Tenemos una cita este viernes, se trata de un proyecto que abarca desde el 10 de abril al 26 de junio de 2026, donde cada viernes se sube un videopoema a mi canal de YouTube. Son piezas nacidas en la intimidad, donde mi guitarra y mi voz se unen para dar vida a versos que no buscaban ser canciones, sino instantes que se quedan suspendidos entre el papel y el aire. He decidido que dejen de ser solo míos para que pasen a ser nuestros.
Sin grandes producciones, solo mi voz y el sonido de la madera. Un recordatorio de que, a veces, la belleza reside en lo que no intenta ser perfecto, sino simplemente real.
En un mundo cada vez más individualista e hiperconectado, este primer poema invita a romper la distancia que nos separa, dejar de ser simples espectadores y atrevernos a conectar de verdad. A través de mi música como excusa, propone un primer paso sencillo para acercarnos, conocernos y transformar la pantalla en un puente real entre personas.
Narra cómo la música puede convertirse en el origen de encuentros inesperados que terminan marcando. A través de una conexión nacida casi por casualidad, retrata el descubrimiento de una amistad auténtica, la admiración mutua y la inspiración que surge al cruzarse con personas que dejan huella.
Habla de como la confianza es difícil de construir y fácil de perder, y solo se aprende practicándola, aunque implique riesgo y posibles heridas. Consiste en volver a abrirse y creer en el otro a pesar de las decepciones; porque es lo que nos permite conectar, vivir de verdad y no encerrarnos en nosotros mismos.
El poema expresa un amor profundo pero imposible, marcado por la ausencia y la distancia. Refleja el anhelo de estar con esa persona mientras se vive atrapado entre recuerdos que alimentan la tristeza. Una historia que se queda en forma de deseos y fantasías que nunca llegan a hacerse realidad.
Defiende una música comprometida y crítica, creada no para agradar al público sino para incomodarlo y hacerlo reflexionar sobre realidades que muchos prefieren ignorar. Rechaza el éxito comercial y la superficialidad, afirmando que el triunfo está en decir verdades incómodas y despertar conciencias. Critica el egoísmo, la indiferencia y la búsqueda de entretenimiento vacío.
Describe el nacimiento de un enamoramiento marcado por los nervios, la curiosidad y la idealización. Expresa cómo una persona empieza a ocupar los pensamientos y a despertar emociones intensas, mientras ambas personas muestran timidez e interés mutuo. Se refleja la conexión emocional, incertidumbre e ilusión que surgen al descubrir a alguien que se convierte en inspiración y centro de atención.
Habla de la ruptura emocional con alguien que cambió hasta ser irreconocible. De cómo el vínculo se deteriora debido a actitudes dañinas, faltas de respeto y una forma de ser cada vez más oscura y destructiva. Expresa tristeza al recordar lo que un día fue, reconociendo que la distancia era necesaria. Concluye aceptando que algunas relaciones, cuando no se reparan, no pueden recuperarse.
Anima perseguir lo que uno quiere sin frenarse por las críticas o el miedo al fracaso. Siempre habrá personas juzgando o hablando, así que lo importante es mantenerse firme, hacerlo y no quedarse con la cosa de no haberlo intentado. El verdadero valor está en luchar por lo que uno cree, aunque el resultado no salga como se espera.
Presenta la ideología como una forma de entender y vivir la vida, más allá de las etiquetas políticas. Rechaza valores como el egoísmo, el individualismo y la indiferencia hacia los más débiles, y se siente lejos de quienes los defienden. Esa diferencia de ideas le provoca rechazo y dificulta el afecto hacia ciertas personas, hasta el punto de no querer formar parte de esa manera de pensar ni de vivir.
Habla de aceptar que no se puede vivir esperando a alguien. Expresa el deseo de compartir un mismo camino, pero también la frustración por la incertidumbre y la falta de respuestas. Se abandona la espera basada en posibilidades inciertas para centrarse en el presente. Aunque no descarta un posible reencuentro en el futuro, toma la decisión de seguir adelante sin una esperanza que impedía avanzar.
Sugiere que los ídolos nos marcan no porque sean perfectos o mejores a los demás, sino porque aparecen en un momento de nuestra vida en el que conectan con algo que necesitamos. Su influencia depende tanto de quiénes son como de cómo los percibimos en ese instante. Aunque con el tiempo nuestra admiración pueda cambiar, el significado y el impacto que tuvieron en nosotros siguen siendo valiosos.
Es un grito de rebeldía que exige el derecho a vivir con autenticidad y sin culpas, rompiendo con el miedo al qué dirán y a los prejuicios. Defiende que la felicidad y las decisiones propias no necesitan la aprobación de nadie más que de uno mismo. Da la vuelta al estigma social al señalar que quienes deberían esconderse y avergonzarse son los que odian, y no las personas que caminan con paso firme y orgullo.