La primavera dio paso al verano. Derek no volvió a invitar a Stiles a cabalgar pero sí hizo que Alex hablara con él sobre el curso de horticultura que empezaría en otoño.
"Me encantaría asistir" dijo Stiles. "¿Pero crees que seguiré aquí para entonces?" añadió, riendo nervioso. "Últimamente, Derek ha estado peor que nunca. Cualquier día de estos me despedirá"
"Lo dudo mucho" le aseguró Alex, secretamente convencido de que Derek nunca dejaría que Stiles se fuera, a pesar del antagonismo que mostraba hacia él. Curiosamente, Stiles era la única persona del rancho que no parecía darse cuenta de ello.
"Si sigo aquí" dijo él, "me encantaría hacer el curso"
"Nosotros nos ocuparemos de todo. Y anímate, ¿quieres?" añadió Alex amablemente. "Últimamente pareces deprimido"
"Oh, no lo estoy" aseguró él, mintiendo entre dientes. "¡Me siento muy bien, en serio!"
No añadió que no estaba durmiendo bien porque permanecía despierto durante las noches recordando cómo lo había besado Derek. Pero si había esperado una repetición de aquella tarde, nunca llegó. Derek se mostraba casi hostil con él desde entonces, protestando por todo, desde cómo quitaba el polvo a cómo doblaba sus calcetines antes de meterlos en el armario. Nada le parecía bien.
La señora Lewis comentó en más de una ocasión que actuaba como un enamorado y Stiles empezó a agonizar pensando en algún omega que pudiera estar viendo en aquellas largas tardes, cuando se iba del rancho y no volvía hasta media noche. ¿Cómo sobreviviría si Derek se casara? No le gustaba pensar en él con otro omega, hombre o mujer. De hecho, lo odiaba. Cuando se dio cuenta de ello se sintió aún peor. ¿Cómo se las había arreglado para enamorarse de un hombre que no podía soportar tenerlo cerca, que sólo lo consideraba su cocinero y ama de casa?
¿Qué iba a hacer al respecto? Le aterraba que se le notara, aunque cuando se miraba en el espejo no veía indicios de ello. Derek parecía encontrar su presencia irritante, sobre todo a la hora de comer. Stiles empezó a buscar excusas para comer más tarde, o antes, librándose así de tener que sentarse a la mesa con él.
Extrañamente, aquello empeoró las cosas. Derek empezó a meterse con él y no precisamente en son de broma. Se puso tan pesado que Alex y Cora tuvieron que llamarle la atención. Derek pensó que era Stiles quien los había enviado, y lo culpó de ello. Stiles se encerró aún más en sí mismo. Por las noches se retiraba a su habitación temprano a hacer ganchillo mientras veía alguna película en la pequeña televisión que su padre le regaló por Navidad cuatro años atrás. Como autodefensa, pasaba cada vez menos tiempo con los hermanos. Pero la actitud de Derek le dolía. Se preguntó si trataba de hacer que renunciara a su trabajo, a pesar de que había sido idea suya que empezara el curso de horticultura en otoño. Tal vez, pensó con tristeza, pretendía que viviera en el instituto y dejara su trabajo. Pensar aquello hizo que los ojos se le llenaran de lágrimas y su tristeza fuera completa.
Hacía un hermoso día de verano cuando comenzó la época de la siega en el rancho. El calor no era excesivo, pero sí suficiente como para ir en pantalón corto. Stiles llevaba unos gastados vaqueros a los que había cortado las perneras, calcetines, tenis y una camiseta sin mangas de color gris. Parecía joven, vital y lleno de energía mientras caminaba por el campo de heno con una pequeña nevera portátil en la mano. No había tenido intención de ir a buscar a Derek, pero Alex lo había persuadido de que su hermano mayor se estaría muriendo de sed bajo el ardiente sol sin nada que beber. Envió a un reacio Stiles a buscarlo con la nevera bien surtida para la situación.
