La zona fue antiguamente poblada por un grupo de pobladores locales establecido en el valle central que, en la época de la conquista española fueron trasladados a diferentes puntos del valle, siendo la última reubicación en las cercanías del histórico sitio en donde se encuentra la Capilla de Choya.
A mediados del siglo XVIII, se plantea la construcción de una capilla dedicada a la protección del Señor de los Milagros. Esta iglesia fue construida sobre los cimientos de una antigua iglesia, y en el terreno ubicado al sur se construyó el cuarto cementerio inaugurado en 1857 por el Gobernador Octaviano Navarro.
Sus muros son de adobe respetando las técnicas de construcción de esa época, y aún mantiene sus aberturas de madera de algarrobo. En su interior atesora una réplica del Señor de la Paciencia.
Justo en frente se encuentra la famosa Plaza de Choya, lugar que fue testigo de la historia de la ciudad.
Hoy es un renovado paseo al aire libre para el disfrute de todos los catamarqueños. ¿Ya visitaste la renovada plaza?