Theo recogió temprano a Stiles en su Corvette rojo. Derek estaba cerca y los observó con ojos fríos, tan comido por los celos que apenas podía soportarlo. Para acabar de arreglarlo, Stiles llevaba puesto su enterizo miel. ¿Cómo había podido ponérselo para aquel petimetre?
"Tráelo de vuelta a medianoche" dijo a Theo, sin sonreír.
"¡Por supuesto, señor Hale!"
Mientras se alejaban, Stiles ni siquiera miró a Derek. Era incómodamente consciente de la ropa que llevaba, y de por qué Derek lo miraba de aquella manera. Pero él no quería llevarlo a ningún sitio, así que, ¿por qué iba a importarle que saliera con otra persona?
"Qué es, ¿tu padre, o algo así?" preguntó Theo en tono irónico, conduciendo demasiado deprisa.
"Todos los hermanos cuidan de mí" replicó Stiles, molesto.
Theo rió cínicamente. "¿Sí? Pues el mayor se comporta como si fueras propiedad privada" miró a Stiles. "¿Lo eres?"
"En absoluto" contestó él, en tono deliberadamente despreocupado.
"Bien" Theo tomó una mano de Stiles y la estrechó con suavidad. "Vamos a pasarlo bien. Llevo toda la semana deseando que llegara este momento. Eres muy bonito."
Stiles sonrió. "Gracias"
"A partir de ahora, limítate a disfrutar y despreocúpate de tus mandones padres adoptivos, ¿de acuerdo?"
"De acuerdo"
Pero las cosas no fueron así. Los dos primeros bailes fueron divertidos, y Stiles disfrutó de la música. Pero Theo encontró el camino a la barra demasiado a menudo. Tras su segundo whisky se transformó en otro hombre. Estrechó entre sus brazos a Stiles con demasiada fuerza, y sus manos empezaron a moverse más de lo debido. Cuando trató de besarlo, él no le dejó hacerlo.
"Oh, no, ni hablar" murmuró Theo cuando Stiles trató de alejarse. Lo tomó de la mano y lo sacó del edificio por una puerta lateral. Segundos después, lo apoyó con fuerza contra la pared.
Antes de que Stiles pudiera alzar una mano, Theo lo estaba besando. Fueron unos besos horribles, húmedos, invasivos, que le produjeron arcadas. El olor a whisky lo mareó aún más. Theo acarició con rudeza sus pequeños pechos, haciéndole daño, retorciéndoselos. Trató de impedírselo, de alejarse, pero Theo se limitó a reír obscenamente mientras lo sujetaba.
Fue como aquella otra vez, cuando tenía dieciséis años y estuvo a merced de otro alfa lascivo. Los recuerdos lo debilitaron aún más. Trató de darle un rodillazo, pero sólo consiguió separar las piernas y que sus cuerpos se unieran más íntimamente. Estaba golpeándole el pecho mientras él empezaba a soltarle los botones del vestido cuando sintió que la presión de su cuerpo contra él se aliviaba repentinamente.
De pronto, Theo quedó apoyado contra la pared, con un brazo detrás y una implacable mano sujetándolo por el cuello. Stiles nunca había visto a Derek más enfurecido. Su forma de sujetar a Theo era más que peligrosa; era profesional. Sin duda, podría haberse librado de él en un instante.
"Muévete y te rompo el cuello" dijo Derek, con voz acerada. Sus verdes ojos recorrieron a Stiles de arriba a abajo, fijándose en la tela arrugada con fuerza, en el escote semi bajado. Señaló con la cabeza el todoterreno aparcado cerca de la puerta. "Está abierto. Entra"
Stiles dudó, mareado y temeroso.
"Venga" insistió Derek con suavidad.
Stiles se volvió. En otras circunstancias habría implorado por Theo, pero no creía que se lo mereciera. ¡Sólo Dios sabía lo que le habría hecho si Derek no se hubiera presentado! Resistiendo el impulso de darle patadas mientras Derek lo sostenía, se encaminó hacia el coche. Fue consciente de los secos golpes que se oyeron a su espalda mientras entraba en el vehículo. Unos momentos después, un taciturno Derek se reunió con él. Antes de entrar, se quitó la camisa, quedándose tan sólo con la camiseta que llevaba debajo, y la colocó sobre los hombros de Stiles.