Derek, que estaba conduciendo el tractor que amontonaba el heno en grandes fardos, dejó el motor en punto muerto al ver que Stiles se acercaba. El sol caía de lleno sobre él, a pesar del ancho sombrero de paja que llevaba puesto. Estaba desnudo de cintura para arriba y su torso brillaba a causa del sudor. Había olvidado llevar algo de beber, y no esperaba que nadie se hubiera acordado de enviarle bebida. Sonrió para sí seguro de que no habría sido idea de Stiles. Aún lo ponía demasiado nervioso como para que se acercara voluntariamente; y no era de extrañar, teniendo en cuenta cómo lo había tratado desde aquel desafortunado beso en los pastos.
No era que Stiles no le gustase, lo que sucedía era que le gustaba demasiado. Stiles era muchos años más joven que él, pertenecía a otra generación. Pronto aparecería algún alfa agradable del que se enamoraría locamente. Debía recordar eso y no permitir que unos escasos minutos de placer lo cegaran.
Apagó el tractor y bajó de un salto. Los ojos de Stiles parecieron destellar mientras contemplaban su sudoroso pecho y el oscuro vello que se deslizaba en forma triangular hacia la cintura de sus ceñidos vaqueros.
Derek se secó las manos en un trapo. "¿Has traído material de supervivencia?" preguntó.
"Sólo un par de latas de cerveza y dos sándwiches" dijo Stiles, tenso. "Alex me ha pedido que lo hiciera"
"Naturalmente" replicó Derek en tono sarcástico. "Suponía que no habría sido idea tuya"
Stiles se mordió el labio inferior para evitar discutir con él. Le ofreció la nevera portátil.
Derek la tomó, notando cómo evitaba Stiles que sus manos se rozaran. "Vuelve por el sendero" dijo, irritado por preocuparse por él. "He visto dos serpientes de cascabel desde que he empezado a trabajar. No les gusta el sol, así que estarán en algún lugar fresco. Y esa..." añadió señalando los pantalones cortos de Stiles "... es una vestimenta estúpida en este lugar. Deberías llevar unos gruesos vaqueros y botas. Mientras venías ni siquiera mirabas por dónde pisabas"
"Estaba mirando los cuervos" dijo Stiles, a la defensiva, señalando dos que sobrevolaban el prado.
"Buscan ratones de campo" los entrecerrados ojos negros de Derek parecieron cortar el ruborizado rostro de Stiles. "Parece que estás temblando. ¿Qué diablos te pasa hoy?"
Stiles lo miró a los ojos y dio un paso atrás. "Nada. Será mejor que me vaya"
Derek se dio cuenta de que verlo sin camisa lo estaba afectando. No necesitaba preguntar por qué. Ya lo sabía. El día que lo besó, Stiles le acarició el pecho a través de la camisa y quiso desabrochársela. Pero desde entonces se había comportado como si no pudiera soportar estar cerca de él. Lo evitaba y eso lo ponía furioso.
"¿Por qué no vuelves corriendo a casa?" preguntó, secamente. "Después de todo, ya has cumplido con tu deber"
"No me ha importado hacerlo"
"¡Maldita sea!" Derek dejó la nevera en el suelo. "No soportas acercarte a mí a menos que alguien te lo ordene" espetó. Sabía que no estaba siendo razonable, pero no pudo controlarse. "¿Qué temes, pequeño? ¿Que verte me enloquezca hasta el punto de hacer que te tome allí mismo, sobre el suelo? ¡Ni siquiera has perdido la grasa de bebé!" murmuró, mirando los pequeños senos de Stiles.
Él vio dónde estaba mirando y se sintió herido. El tono de su voz lo hirió como un latigazo.
"Yo nunca... nunca he dicho..." balbuceó.
"Como si fueras a conseguir que perdiera la cabeza" continuó Derek en tono helado.
El rostro de Stiles se encendió y sus ojos se oscurecieron, pero no de rabia, sino de dolor. Las lágrimas empezaron a deslizarse por sus mejillas a la vez que giraba sobre sí mismo y corría en dirección contraria a la que había llegado.
