Stiles agradece ser un omega, incluso a pesar de las burlas en la escuela porque no se apegaba al estereotipo típico de un omega: un aura de pureza, belleza innegable, docilidad y sumisión.
En un mundo de castas, estas son las que en antaño solían definir toda tu vida, pero después de la guerra revolucionaria de castas -o también conocida como GROBA- en los años cincuenta y sesenta, que tuvo una desastrosa cantidad de bajas de todas las castas, tuvieron que redefinirse muchas leyes, estipularse derechos y crear penas y castigos. Los Alfas ya no podían ser los únicos en puestos de poder y mando, los Omegas no debían ser subyugados y tratados como máquinas para parir crías, y los betas ya no serían la mitad del sandwich. Los nuevos tratados fueron oficialmente vigentes y aplicables a partir de los setenta.
Las tres castas tenían iguales oportunidades de ser líderes, gobernantes, pasteleros, o cuidadores. Lo que quisieran ser estaba bien y había leyes que los protegían en caso de ser discriminados para un trabajo solo por su segundo género. Pero tan idílico como suena no podía ser real. Aún había países que no se apegaban del todo a los tratados creados en la GROBA, sin embargo era bastante equitativo, lo más que se podía ser en un mundo globalizado y tristemente llevado por el consumismo desmedido.
Por eso Stiles agradecía ser un omega y más en la época moderna, el siglo XXI no era tan malo para su casta como lo fue para sus antepasados. Y el bullying en la escuela? Bueno, tampoco fue tan malo, no después de llegar a preparatoria -Stiles tuvo una "floración tardía", no pueden culparlo-. La mayoría de omegas presentaban en la preadolescencia, tipo 11-13 años, pero Stiles siendo siempre tan diferente y yendo a su propia bola, aunque presentó a los 10, no maduró sino hasta los 17, en su tercer año de preparatoria, y para ese punto sus demás compañeros y compañeras ya habían madurado a los 15, como debía ser.
Nunca le dió importancia, a él eso no le interesaba, si los alfas de su escuela lo encontraban lindo o no, si los demás omegas sentían envidia por sus suaves rasgos, si los betas querían cortejarlo y tener una oportunidad, nada importaba porque ninguno era digno de él, nadie en todo Beacon Hills era digno de salir con el hijo del Sheriff Stilinski... nadie excepto Derek Hale, el primogénito y heredero del imperio Hale.
Los Hale, a pesar de todo el dinero, fortuna y fama, eran humildes. Eran un pilar de la sociedad, los fundadores del pueblo. Todos los querían y los admiraban. Habían opiniones justas y otras cegadas por envidia, pero las malas nunca duraban mucho. Todo lo que tenían lo habían ganado a pulso y ese mérito nadie se los podía arrebatar. Cada generación trabajaba con esmero, cada uno hacía su propia fortuna honestamente y por eso eran tan adinerados. También eran muchos. Toda la reserva era propiedad Hale.
Derek Hale no era la excepción, graduado con honores de Beacon Hills High School, se fue a Nueva York con una beca deportiva en Basketball a estudiar Arquitectura. Su melliza, Laura, también graduada con honores, fue con él a estudiar Derecho, como el tío Peter. Derek quería trabajar con su padre Charles en la firma constructora de la familia.
La menor de los hijos de la matriarca Talia Hale, Cora, era amiga de Stiles Stilinski y cuatro años menor que sus hermanos. A pesar de su duro exterior era realmente blanda por dentro, quería estudiar Ciencias, ser científica y ayudar con sus investigaciones a personas con bajos recursos en lugares sensibles del planeta.
El grupo popular de la escuela era brillante y prometedor. Con buenas raíces y de buenas familias, fuesen adineradas o no. Era la red más grande del pueblo, los padres estaban conectados gracias a sus hijos.
Lydia Martin (O), hija de la mejor abogada penal del condado y que trabajaba en la firma Hale.
Jackson Whittemore (A), hijo de abogados, los mejores abogados laboralistas, también pertenecientes a la firma Hale.
