de una hora ascendemos por esta pala, que requiere un esfuerzo grande.

Llevamos dos horas y media de ruta cuando, justo antes de acceder a la cresta debemos ascender unos pocos metros por un tramo algo más vertical, en el que nos ayudamos levemente con las manos.

Nos encontramos ya en la cresta final hasta la cima. Desde aquí ya podemos divisar los ibones a nuestros pies.

La cresta, ancha y sin dificultadas, nos cuesta unos quince minutos hasta que hacemos cima.