"Toma, y ponte el cinturón de seguridad" dijo, una vez tras el volante.
Cuando fue a poner en marcha el todoterreno, Stiles se fijó en que los nudillos le sangraban. Volvió la mirada hacia Theo y lo vio doblado por la cintura, contra la pared, con aspecto de sentirse muy débil.
"No he podido hacer que parara" dijo Stiles. "No esperaba que se emborrachara. Parecía tan agradable..." su voz se rompió. "¡No imaginaba que fuera así!"
Derek lo miró con expresión tormentosa, pero no dijo nada. Luego encaminó el todoterreno hacia el rancho. Los demás habían salido. Estaban solos en la casa. Stiles se dirigió por el pasillo hacia su cuarto, pero Derek le hizo entrar en el estudio y cerró la puerta. Le hizo sentarse en el antiguo diván de cuero y fue a servir coñac en una copa. Volvió, se sentó junto a él y alzó la copa hacia sus labios. Stiles dio un sorbo y se estremeció, pero Derek le hizo beber de nuevo.
"¿Por qué aceptaste salir con él?"
Stiles tosió antes de contestar. "Desde el principio fue muy amable conmigo. Parecía tan encantador... Pensé que sería un perfecto caballero, la clase de hombre que no trataría de propasarse. Pero cuando ha empezado a beber..."
"Aún eres muy inocente" murmuró Derek. "No sabes frenar a un alfa, ¿verdad?"
"No he salido mucho con alfas o betas"
"Ya me he fijado" Stiles miró la seria expresión de Derek mientras dejaba la copa en la mesa. "¿Por qué no?" añadió él.
"Mi madre vino a vernos un día, cuando yo había cumplido dieciséis" contestó, inseguro. "Quería ver cuánto había crecido" se movió en el asiento, inquieto. "Vino con su último amante. Era un playboy con mucho dinero. Al parecer, notó que mi madre se irritaba si me prestaba demasiada atención, de manera que se dedicó a ser encantador conmigo. Después de cenar, mi madre estaba lo suficientemente molesta como para llevarse a mi padre a otra habitación. Papá estaba loco por ella, incluso entonces" tragó con esfuerzo. "Su amante se puso furioso y quiso vengarse. Cerró la puerta y, antes de que pudiera darme cuenta de sus intenciones, me arrojó sobre el sofá. Me desgarró la ropa y me tocó..." cerró los ojos ante el horrible recuerdo. "Fue como hoy, sólo que peor. Por mucho que lo intenté, no pude moverme, y al final empecé a gritar. Mi padre abrió la puerta de una patada y me lo quitó de encima. Nunca olvidaré lo que le dijo al hombre y a mi madre antes de echarlos de casa. No volví a verla. Ni me quedaron ganas"
Derek soltó el aliento que estaba conteniendo. Ahora se explicaba tantas cosas... Miró el pálido rostro de Stiles con sentimientos de posesión. Su madre la había abandonado y los hombres la habían atemorizado. Probablemente no sabía que existía la ternura.
"Tienes muy malos recuerdos, ¿verdad, pequeño?" preguntó con suavidad. "Tal vez haga falta sustituirlos por otros buenos"
"¿De verdad?" la voz de Stiles sonó triste, resignada. Terminó el coñac y dejó la copa en la mesa. Fue a levantarse, pero Derek le bloqueó el camino. Con suavidad, lo tumbó de espaldas sobre el diván y se colocó de costado junto a él.
Stiles contuvo el aliento, preguntándose si habría escapado de la sartén para caer en el fuego. Presionó frenéticamente las manos contra su amplio pecho y abrió la boca para protestar, pero Derek apoyó un dedo suavemente sobre ésta para impedirle hablar.