Isaac Lahey, hijo de una de las dos mejores enfermeras del Beacon Hills Memorial Hospital. Su padre se volvió un abusivo y ebrio después de perder su trabajo como entrenador de natación en BHHS. Siendo vecinos de los Whittemore, estos intercedieron y el divorcio se dio tan rápido que el pobre hombre no supo que lo golpeó hasta que fue encerrado por maltrato a su esposa e hijo omegas.
Alisson Argent-Hale (O), hija del mejor abogado civil del condado, Peter Hale (O) y de Christopher Argent (A), un ex-SEAL, y director de BHHS.
Erica Reyes (B), hija de la médico principal en el área de pediatría del BHMH y del actual entrenador de natación del BHHS. Y tan pronto se graduara, se enlazaría con Boyd.
Vernon Boyd (B), aunque oficialmente es beta, tiene muchas características alfa gracias a los fuertes genes de su padre. Es el mejor amigo de Derek y al igual que él, está estudiando Arquitectura.
Cora Hale (O), la menor de los hermanos Hale, otra omega fuera de lo común. La gente suele creer que es alfa hasta que su aroma la delata. Es la consentida de Derek y también su fuente confiable de información cuando de Stiles se trata.
Stiles Stilinski (O), hijo del Sheriff Stilinski (A) y de Claudia Stilinski (O), la mejor repostera de todo Beacon Hills, desafortunadamente falleció cuando Stiles tenía 9 años, y siempre supo que su hijo sería un omega, el más bello del pueblo y que estaba destinado a grandes cosas. Los médicos le dijeron al Sheriff que el shock por la muerte de su madre pudo causar la precoz presentación de su segundo género.
Así que sí, el grupo popular de la escuela no es el típico grupito que se burla de los demás, este es sin duda un grupo poderoso y los siguientes líderes del pueblo. Y la indiscutible pareja al mando de todo, es Derek y Stiles.
Cuando Derek estaba en preparatoria hubo una chica llamada Paige que sin duda se llevaba la corona de la omega más bonita de la escuela y todos pensaban que era un ángel, todos menos Derek. Hubo rumores de que salían, que eran la pareja perfecta y se enlazarían al terminar la preparatoria. Pero eran solo eso, rumores, iniciados por Paige y sus amigas. La verdad era que los asignaron juntos en un proyecto de ciencias y Paige ofreció su casa para trabajar en ello pero Derek solo accedió a reunirse en la biblioteca de la escuela. Al enterarse de los rumores y unirlos con las actitudes cariñosas de Paige le puso un pare inmediato. Derek ya sabía quién sería su compañero, lo sabía desde que lo vió por primera vez junto a Cora en la fiesta de su primer cumpleaños.
Aunque Stiles tenía 12 y no estaba ni cerca de madurar como omega, Derek a sus 16 años no tenía ojos para nadie que no fuera Stiles. La diferencia de edad no supuso un problema para entenderse y ser amigos, y cuando Derek se fue a la universidad y no podía ir de visita al pueblo, siempre se hablaban por llamadas, mensajes y videollamadas nocturnas en Skype. Derek haciendo trabajos y Stiles abrazando su insomnio causado por su ADHD.
Cuatro años después y un título universitario, Derek y Boyd regresaron a Beacon Hills. Laura se quedó estudiando para su especialización.
Stiles y los demás estaban en su último año de preparatoria y todos tenían planes para el futuro, unos estudiarían en el estado y otros fuera. Jackson se llevaría a Isaac a Londres, Lydia iría a Yale, Cora y Allison al MIT, Erica y Stiles se quedarían en California.
Aunque Stiles no iría a la universidad sí se sacaría un diploma de la MIT, carrera universitaria a distancia, porque lo que él quería era montar una repostería en honor a su mamá. Aprovecharía el talento heredado y quien se atreviera a decir que no tenía grandes aspiraciones o que era el único que decidió dedicarse a algo tan insignificante -comparado con sus amigos- se enfrentaría al mismísimo Derek Hale.