¡Lo odiaba! Derek era su enemigo. Nunca había querido que estuviera allí y ahora le había dicho que ni siquiera lo atraía. ¡Qué evidente era ahora que cuando lo besó sólo había estado jugando con él! No lo quería, ni lo necesitaba, ni le gustaba... ¡y él se estaba muriendo de amor por él! No pudo controlar los sollozos mientras corría ciegamente entre las espigas.
Oyó la voz de Derek tras él, gritando algo, pero estaba demasiado disgustado como para escucharlo. De pronto, su pie tropezó contra algo que cedió. Se detuvo en seco, girando rápidamente al escuchar un intenso siseo procedente del suelo.
La fea, plana y venenosa serpiente se echó hacia atrás a la vez que la cola enrollada en espiral lanzaba su mortal advertencia. ¡Había tropezado con una cascabel de más de un metro y medio! El reptil permaneció con la cabeza amenazadoramente echada hacia atrás mientras Stiles se quedaba petrificado, demasiado asustado como para actuar. Si se movía, lo mordería. Si no lo hacía, también lo mordería. Ya casi podía sentir el dolor en su pierna, donde penetrarían los colmillos.
Fue vagamente consciente del sonido de unos pesados pasos acercándose a la carrera. A través de las lágrimas vio el repentino destello de algo metálico volando junto a él. La serpiente y su cabeza se separaron repentinamente, y enseguida, unos largos y poderosos brazos rodearon a Stiles y lo alzaron contra un sudoroso y fuerte pecho.
Permanecieron abrazados bajo el ardiente sol, ajenos al hombre que corría hacia ellos. Stiles sintió los cálidos y duros músculos de la espalda de Derek contrayéndose cuando los tocaba. Su mejilla lo acarició y él le clavó las uñas. Los brazos de Derek volvieron a contraerse, pero esa vez no era protección lo que ofrecían, sino un profundo anhelo carnal que encontró inmediata respuesta en él.
Volvió lentamente la cabeza hacia Stiles, rozando su boca entreabierta. Stiles quería que lo besara como aquel día de primavera, junto al arroyo. Quería que lo besara hasta que aquel anhelo casi doloroso abandonara su joven cuerpo. Derek dudó un instante, pero el deseo pudo más que cualquier razonamiento. Estaba acercando su boca a la de él cuando un movimiento en la distancia captó su atención. Volvió la cabeza y vio a Alex corriendo hacia ellos. Estaba casi temblando a causa de la necesidad de tomar la boca de Stiles en la suya, pero se obligó a respirar normalmente. Toda la ardiente emoción desapareció de su rostro, y, durante unos segundos, miró a su hermano menor como si no lo reconociera.
"¿Qué ha sido? ¿Una cascabel?" preguntó Alex, deteniéndose jadeante junto a ellos.
Derek señaló con la cabeza hacia la serpiente, estaba cortada en dos trozos; uno de éstos se retorcía enloquecidamente bajo el sol. Entre los dos fragmentos brillaba el gran cuchillo de caza de Derek.
Alex silbó, moviendo la cabeza. "Es casi increíble que hayas acertado mientras corrías. Te he visto desde el otro prado"
"Maté unas cuantas serpientes en mis tiempos" replicó Derek, volviéndose de nuevo hacia Stiles, preguntó con inconsciente ternura. "¿Te encuentras bien?"
Él se frotó los enrojecidos ojos y asintió. Se sentía avergonzado, porque sabía que no había sido tan sólo el susto lo que le había hecho permanecer abrazado a Derek.
Él lo soltó y se apartó, reacio, pero no dejó de mirarlo con sus turbulentos ojos. "No te ha picado, ¿verdad?" preguntó, y puso una rodilla en tierra para examinar las piernas de Stiles.
"No" murmuró él. Las fuertes manos de Derek en la piel de sus piernas lo debilitaron. Bajó la vista y lo miró con los ojos llenos de emoción. Era muy hermoso, pensó, aturdido, y cuando Derek volvió a ponerse en pie, no pudo evitar mirar su ancho y sexy pecho.