"No tienes nada que temer, Stiles" murmuró. "Sabes que nunca te haría daño. Sobre todo después de lo que has pasado hace un rato"
Stiles lo sabía, pero aún estaba nervioso. Derek era aún más fuerte que Theo, y, en muchos aspectos, era un desconocido para él. Mientras pensaba aquello, Derek se inclinó hacia él y lo besó en los párpados con una inesperada dulzura, haciéndole cerrarlos. Luego deslizó los labios hacia sus sienes, hacia sus mejillas. Cuando lo acarició con la punta de la lengua, Stiles se contrajo, pero él le pasó una mano bajo la nuca, acariciándolo, tranquilizándolo.
Stiles tenía poca experiencia, pero no era tan inocente como para no reconocer la de Derek. Tras cada caricia, tras cada beso, había experiencia. Inclinó su cuerpo hacia él tan lentamente que sólo notó que lo tenía encima cuando trató de moverse y no pudo. Pero para entonces ya era prisionero de su propia curiosidad sensual, ya había sido sedado por el exquisito placer de la boca de Derek mientras exploraba palmo a palmo su rostro.
Para cuando llegó a sus labios, su sensación y su olor ya le resultaron familiares. Pero cuando le hizo entre abrirlos con su dura boca y la presión de su pecho contra sus senos aumentó, se puso rígido y sintió auténtico miedo.
Derek alzó la cabeza de inmediato. Sus ojos verdes miraron lentamente los mieles de Stiles. "Aún no me conoces así" murmuró, como si estuviera hablando consigo mismo mientras observaba su ruborizado rostro, comprendiendo el temor que había en él. "Tienes miedo, ¿verdad?"
Stiles tragó con esfuerzo. "Creo que sí" susurró.
Derek deslizó un dedo por sus labios. "¿Te sentirás más relajado si prometo no pasar de cierto límite?"
"¿Cierto... límite?"
Derek asintió. "Haremos un poco el amor" dijo mientras se inclinaba hacia él. "Y luego te irás a la cama. A la tuya, no a la mía" añadió.
Stiles sintió la calidez de su propio suspiro contra la boca de Derek.
"No te gusto..."
"¿Estás seguro?" preguntó él con voz ronca. "¡Debes saber que te deseo! La única forma que he encontrado de protegerte, de mantenerte a distancia, ha sido metiéndome contigo. Soy demasiado mayor para ti, ¡pero al menos no soy como ese idiota con el que has salido esta noche!"
Stiles sólo había captado dos palabras de todo lo que había dicho Derek. "¿Me deseas?" susurró, como si fuera un oscuro secreto.
Derek apoyó una mano en su cintura y la presionó casi con violencia. "Sí, Stiles. ¿Te sorprende oírme decirlo?" deslizó la mirada hasta los labios de Stiles y más abajo, hacia las dos puntiagudas protuberancias que se formaron repentinamente contra el escote de su vestido. "Tú también me deseas" susurró. "Puedo verlo..."
Él quiso preguntar cómo lo sabía, pero el sabor de su aliento contra sus labios lo debilitó. Quería que lo besara. No quería otra cosa en el mundo. Lentamente, con infinita ternura, Derek lo cubrió con sus labios. Stiles sintió la cálida presión creciendo segundo a segundo, y la suavidad de los movimientos lo tranquilizó de inmediato. Su cuerpo perdió la rigidez y se suavizó contra el de Derek. Tras unos segundos, sus labios se entreabrieron anhelantes para él. La punzante fragancia de su colonia lo rodeaba y supo que, mientras viviera, cada vez que la oliera recordaría las imágenes de Derek tumbado junto a él en el diván de cuero. Pero sobre todo recordaría la dura calidez de la boca de Derek sobre la suya y las lentas caricias de sus manos a lo largo de su cuerpo, despertándolo a exquisitos y desconocidos placeres.
Derek alzó la cabeza y volvió a mirarlo, leyendo con precisión en el sensual brillo de los ojos de Stiles, en el débil pulso de su garganta, en las cimas endurecidas de sus pechos contra el escote semi bajado. Deslizó un dedo por el borde de éste. "¿Tenías que ponerte precisamente este enterizo?" gruñó.
"Tú nunca me has mirado" se defendió Stiles. "Theo quería salir conmigo, y este enterizo era lo más bonito que tenía en el armario"
"Sí, lo sé" sonrió irónicamente Derek. "Pensé que no podía arriesgarme a salir contigo. Pero mira lo que ha pasado por no hacerlo"
"Theo estaba tan borracho..." murmuró Stiles. "Me hubiera forzado si no..."