Tan pronto Derek se restableció en su hogar comenzaron a salir oficialmente y fue el chisme del pueblo durante todo el primer mes, muchos sintieron pena por Paige porque la chica estaba enamorada de él y había quienes decían que siguió a Derek hasta Nueva York solo por amor, pero cuando Paige regresó a Beacon Hills con un bebé en brazos y sin marca ni alfa, los murmullos cambiaron de rumbo. Paige solo estuvo interesada en lo que el apellido Hale le daría, su familia no pudo con la vergüenza y dejaron el pueblo llevándose a su hija y el bebé con ellos... a otro estado muy lejos de California.
Derek empezó con los planes para pedir la mano de Stiles antes del baile de graduación. Cuando Stiles acabó la escuela, entre los dos se dedicaron a diseñar la casa en que vivirían, mientras tanto se habían mudado a un loft estilo industrial abandonado, con un toque de amor y dedicación lo convirtieron en un lugar muy acogedor.
Derek apoyó financieramente a Stiles -aunque él se negara incontable veces- con la apertura de la tienda. 'Słodkie Dusze' fue un éxito desde el principio. Su ambiente acogedor y hogareño, tranquilo y lleno de plantas, con colores pasteles y cálidos evocaba el significado de su nombre 'Almas dulces'.
Así que sí, Stiles se sentía agradecido de ser un omega y aunque hubo bullying en la secundaria, todo cambió en la preparatoria. Dejó de ser el patito feo y se convirtió en el más hermoso cisne del pueblo. A sus 22 años era egresado con honores del MIT, dueño de su propio negocio y toda una belleza. Su piel llena de lunares, su clara tez en contraste con sus ojos whisky y su cabello castaño que caían en suaves ondas hasta sus hombros. Sus curvas suaves le daban un toque andrógino delicado y sus tatuajes le daban el toque de rebeldía que siempre lo caracterizó. Delicado y fuerte, una combinación que maravillaba siempre a Derek y asustaba a los alfas cuando se querían pasar de listos.
Los alfas se embobaban al verlo pasar, se callaban al oírlo reír, y sentían envidia al verlo coquetear con su lazo, Derek Hale. El alfa más afortunado de todo el pueblo -según los demás alfas y betas-. Derek Hale con sus verdes y profundos ojos, su negro cabello y barba perfecta, alto y fuerte. Tenía esa aura de protección y seguridad que buscaban los omegas pero para infortunio de los demás omegas y betas él ya tenía dueño.
Sin duda eran la pareja perfecta, es lo que todos decían, pero ellos sabían que no era cierto, tenían disputas, y diferencias, se enojaban y no se ponían de acuerdo en muchas ocasiones, pero nunca se iban a dormir enojados, era uno de sus secretos, no importaba qué tan fea era la pelea, jamás se iban a dormir enojados o separados.
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Llevaban dos años de estar enlazados oficialmente. La ceremonia fue privada. Una boda pequeña solo con sus familias y amigos cercanos -la 'manada' como ellos le llamaban-, celebrada en la reserva un día de otoño un par de meses después del vigésimo cumpleaños de Stiles.
Derek y Stiles habían hablado de bebés cuando ambos tuviesen estabilidad económica. El plan era que Stiles dejara los supresores y recuperara el ritmo de sus celos, mientras tanto empezaría la construcción de la casa, y esperar a que se sincronizara el celo de Stiles con el de Derek. Una semana de solo placer y lujuria desbocadas.
Sería la primera vez que sus celos estarían sincronizados y Derek estaba honestamente acojonado, no quería lastimar a Stiles, le daba un miedo feo el solo pensar en eso. Una noche un mes antes del acontecimiento Stiles le había asegurado que estaba bien, le había dicho que "en el calor del momento, cuando el celo nos pegue más fuerte, ninguno seremos muy consciente de la situación y es perfectamente normal, Derek, en serio"
Pero aún y con todas las explicaciones Derek seguía preocupado. Y tenía su razón. En uno de sus primeros celos después de empezar su relación con Stiles, Derek se volvió loco al sentir el aroma de Jackson en Stiles. Su lado alfa no se molestó con Stiles, no señor, pero sí que se enfureció con Jackson. Stiles tuvo que encerrarlo en el loft, ninguno de ellos salió por tres días.
