"¿Por qué me miras así?" preguntó Stiles con suavidad.
Por un instante, Derek contrajo las manos en torno a su cintura, pero enseguida recuperó la razón y comprendió que lo que estaba pensando era imposible. Cerró los ojos y respiró lentamente. Apartó a Stiles con una extraña ternura.
"Eres muy joven" dijo. "Sólo pretendía consolarte. Pero las cosas se me han escapado un poco de las manos. Lo siento"
Stiles lo miró a los ojos. Ahora sabía con certeza que lo deseaba, pero también había un matiz de culpabilidad en su expresión. Derek pensaba que era demasiado joven para algo permanente. O, tal vez, esa era la excusa que utilizaba para ocultar la verdad: que tenía miedo de volver a relacionarse íntimamente con un omega porque en el pasado había sufrido mucho a causa de una.
"De todos modos, gracias por haberme ayudado a olvidar lo sucedido con Theo" murmuró en tono apagado.
Derek dudó antes de hablar. "No ha sido sólo eso, Stiles" dijo con suavidad. "Pero tienes que comprender cómo son las cosas. Llevo mucho tiempo solo. Me he dejado afectar por ti" respiró profundamente antes de continuar. "No soy un hombre apto para el matrimonio. Ya no. Pero tú sí"
Stiles apretó los dientes y se ruborizó. "¡No te he propuesto que te cases conmigo! Y no te crees falsas esperanzas, porque no pienso hacerlo. Nunca"
Derek ladeó la cabeza y, por un instante, sus ojos sonrieron. "¿Nunca? Estoy desolado" Su humor fue inesperado y sirvió para aligerar la situación.
Stiles lo miró de reojo. "Eres muy atractivo, pero hace falta más que eso para casarse. No tienes ni idea de cocinar y no sabes distinguir un extremo del otro de la fregona. Además, tiras tartas a la cara de la gente"
Derek no podía negar aquello. Las comisuras de sus labios se curvaron levemente. "Contigo no acerté" recordó. "Ni siquiera estabas en la cocina cuando la tiré"
Stiles alzó una mano. "Lo siento, pero ya es tarde para pedir excusas. Has quedado definitivamente fuera de mi lista de candidatos para casarme. Espero que puedas sobrellevar la decepción"
Derek rió con suavidad. "Yo también lo espero" antes de continuar miró un momento a Stiles, que parecía bastante más relajado. "¿Te encuentras bien ahora?"
Él asintió y dijo: "Sí, gracias"
Derek sonrió. "Theo no volverá, por si estás preocupado. Lo he despedido"
Stiles suspiró. "No puedo decir que lo sienta. No era lo que parecía"
"Eso sucede con la mayoría de los hombres. La próxima vez que aceptes salir con otro, quiero saberlo"
Stiles lo miró fijamente. "¿Disculpa?"
"Ya me has oído. Puede que no me consideres apto para casarme contigo" murmuró Derek, "pero pienso cuidar de ti de todos modos" lo miró seriamente un momento. "Si yo no puedo seducirte, no pienso dejar que lo haga otro"
"¡Pero bueno!"
"Puedes estar seguro"
"¿Y si quiero que me seduzcan?" preguntó Stiles en tono belicoso.
"Está semana no puedo" replicó Derek irónicamente. "Tendría que mirar mi agenda"
"¡No me refería a ti!"
Derek miró a Stiles de arriba abajo y luego entrecerró los ojos. "Hace un rato sí querías" murmuró. "Y yo también"
Stiles suspiró. "Es cierto. Pero no pienso proponerte que te cases conmigo, ni aunque me lo ruegues de rodillas"
Derek se encogió de hombros. "Me rompes el corazón"
Stiles rió a pesar de todo. "Seguro" dijo, y se volvió hacia la puerta.
"Stiles..."
Él se giró de nuevo. "¿Sí?"
La expresión de Derek era solemne. "Te han hablado de ella, ¿verdad?"
Se refería a si sus hermanos le habían hablado sobre su compromiso roto. Stiles no simuló no saber nada.
"Sí, lo hicieron"
"Fue hace años, pero he tardado mucho en superarlo. Ella también era muy joven, y pensaba que yo era el hombre que quería. Pero en cuanto me perdió de vista se buscó a otro"
"Y crees que yo haría lo mismo porque no soy lo suficientemente maduro" dijo Stiles.