"No mientras me quedara un soplo de aliento en el cuerpo" dijo Derek con intensidad.
"¿Cómo supiste que podía pasar algo así?" preguntó Stiles de repente.
Derek apartó un mechón de su frente. "No sé" dijo, frunciendo el ceño. "Había oído algún comentario sobre Raeken que me había preocupado. Al parecer, es un buen tipo hasta que se acerca a una botella" se encogió de hombros. "Supongo que fue una premonición. Afortunadamente, hice caso de ella"
"Sí" un mechón de negro pelo había caído sobre la amplia frente de Derek. Tímidamente, Stiles alzó una mano y lo apartó. Él sonrió, porque era la primera vez que tomaba la iniciativa.
Él lo miró a los ojos, como pidiendo permiso. Comprendiendo las nuevas sensaciones que florecían en su interior, Derek tomó una de sus manos y la llevó a su pecho, presionándola con firmeza. Stiles movió la mano experimentalmente, tanteando con los dedos el rizado pelo que podía sentir bajo la camiseta. Impaciente, Derek se alzó y se quitó la camiseta, arrojándola al suelo. Luego volvió a tumbarse junto a Stiles , enredando sus piernas con las de él mientras volvía a llevar su mano hacia su pecho.
Él volvió a dudar.
"Incluso los adolescentes hacen esto" susurró Derek, sonriendo ante su recato. "Es perfectamente permisible"
"¿Lo es?" Tess lo tocó con la punta de los dedos como si temiera que se le fueran a quemar. Pero enseguida los presionó contra la espesa mata de pelo y exploró, fascinado, la superficie del ancho y cálido pecho de Derek.
Él se arqueó de puro placer y rió a causa de las sensaciones que le producían las caricias de Stiles. Hacía mucho tiempo que nadie lo tocaba así. Él sonrió tímidamente, fascinado por su reacción. Derek parecía tan estoico, tan reservado, que su desinhibida actitud resultaba sorprendente.
"Los alfas somos como los gatos" murmuró. "Nos encanta que nos acaricien"
"Oh" Stiles lo contempló como si fuera una escultura expuesta en un museo.
"¿Te sientes más seguro ahora?" preguntó con suavidad. "¿Más audaz?"
"No estoy seguro" Stiles lo miró con gesto interrogante.
"No vamos a hacer nada fuerte" prometió él. La mirada de sus ojos negros era más suave que nunca. "Sé que eres un principiante"
"¿Que vas a... a hacer?" balbuceó Stiles.
"Besarte" contestó Derek, deslizando la mirada hacia sus pechos.
"¿Ahí?" jadeó él.
Con gran lentitud y delicadeza, sonriendo ante la expresión de su rostro, Derek le bajó el escote, dejando al descubierto los pequeños y redondeados pechos. "Ahí" susurró. Inclinó la cabeza y deslizó la mejilla por la encendida carne, cuidando de no hacerle ningún daño.
Mientras Stiles trataba de adaptarse a tantas y tan agradables nuevas sensaciones, Derek deslizó los labios por su suave y sedosa piel y él sintió que ésta se abría. Derek comenzó a saborearla con la lengua en una creciente fiebre de necesidad. Stiles entrelazó los dedos en su espesa cabellera, sujetándolo contra sí, gimiendo suavemente de placer mientras él se acercaba a sus pezones.
"¿Aquí también?" preguntó él, deteniéndose un momento y mirándolo para recibir su consentimiento.
"¡Oh, sí!" gimió Stiles.
La boca de Derek se abrió obedientemente y tomó el endurecido pezón, comenzando a succionar dulcemente. Un suave gritito de placer escapó de la garganta de Stiles. Sintió que Derek temblaba y, de repente, este se tumbó de espaldas, arrastrándolo consigo. Lo sostuvo con fuerza a su lado, con las piernas íntimamente entrelazadas, mientras se esforzaba por recuperar el ritmo normal de su respiración. Stiles apoyó una mano sobre su pecho, pero él la tomó y la sostuvo con cierta rudeza a su lado.