Cuando la neblina del celo pasó y Derek observó el cuerpo desnudo de su novio a su lado en la cama, lleno de morados que tenían la forma de sus dedos y manos, y de mordidas en el cuello, en los muslos, nalgas, espalda, le dio un remordimiento tenaz al punto que sostuvo la mano de Stiles y lloraba pidiendo perdón. Al despertar Stiles y verlo en esa pinta se angustió tanto que casi le da un ataque de pánico porque Derek no estaba por la labor de realmente explicar qué pasaba y porqué lloraba. Unas explicaciones después ambos estaban calmados y Stiles se moría de la risa. "Jamás me harías daño, ni siquiera estando cegado por el celo" decía con una sonrisa en la cara, "te crees que no lo disfruté? Que no pedí que me marcaras lo más que pudieras sin enlazarnos aún?"
De más está decir que Derek no volvió a subestimar el apetito sexual de Stiles. Definitivamente ese omega nunca dejaba de sorprenderlo.
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Y así es como el día D llegó, Stiles cerró la tienda después de la hora de almuerzo, fue al supermercado y compró lo suficiente para pasar una semana encerrados y no hacer más que hidratarse y comer algo que no necesitase mucho trabajo, congelados en su mayoría, con eso solo debía meterlos en el horno y mientras que pasaba el tiempo podía tener un rapidito con Derek en la cocina. Matar dos pájaros de un tiro. Fácil.
Derek trabajó hasta media día y después se dedicó a arreglar el loft, dejarlo a prueba de bebés, por si se alocaban mucho las cosas ninguno terminara herido. Acomodó la cama tal como le gustaba a Stiles y esperaría a que el castaño regresara para darle los toques finales y convertirlo en su nido.
Al llegar la noche cenaron, revisaron una última vez que todo estuviera preparado y listo. Subieron al segundo piso del loft que en esencia era un mirador, tenía un ventanal enorme que tomaba parte del techo, se acomodaron y entre leves caricias, besos suaves y miradas llenas de adoración, hicieron el amor por última vez totalmente conscientes de lo que hacían, sin la presión del celo de ambos.
Derek fue dulce y gentil, tenía a Stiles recostado boca arriba y él se encontraba entre sus piernas, besando tan suavemente sus muslos y subiendo hasta su miembro. Quería llevarlo al cielo pero solo con su lengua en su entrada. Lamió y succionó gentilmente por largos minutos hasta que Stiles era una masa de jadeos y gemidos ahogados, con apenas fuerza en sus brazos para enredar sus dedos en el cabello de Derek. Se escuchaban los sonidos húmedos y el murmullo de voz de Stiles pidiendo más y rogando por poder liberar la presión en su bajo vientre. Fueron unos dulces, tortuosos y placenteros minutos, hasta que "al fin, Dios, gracias" Stiles sintió como era penetrado por Derek y su enorme miembro que Stiles amaba.
El cuerpo de Derek se mecía con Stiles como si estuviesen en el mar, entre suaves olas que los acercaban cada vez más al punto de liberación. Cada leve embestida estaba llena de fuerza y daba justo en la próstata de Stiles. Cada segundo sentía que estaba más y más cerca de tocar el cielo con los dedos. Sentía su orgasmo crecer y cuando por fin llegó fue tan arrollador que no pudo parar las lágrimas que salían de sus ojos, brillantes del placer y con la luna reflejada en ellos. Derek ocultó el rostro en el cuello de Stiles e inhaló tan profundo, prácticamente aspirando el aroma de su lazo. Mordió tenuemente la marca en el cuello del castaño y se quedó profundamente enterrado dentro de Stiles. Secó las lágrimas de su amado con besos que parecían caricias. Y esperó. Esperó a que ambos bajaran de la nube y regresaran a la tierra.
Unas horas después, Derek cargó a Stiles en brazos y lo llevó al nido, le dió de beber y durmieron un rato, lo más que pudiesen, antes que el celo llegara con fuerza y todo se viese envuelto en una neblina de lujuria y necesidad.