Derek suspiró. "Más o menos. Tienes muy poca experiencia, cariño. Podría tratarse de un mero caso de deseo reprimido"
"Si esa es mi excusa, ¿cuál es la tuya?" Stiles frunció los labios. "¿La abstinencia?"
"Exacto. Y pienso mantenerme firme en esa declaración"
Stiles rió con suavidad. "Cobarde"
Derek alzó una ceja. "No lo dudes. Me he quemado y tengo cicatrices que lo prueban"
"Y yo soy demasiado joven como para estar enamorado de ti"
Derek sintió que su corazón latía más deprisa. Pensar en Stiles enamorado de él hacía que la cabeza le diera vueltas. "Exacto" se cruzó de brazos y lo miró abiertamente. "Demasiado joven"
"De acuerdo. Sólo quería cerciorarme" Stiles abrió la puerta. Un poderoso trueno estalló en el silencio que siguió.
"¿Te asustan las tormentas?" preguntó Derek.
Stiles negó con la cabeza. "¿Y a ti?"
"Te lo diré mañana"
Stiles miró a Derek, desconcertado. "Supongo que has pasado suficiente tiempo entre el ganado como para saber que las tormentas pueden complicar las cosas en un rancho" continuó Derek. "Si se desata la tormenta, tendremos que salir a controlar la situación. Tú puedes quedarte tumbado en tu confortable y caliente cama pensando en todos nosotros mientras nos empapamos hasta los huesos"
Stiles pensó en lo malo que podía ser un catarro en verano. "Ponte una gabardina"
Derek sonrió. "De acuerdo, jefe"
Stiles le devolvió la sonrisa. "Buenas noches, Derek. Gracias por rescatarme"
"No podemos permitir que le suceda nada al cocinero de la familia" dijo Derek. "Nos moriríamos de hambre"
Cuando Stiles salió, él permaneció quieto donde estaba, con los ojos entrecerrados y el cuerpo aún reverberando a causa del placer que él le había dado. Era demasiado joven. Su mente lo sabía. Pero su cuerpo no parecía querer comprenderlo...
A pesar de la tormenta, Stiles durmió como un tronco aquella noche. El recuerdo de la tierna pasión de Derek había borrado casi por completo los malos recuerdos que le había dejado Raeken.
Por la mañana, como de costumbre, preparó el desayuno, pero no se presentó nadie a comer. Uno de los hombres, empapado y con aspecto agotado, se acercó a explicar por qué no había ido nadie a desayunar. Al parecer, el viento, combinado con la intensa lluvia, había hecho caer varios robles sobre las cercas del rancho. Tras reunir el ganado escapado habían tenido que arreglar la cerca. Agotados, los hombres se habían acostado cuando ya era de día.
Casi era mediodía cuando los hermanos bajaron a la cocina. El desayuno había ido a parar al gallinero y a los perros, pero Stiles había preparado ternera y patatas en salsa.
Alex y Cora le dedicaron una sonrisa al entrar, y para su sorpresa, Derek le dedicó una mirada abiertamente afectuosa antes de sentarse a la mesa.
"No sé cómo te las arreglas para mantener la comida siempre caliente" dijo Cora. "Gracias, Stiles. Cuando hemos vuelto esta mañana estábamos realmente agotados"
"Supongo que habéis pasado una dura noche" dijo Stiles.
Cora lo miró con curiosidad. "Hemos sabido que tú tampoco lo pasaste precisamente bien" dijo, arrepintiéndose de su desenfadado comentario al ver el rubor que cubrió las mejillas de Stiles. "Lamento no haber podido ponerle la mano encima a Raeken antes de que desapareciera del rancho"
"Lo mismo digo" añadió Alex.
"No se preocupen" dijo Derek, sonriendo maliciosamente. "Yo le presté suficiente atención por los tres" al ver que Stiles se esforzaba en abrir un bote de mermelada sin conseguirlo, añadió con suavidad. "Dámelo, yo lo haré"
Aún ruborizado, él se lo dio. Sus manos se rozaron y se miraron un intenso momento, algo que no pasó desapercibido a los ojos de los hermanos. Derek abrió la tapa y dejó el bote sobre la mesa mientras Stiles iba a por unas cucharas.
Cuando volvió, dijo: "Si os parece bien, he pensado matricularme en la escuela técnica local. Para las clases de horticultura"
"Por supuesto" dijo Cora. "Adelante"
Derek alzó la mirada de su plato y volvió a bajarla enseguida. No podía retener a Stiles. No le pertenecía. Necesitaba una ocupación, algo que le sirviera de apoyo. No le gustaba la idea de que se ocupara de la casa para nadie más. Stiles estaba a salvo en el rancho; era posible que no lo estuviera en otro sitio. Aunque se matriculara para el curso de horticultura, aún podría trabajar en el rancho para ellos.