"¡Por Dios santo, Stiles!" jadeó Alex, quitándose el sombrero para frotarse el sudor de la frente. "¡No se puede correr de ese modo por un campo de heno, sin mirar por dónde vas! ¡Cuando segamos, siempre encontramos al menos media docena de esas malditas serpientes!"
"No ha sido culpa suya" dijo Derek, en un tono sorprendentemente calmado. "Yo he hecho que se disgustara"
Stiles no lo miró. No podía. Se volvió hacia Alex con una leve sonrisa. "¿Puedes acompañarme hasta el sendero que lleva a casa?" preguntó. "Aún me tiembla todo el cuerpo"
"Por supuesto" dijo Alex amablemente. "Si quieres, puedo llevarte en brazos"
"No, puedo andar" Stiles se giró, de espaldas a Derek, añadió: "Gracias por lo que has hecho. Nunca he visto a nadie lanzar el cuchillo con tanta habilidad. Un segundo más y la serpiente me habría mordido"
Derek no dijo nada. Tomó su cuchillo del suelo, limpió la hoja en sus pantalones y lo guardó en su funda. Luego se encaminó de regreso al tractor sin mirar atrás.
"¿Qué ha hecho esta vez para disgustarte?" preguntó Alex cuando su hermano se encontró a una distancia prudencial.
"Lo de siempre" contestó Stiles, resignado. "No entiendo por qué no me despide" añadió. "Primero dijo que podía irme en primavera, y luego, que en verano. Pero ya estamos en verano y aquí sigo"
Alex no mencionó que tenía sospechas respecto a aquello. Derek mantenía una intensa batalla defensiva en lo referente a Stiles. Pero cuando se acercaba, había captado la expresión de su hermano mientras abrazaba a Stiles, y no era precisamente desagrado lo que había visto en ella.
"¿Le has visto lanzar el cuchillo?" preguntó Stiles, aún maravillado por la puntería demostrada por Derek. "Papá solía practicar el lanzamiento, y yo también, pero nunca llegamos a dominarlo hasta ese punto. Además, lo ha hecho corriendo"
"Es un veterano de guerra" dijo Alex. "Aún está en la reserva. Ya no nos sorprende nada de lo que haga Derek"
Stiles lo miró con ojos brillantes. "¿De verdad pegaste a Turkey Sanders para evitar que lo hiciera él?" Alex se rió.
"¡Así que Camren te lo ha contado!"
"Sí. Me contó que ninguno de los hermanos dejáis que se meta en peleas"
"Derek no pierde a menudo el control. Pero cuando lo hace es mejor no estar en primera línea"
"Sí, lo sé" contestó Stiles, recordando la tarta de cumpleaños.
Alex lo miró atentamente. "No te lo ha puesto precisamente fácil"
Stiles se encogió de hombros. "No se porta tan mal. Al menos, no tanto como en navidades. Supongo que me estoy acostumbrando a sus sarcasmos. Cada vez me afectan menos"
"Puede que acabe por calmarse"
"No importa. Me gusta mi trabajo, y está muy bien pagado"
Alex rió, pasando un amistoso brazo por los hombros de Stiles mientras caminaban. Ninguno de los dos se fijó en la intensa mirada que les dedicaron unos ojos verdes desde el otro extremo del campo. A Derek no le gustó en lo más mínimo el gesto de su hermano. Iba a tener que decírselo a Alex más tarde.
Ajeno a los pensamientos de su hermano mayor, Alex se detuvo junto al sendero que llevaba a la casa. "¿Te encuentras bien ya?" preguntó.
"Sí, gracias" contestó Stiles.
Alex lo miró unos momentos en silencio. "Puede que las cosas empeoren antes de mejorar, sobre todo ahora" dijo, preocupado.
"¿Qué quieres decir?"
"No importa" replicó Alex, y en sus ojos brilló una secreta diversión.
Esa noche, después de la cena, Derek dijo a Alex que quería verlo en su despacho.
"¿Sucede algo?" preguntó Alex, extrañado por el taciturno silencio de su hermano.