*~*
Los siguientes tres días fueron una repetición de follar, anudar y tomar agua de la boca del otro, cuando alguno de los dos se acordaba. Al cuarto día la neblina no era tan pesada -al menos tenían más cordura- y Stiles despertó para encontrarse con que el loft parecía víctima de un terremoto. Las prendas de ambos que estaban en el nido se encontraban regadas por todo el piso, en el baño había un pequeño charco viscoso y blanquecino, el mesón de la cocina tenía más manchas blanquecinas así como el piso del comedor, "al menos las botellas de agua no están rotas" dijo Stiles en voz alta.
Aprovechó que Derek seguía profundamente dormido y limpió un poco, recogió la ropa y la dejó en el sofá, después tendrían que poner varias cargas de ropa en la lavadora.
Stiles sintió que unas manos grandes y cálidas recorrieron desde su cintura hasta su vientre al tiempo que leía las instrucciones de la lasaña congelada. "Me he despertado y no estabas en la cama" le susurró Derek al oído.
"Desperté antes y después de ver todo el desastre que hicimos tuve que limpiar un poco" dijo con una sonrisa disfrutando los besos en el cuello, "además debemos comer algo, siento un hueco en el estómago... y por mucho que ame tu nudo y estar lleno de ti, me temo que no es suficiente"
"Eres un goloso, pero es cierto, debemos comer si queremos recuperar fuerzas... aún nos quedan dos días" murmuró Derek con una sonrisa maliciosa añadiendo, "pero mientras que está la lasaña, podemos tener un poco de diversión justo aquí" y siguió con un camino de besos bajando por toda la columna de Stiles hasta llegar al hueso del coxis. Mordió con suavidad ambas nalgas y con su mano hizo presión en la parte baja de la espalda de Stiles para que este se inclinara un poco. Separó los redondos glúteos de su pareja y soltó un gruñido al ver su entrada. Rosa, brillante y hambrienta de él. "Podría pasarme horas pegado a tu trasero. Es perfecto". Solo obtuvo un pequeño "lo sé" de Stiles seguido de un gemidito. Derek no lo dudó más y comenzó con una dulce tortura. Dando leves lengüetazos y succiones para saborear la esencia de Stiles. Podía postrarse ante su entrada por días sin fin, pero solo tenía unos minutos antes de que el horno tuviese la comida lista.
"Der... no pares, por favor...ngh..." sentía como sus piernas temblaban, si no fuese por el alfa que lo mantenía en pie, Stiles ya se habría desplomado en el suelo. Empujó hacia atrás, queriendo tener a Derek más cerca.
Aparte de los sonidos que hacía su boca Derek oía la letanía de jadeos y gemidos de Stiles, los constantes "Der..." y "más, por favor". Cada ruego era música para sus oídos. Cuando sintió que el castaño se tensaba paró y se puso de pie. Sonrió cuando Stiles se quejó y con un "Shh, ya casi" susurrado en el oído ajeno posicionó la punta de su miembro en la entrada de Stiles. Lo penetró de a pocos, hasta que estuvo completamente dentro del cálido canal.
Sin importar cuántas veces lo hicieran, siempre, la primera estocada se sentía apretado, le maravillaba la anatomía perfecta del castaño. Fue lento y calmado, para matar el tiempo, y disfrutarlo. No como las veces anteriores que eran rápidas, sucias, y desesperadas. Ninguno de los dos buscaba el nudo en esta ocasión, solo disfrutar un buen orgasmo.
Sintieron la liberación del orgasmo antes que la alarma del horno sonara. Comieron en un estado de relajación post-orgásmico y un silencio cómodo, con besos de por medio y sonrisas cómplices. Después de terminar, entre los dos, limpiaron lo ensuciado y decidieron ver una película mientras que esperaban la siguiente ola del celo. Aunque esta sería menos desesperada sí que sería fuerte, con la necesidad de anudar.
*~*
Alcanzaron a ver película y media. Stiles se subió al regazo de Derek y le comió la boca a besos, sentía el calor nacer desde su vientre y recorrerle todo el cuerpo. Las manos del alfa se movían por su espalda, firmes y calientes. Las sintió subir hasta su cabello y agarrarlo de las largas hebras para halar su cabeza hacia atrás y morder a gusto su cuello dejando nuevas marcas. Reabrió la mordida del lazo y Stiles tuvo un mini orgasmo. Estaba tan húmedo que no se lo pensó y tomó el miembro de Derek empalandose, sintiéndose lleno. Oyó los gruñidos de Derek y algo que sonaba como "impaciente" en medio de una risa entrecortada con un bufido.