"Podría quedarme a vivir en... en la residencia de estudiantes, si quieren" continuó Stiles.
Aquello hizo que Derek volviera a alzar la cabeza. "¿Vivir en la residencia de estudiantes? ¿Para qué?"
Su sorpresa liberó parte de la melancolía que había en el corazón de Stiles. "Dijiste que podía quedarme hasta el verano" murmuró. "Ya estamos en verano. No dijiste nada de que me quedara hasta el otoño"
Derek parecía acorralado. "No encontrarás con facilidad otro trabajo en otoño. Los estudiantes suelen tenerlos copados" dijo, con aspereza. Volvió a mirar su plato. "Quédate hasta el invierno"
Stiles se preguntó por qué Alex y Cora estarían mirando tan fijamente sus tazas. "¿Está demasiado fuerte el café?" preguntó, preocupado.
"No... está... bien" Cora se atragantó y tosió. "Creo que he pillado un catarro. Lo siento. Necesito un pañuelo..."
"¡Yo también!" estalló Alex.
Casi tiraron las sillas en su prisa por salir de la cocina. Unas risas apagadas llegaron hasta ésta incluso cuando la puerta se cerró.
"Idiotas" murmuró Derek. Miró a Stiles y sintió que algo rozaba su corazón, algo tan suave como una mariposa. Apenas podía respirar.
A pesar de sí mismo, Stiles lo miró con ojos amorosos. Sabía que Derek quería que se fuera, pero no dejaba de retrasar su marcha porque sentía lástima por él. "No me importa quedarme en la residencia de estudiantes, si quieres que me vaya" repitió con suavidad.
Derek se levantó de su silla y se acercó a él. Apoyó sus grandes manos en los hombros de Stiles y lo miró con gesto preocupado. Ya formaba parte de él. Le hacía burbujear por dentro, como si hubiera bebido champán. Su tacto, su sabor, se habían convertido de pronto en algo familiar.
"¿Cómo te mantendrías sin trabajo?" preguntó, realistamente.
"Podría trabajar por horas en el instituto"
"¿Y quién cocinaría para nosotros? ¿Quién nos cuidará cuando estemos cansados? ¿Quién recordará poner los despertadores? ¿Quién me reñirá cuando no me ponga la gabardina?" preguntó Derek, afectuosamente.
Stiles se encogió de hombros. La cálida sensación de las fuertes manos de Derek en ellos era muy agradable. Él le hizo alzar el rostro para mirarlo a los ojos. Un intenso calor comenzó a palpitar en el interior de su cuerpo. No podía permitirse ceder a lo que estaba sintiendo. Sobre todo allí, en la cocina, donde sus hermanos podían entrar en cualquier momento.
Pero, mientras pensaba aquello, sus rebeldes manos enmarcaron el rostro de Stiles y lo besó con ternura en los labios.
"No deberías dejarme hacer esto" dijo, con voz ronca.
"No te dejo" aseguró Stiles. "Hago todo lo posible por resistirme" alzó los brazos y rodeó con ellos el cuello de Derek.
Él sonrió y volvió a besarlo. "¿En serio?" preguntó contra su boca.
"Sí. Me resisto todo lo que puedo. ¿No se nota?"
"Me gusta cómo te resistes..." En breves instantes el beso se volvió ardiente. Derek estrechó a Stiles contra sí y gimió de pasión. Sólo el sonido de unos pasos acercándose logró que se separaran. Derek volvió a sentarse y trató de recuperar el ritmo normal de su respiración.
Stiles dio la espalda a Alex y a Cora hasta que logró recuperar la compostura. Pero no se dio cuenta de que sus labios estaban ligeramente inflamados y que el brillo de su mirada resultaba igualmente revelador.
Mientras, Derek se estaba maldiciendo a sí mismo. Empezaba a sentir una auténtica fijación por aquel muchacho de pelo ondulado y rostro pecoso. Era demasiado joven para él. Lo sabía, pero no lograba mantener las manos apartadas de él. No sabía qué iba a hacer. Si no encontraba algo en que ocuparse, y pronto, iba a acabar seduciéndolo. Y eso sería el fin del mundo.
