Paul Krugman.
Estados Unidos según Krugman.
Para Krugman, el Estados Unidos de 2026 es un Estado paria, empobrecido y aislado. Ha pasado de ser el garante de la estabilidad global y el líder en innovación a ser una "autocracia blanda" gobernada por individuos que, en sus propias palabras, operan bajo el lema de que "la ignorancia es fuerza", destruyendo deliberadamente las instituciones, la economía y el prestigio moral que construyeron la nación.
En este texto se estudia el análisis que hace Paul Krugman de Estados Unidos, donde el 97% del contenido de su Substack dedicado a Trump y su administración es negativo o muy negativo, lo que pone en duda su objetividad y el relato de análisis. (bajar texto)
Miscelánea.
El 12 de febrero de 2024 Krugman escribió en The New York Times: ¨...existe la percepción y la realidad: como cualquiera que haya pasado tiempo recientemente con Biden (y yo también) puede confirmar, está en pleno uso de sus facultades: completamente lúcido y con una excelente comprensión de los detalles¨. En junio fue el debate, y Joe Biden anunció formalmente su retirada de la contienda el 21 de julio de 2024.
El 12 de enero de 2026, Krugman dijo que «Drill, Baby, Drill» había muerto porque los bajos precios del petróleo, los elevados costes de extracción y la falta de interés de las petroleras hacían inviable una expansión significativa de la producción. Sin embargo, los acontecimientos posteriores sugieren que la afirmación era excesiva. Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, la guerra entre Israel e Irán, la persistente importancia estratégica de las reservas venezolanas y el continuo interés de gobiernos y compañías por asegurar suministros energéticos demostraron que el petróleo seguía siendo un activo central de poder económico y geopolítico. La rentabilidad de algunos proyectos podía ser discutible, pero la relevancia estratégica del petróleo no había desaparecido.
En su artículo «The Impotence of Drill, Baby, Drill», publicado el 10 de marzo de 2026, Paul Krugman sostuvo que la consigna energética asociada a Donald Trump había perdido eficacia económica y estratégica. Argumentó que Estados Unidos ya produce enormes cantidades de petróleo y que aumentar aún más la extracción tendría efectos limitados sobre los precios y la seguridad energética. Sin embargo, los acontecimientos posteriores en Oriente Medio, especialmente la guerra entre Israel e Irán y las tensiones sobre el suministro mundial de crudo, recordaron que el petróleo sigue siendo un recurso geopolítico decisivo.
En enero de 2026, Krugman argumentó que las grandes petroleras no estaban interesadas en invertir en Venezuela debido al deterioro de la infraestructura, los riesgos políticos y los elevados costes de producción. Sin embargo, pocos días después, la propia Administración Trump convocó a las principales compañías energéticas para discutir inversiones por hasta 100.000 millones de dólares en el país, mientras empresas como Chevron, Shell, Repsol, Eni y ExxonMobil evaluaban distintos escenarios de participación futura. Aunque muchas exigieron reformas legales antes de comprometer capital, el interés demostrado contradijo parcialmente la idea de que Venezuela carecía de atractivo económico o estratégico para los inversores energéticos.