Stiles montó a Derek con una experticia envidiable. El suave movimiento de sus músculos cada vez que se tensaban. La curva de sus espalda brillaba con una capa de sudor y las huellas de las manos del alfa relucían en tonos violáceos. Esas magníficas manos que apretaban sus caderas y muslos, se turnaban para agarrarlo del cabello y del cuello. A Stiles le encantaba cuando Derek se ponía un poco rudo, y siendo honestos, ¿quién podría juzgarlo? Era excitante y adictivo. Derek sabía ejercer la precisa cantidad de fuerza para que fuera más placentero sin hacerle nunca daño.
Siguieron en ese ritmo por varios minutos más hasta que el nudo de Derek comenzó a inflarse. Las estocadas eran más lentas. Dos, tres estocadas después y por fin estaban nuevamente unidos. Stiles siguió moviendo las caderas disfrutando del roce del nudo justo en su próstata sintiendo el orgasmo arrollador, apretándose tanto que por un breve momento Derek sintió un lancetazo de dolor pasajero.
Ambos jadeaban fuerte, la cabeza apoyada en el cuello del otro. Derek se levantó del sofá y Stiles se apretó como un koala a él. Los llevó a la cama, dejando que Stiles estuviera arriba y descansara sobre su pecho. "Definitivamente habrá un bebé al terminar esta semana... tal vez más de uno" dijo Stiles apoyando los brazos en el pecho de Derek para mirarlo.
Derek llevó una de sus manos al vientre de Stiles notando lo distendido que estaba de tanto semen. ¿Cuántas veces habían sido ya? No podía quitar la mirada del vientre del castaño. "Tal vez gemelos o mellizos" sería la segunda generación seguida con dos bebés en un solo parto. Volvió la mirada a esos ojos whisky al escuchar la risa de Stiles.
Este al ver la ceja alzada de su alfa negó con la cabeza y explicó la razón de su risa, "es solo que es un caso de 2x1, no crees? Planeamos todo esto por un bebé, pero considerando tu súper semilla creo que tendremos premio doble". Su sonrisa se agrandó al oír a Derek reír también. "preparado para tener dos cachorros correteando por toda la casa?"
"Oh, definitivamente, sea uno, dos o cuatro" aseguró riendo al ver la expresión de Stiles y su indignado jadeo.
"Pero qué te crees que soy? Tendría que rodar desde el quinto mes, no podré ni moverme!"
"Te cargaré a cualquier lado, siempre. Te daré masajes y baños de burbujas. Lo que me pidas, lo que quieras" dijo con una expresión seria.
"Lo sé" dijo Stiles con una sonrisa llena de adoración. "Lo sé, te daría los hijos que me pidas. Serás un gran padre, Der"
*~*
Mes y medio después en un hermoso y tranquilo día de primavera, Stiles y Derek admiraban embobados y encantados la ecografía en donde se apreciaban -si mirabas muy detenidamente- dos formas pequeñas.
Efectivamente estaban esperando gemelos, o mellizos tal vez. Como Derek y Laura.
Stiles brillaba con un aura de pureza y belleza, para tener tan poco tiempo su vientre ya estaba hinchado y Derek disfrutaba cada momento tocándolo.
En el pueblo los rumores decían que los nuevos pilares de su sociedad eran la pareja más perfecta en la historia de Beacon Hills. Casa perfecta, negocios exitosos, amigos y familia indiscutiblemente unidos, unión perfecta, belleza e inteligencia, y ahora un primer parto doble -con una genética envidiable-. Fueron bendecidos.
Incluso, los habitantes de Beacon, habiendo sido testigos de algunas discusiones entre ambos -desde antes de ser pareja-, no cabía duda. Estaban destinados a ser. Y por eso eran la pareja perfecta. Nunca habían visto a un omega estar más agradecido con su segundo género como lo estaba Stiles siendo el omega de Derek Hale.