"Me estoy excitando demasiado" murmuró Derek. "Y tú también. No voy a dejar que vaya tan lejos"
Stiles lo miró con abierta curiosidad.
"¿Qué sientes cuando me besas así?" preguntó rápidamente, antes de perder el valor.
"¿Qué sientes tú cuando lo hago?"
"No sé... Un cosquilleo por todo el cuerpo. Calor. Nunca había sentido nada parecido"
"Yo tampoco" dijo Derek, tenso. Sus ojos parecieron poseerlo mientras los deslizaba como anhelantes manos por todo su cuerpo. "Tus senos son pecosos" añadió, con una íntima sonrisa, y rió cuando Stiles se ruborizó. Le hizo alzar el rostro y lo besó en la punta de la nariz. "No pienso ir al bar más cercano a cotillear respecto a tus pecas" susurró al percibir cierta aprensión en la mirada de Stiles. "Es un secreto de amante; algo que no se comparte con otras personas. Como la cicatriz de mi abdomen"
Stiles frunció el ceño ligeramente. Derek tiró hacia abajo de la cintura de sus vaqueros y llevó la mano de Stiles hacia la parte visible de una larga y gruesa cicatriz que sobresalía por encima del cinturón.
"Llega hasta mi entrepierna" dijo, solemnemente. "Afortunadamente, no alcanzó las partes más... vitales. Pero la cicatriz va a permanecer ahí siempre"
Stiles no apartó la mano. "Siento que terminaras herido"
Derek sonrió. "Esto es algo que no le he enseñado a nadie" dijo. "Excepto a mis hermanos"
Stiles lo miró a los ojos. "Un secreto de... amantes" susurró, asombrado de poder pensar con tanta facilidad en Derek y en sí mismo en esos términos.
Derek asintió. No sonreía. "Como las pecas de tus pechos, alrededor de los pezones"
Stiles sintió que su respiración se aceleraba de inmediato y que sus pezones volvían a endurecerse. Frunció ligeramente el ceño, porque era una sensación un poco incómoda y aún no la comprendía.
"Los dos nos inflamamos cuando estamos excitados" dijo Derek, mirando la mano de Stiles, que había ascendido hasta detenerse sobre sus pectorales. "Es incómodo, ¿verdad?"
"Un... un poco" Stiles se sentía como un niño en una tienda de caramelos mientras lo miraba. "Me ha gustado lo que... lo que has hecho" susurró.
"A mí también, por eso voy a volver a hacerlo"
Los besos que siguieron no fueron ya indecisos, de prueba, sino lentos, insistentes, excitantes. Fueron besos apasionados, dados con la intención de despertar una apasionada respuesta del compañero más reacio.
Stiles se encontró aferrándose a Derek como si fuera a ahogarse si lo soltaba. Y cada beso era más íntimo que el siguiente, más exigente, más excitante, más completo. Cuando Derek apoyó por completo su poderoso cuerpo sobre el de él, Stiles no protestó en lo más mínimo. Lo rodeó por la cintura con los brazos y separó las piernas, dando la bienvenida al calor y la dureza de Derek.
"Puedes sentirlo, ¿verdad?" susurró él íntimamente junto a su oído, y se movió un poco para asegurarse de que Stiles lo sintiera.
"¡Derek... !"
"Te deseo tanto, Stiles..." Derek mordió los labios de Stiles con tal intimidad que él sintió que su cuerpo se encendía como una antorcha. Cuando quiso penetrar con la lengua en su boca, la abrió sin poner resistencia. Cuando le hizo separar más las piernas para encajar mejor entre ellas, se arqueó hacia él. Y cuando él gimió y encontró con las manos sus pechos, él lo dejó todo a su recaudo.
Derek pensó que nunca podría apartarse a tiempo. Se estremeció convulsivamente debido al esfuerzo. Apartó sus caderas y se giró, recostándose de espaldas y sosteniendo a Stiles contra su costado mientras se esforzaba por controlar su deseo, y el de él.
"¡No te muevas!" murmuró cuando él se movió para acercarse. Stiles se quedó quieto de inmediato. Podía sentir el poderoso cuerpo de Derek vibrando con el hambre que los besos habían despertado en él. Le fascinaba que lo deseara tanto, cuando no era más que un principiante. ¡Sin duda, Derek no lo era!