A la mañana siguiente, Stiles tomó prestado uno de los vehículos del rancho y condujo hasta el Instituto Técnico de Jacobsville. No le costó encontrar el de partamento de admisiones. Le dieron unos papeles para rellenar y de allí fue al departamento de ayuda financiera, donde rellenó otros formularios.
No terminó con los trámites hasta la hora de comer, pero salió del instituto con la sensación de haber aprovechado bien el tiempo. De regreso al rancho, se detuvo en una cafetería local y pidió café y un sándwich mientras pensaba en su situación. Derek decía que no quería que se fuera, ¿pero lo decía en serio, o sólo sentía lástima por él? Sin duda, le gustaba besarlo, pero también decía que no quería seguir haciéndolo. Tal vez ese era el problema. Su presencia le hacía olvidar todos los motivos por los que no debía relacionarse con él.
Si se iba, el problema de Derek se resolvería. Pero insistía en que no quería que se fuera. La situación era un rompecabezas que Stiles no parecía capaz de resolver. El sándwich apenas sabía, aunque era de ternera, uno de sus favoritos. Lo dejó sobre el plato y lo miró distraídamente.
"¿Estás pensando si comértelo? —preguntó Cora con una sonrisa mientras se sentaba frente a él. Se quitó el sombrero, lo dejó en el asiento contiguo y pidió a la camarera un café.
"¿No vas a comer nada?" preguntó Stiles.
Ella negó con la cabeza. "No tengo tiempo. Tengo que estar en el rancho de Brewster dentro de una hora para asistir a una reunión de negocios. Supongo que comeremos pollo de plástico con patatas demasiado hechas" murmuró. "Ojalá fueras tú el cocinero, y no la hija de Brewster. Es muy bonita, y he oído que aspira a ser cantante de ópera, pero no es capaz de preparar bien ni una sopa de lata.
Parecía tan disgustada que Stiles no pudo evitar sonreír. "¿Vas tú sóla o te acompañan tus hermanos?"
"Vamos Derek y yo. Alex ha volado esta mañana a Tulsa a cerrar un negocio"
Stiles bajó la mirada. "¿Le gusta a Derek la señorita Brewster?"
Cora dudó. "A Derek no le gustan los omegas. Punto. Creía que ya lo sabías"
"Has dicho que es bonita"
"Como muchos de los omegas, incluso algunas betas, cuyos padres están en el negocio del ganado" asintió Cora. "Algunos incluso pueden cocinar. Pero como ya sabes, Derek renunció a las relaciones cuando su prometida optó por un hombre más joven. Pero lo cierto es que el tipo era sólo tres años menor que él. Ella utilizó la edad como excusa, pero la verdad es que no quería a Derek. El otro también tenía dinero, y además, lo quería"
"Ya veo"
Cora dio un sorbo a su café y frunció el ceño pensativamente. "Ya te he comentado alguna vez cómo reacciona Derek con las mujeres y omegas casi siempre. Huye de ellos" sonrió. "Y lleva haciendo lo posible por huir de ti desde estas navidades"
Stiles la miró con el corazón en los ojos. "¿En serio?"
"Por supuesto. Quiere que empieces el curso de horticultura para alejar la tentación de su camino. Pero también quiere que sigas en el rancho mientras asistas al curso, por si conoces a algún soltero disponible en el instituto. Creo que planea salvarte de ellos"
La confusión de Stiles fue evidente.
"Derek ha dicho que no debes exponerte ante potenciales seductores sin que estemos nosotros delante para protegerte" continuó Cora.
Stiles no sabía si reír o llorar. Cuando fue a hablar, Cora lo interrumpió alzando una mano. "Piensa que deberías volver al rancho a diario"
"¿Pero no te das cuenta de que no quiere que esté en el rancho?" preguntó Stiles con tristeza. "¡No para de salir para mantenerse alejado de mí!"
"Si no lo afectaras tanto, no se iría" dijo Cora razonablemente.
"No puedo pasarme la vida esperando que Derek cambie de opinión sobre mí. Me conoce hace casi un año y seguimos igual"
"Al menos ha dejado de tirar las tartas contra las paredes"
"¡Porque yo he dejado de hacerlas!"
Cora miró su reloj e hizo una mueca. "Me encantaría quedarme a hablar de recetas contigo, pero llego tarde" se levantó y sonrió. "No te entristezcas, ¿de acuerdo? Tengo la sensación de que las cosas se van a arreglar"
No era eso lo que Stiles pensaba, pero Cora se fue antes de que pudiera expresar su pensamiento en palabras.