Cuando sintió que empezaba a relajarse, suspiró, aliviado. No habría sabido qué decir. Los alfas en aquella condición eran un misterio para él.
"No he tocado a un omega desde que mi prometida me dejó" dijo Derek de pronto, con cierta aspereza.
Stiles alzó la cabeza y se irguió, apoyando una mano en el hombro de Derek mientras lo miraba al rostro. Había un fuerte rubor en sus pómulos, pero sus ojos estaban tranquilos, llenos de misterio cuando lo miraron.
"Quieres saber por qué he parado"
Stiles asintió.
Derek lo besó dulcemente en los labios antes de contestar. "Eres virgen" Parecía tan seguro de ello que Stiles no se molestó en confirmárselo.
"Oh, ya veo" contestó. En realidad no veía, pero le pareció una respuesta madura.
Derek rió con suavidad. "Sospecho que no ves nada", se giró de pronto hacia Stiles, apoyó una mano en su cintura y lo atrajo íntimamente hacia sí. La reacción de su cuerpo fue fiera e inmediata. Stiles se ruborizó.
"Ya no salgo con omegas" dijo, mirando su boca. "No tengo nada que ver con ellos. Esto..." susurró, moviendo a Stiles sutilmente contra la parte más evidente de su cuerpo, "... es delicioso y embriagador, e incluso un poco sorprendente. Hacía tiempo que no lo sentía"
La curiosidad pudo con el pudor de Stiles. "Pero yo no tengo experiencia" dijo.
Derek asintió. "Y crees que haría falta un omegas con experiencia para excitarme tanto"
"Sí"
"Sucede cada vez que te toco" susurró Derek contra los labios entreabiertos de Stiles. "Un omega experimentado habría comprendido de inmediato por qué me he mostrado tan hostil contigo todo este tiempo. Tú has tardado meses en darte cuenta"
Cubrió la boca de Stiles con la suya casi violentamente a la vez que deslizaba la mano bajo su ropa. Pero la caricia sólo duró unos segundos. Se levantó bruscamente, alzando a Stiles consigo y sosteniéndolo por la cintura a escasos centímetros.
"Tienes que irte a la cama. Solo. Ahora mismo" dijo, enfáticamente. Stiles lo miró con la respiración entrecortada y el corazón en los ojos. Derek dejó escapar un ronco gemido y lo abrazó casi temblorosamente. "Dios santo" susurró en tono casi reverente, como rogando ayuda divina. "¿Sabes cuántos años tengo, Stiles? ¡Casi nos separa una generación!"
Stiles tenía los ojos cerrados. Estaba soñando. Todo había sido un sueño. Un sueño dulce, sensual, que no quería que acabara. "Aún puedo sentir tu boca en mi pecho cuando cierro los ojos" susurró. Derek lo estrechó con tal fuerza que casi le hizo daño. No sabía si iba a ser capaz de dejar que se fuera.
"Cariño" dijo, con voz ronca, "esto empieza a resultar peligroso"
"Nunca me habías llamado cariño" murmuró Stiles.
"Nunca había estado tan cerca de convertirme en tu amante" los ojos de Derek destellaron. "Pero no quiero que sea así... a causa de la mala experiencia que acabas de pasar"
Stiles comprendió, aturdido, cuánto había cambiado su turbulenta relación en pocos minutos. Sus labios se entreabrieron y contempló fascinado la expresión del rostro de Derek mientras los miraba. Sólo tuvo que ponerse de puntillas para que él lo besara, hambriento, abrazándolo con renovado ardor.
Cuando lo soltó, Stiles sentía el cuerpo inflamado. "No podemos seguir adelante" dijo Derek, tratando de hablar con firmeza. "¿Me escuchas?"
"Lo intento" dijo Stiles, mirándolo a los ojos como si en ellos estuviera la llave del paraíso.
"Te deseo, cariño" dijo Derek, casi con aspereza. "Te deseo lo suficiente como para seducirte, ¿comprendes?" su mirada bajó hacia la cintura de Stiles y, de pronto, se encontró pensando en niños castaños correteando a su alrededor...