Derek se apoyó contra el borde del escritorio y, cruzándose de brazos, lo miró sin parpadear. "Sí" asintió. Ahora que debía enfrentarse al tema, no quería hablar de ello.
"Es sobre Stiles, ¿no?" preguntó Alex con suavidad.
"Tiene sólo veintidós años" dijo Derek, mirando a su hermano con dureza, "y es inocente como un niño. No trates de ligártelo"
Aquello era lo último que Alex esperaba oír. "¿Que no qué?" preguntó, para asegurarse de haber entendido bien. Derek parecía ligeramente incómodo.
"Hoy le has pasado el brazo por los hombros"
Alex parpadeó. "Sí, es cierto" frunció los labios y miró a su hermano con gesto calculador. "Stiles es suave como un cachorro, ¿verdad?"
La expresión de Derek se endureció. "Está fuera de tus límites, ¿comprendido?"
Alex alzó las cejas. "¿Por qué?"
"Porque es virgen" dijo Derek entre dientes. "Y porque trabaja para nosotros"
"Me alegra que recordaras ambas cosas a tiempo esta tarde" replicó Alex en tono irónico. "Pero es una vergüenza que las olvidaras hasta que me has visto llegar. ¿O vas a tratar de decirme que no estabas a punto de besarlo?"
Derek apretó los dientes. "¡Sólo lo estaba consolando!"
"¿Así es como se llama ahora?" preguntó Alex.
"¡No estaba tratando de ligármelo!"
Alex alzó ambas manos. "¡Por supuesto que no!"
"Si es demasiado joven para ti, lo es más aún para mí"
"¿Acaso te lo he discutido?"
Derek se apaciguó un poco. "En cualquier caso, Stiles quiere estudiar horticultura este otoño. Puede que no quiera seguir aquí cuando conozca a unos cuantos alfas jóvenes"
¿De verdad pensaba eso Cag?, Se preguntó Alex. ¿Acaso no había visto cómo lo miraba Stiles, su forma de comportarse cuando estaba cerca de él? ¿O es que no quería verlo?
"No le hará falta esperar a eso" murmuró. "La semana pasada contratamos un nuevo asistente de ventas, ¿recuerdas? Theo Raeken"
Derek frunció el ceño. "¿Ese rubio flacucho?
"Puede que sea flacucho, pero demuestra mucho encanto en lo referente a Stiles. Le trajo un osito de peluche de su último viaje a San Louis, y no deja de pedirle que salga con él. De momento, él no ha aceptado"
Derek no quería pensar en Stiles con otro alfa, especialmente con el nuevo y joven asistente de ventas.
"Supongo que podría irle peor" dijo, a pesar de sus recelos.
"También podrías pedirle que saliera contigo" sugirió Alex en tono despreocupado.
Derek sonrió cínicamente. "Tengo treinta y trabaja para mí"
Alex se limitó a sonreír.
Derek se volvió hacia la chimenea con gesto resignado. "¿Se nota mucho?" preguntó al cabo de un momento.
Alex lo miró afectuosamente. "¿Que te gusta? Sólo quien te conoce bien, Stiles no lo nota, desde luego. No dejas que se acerque lo suficiente"
Derek suspiró profundamente y movió la cabeza. "Es casi un niño" dijo con suavidad. "Cualquiera podría hacerle perder la cabeza. Pero no duraría. Es demasiado inmaduro para nada serio" se volvió a mirar a su hermano. "Pero lo cierto es que no puedo tocarlo sin perder la cabeza"
"Así que te mantienes a distancia para evitar complicaciones"
Derek dudó. Luego asintió. "No sé qué más hacer. Puede que ayude ese curso de horticultura que piensa hacer en otoño. Incluso he pensado que podíamos buscarle un trabajo en algún otro sitio"
"Y entonces le dirás que espere otra estación" dijo Alex, en tono irónico. "Ya le has dicho que espere dos"
Derek lo miró fijamente. "No he mantenido una relación seria con un omega desde que me enviaron a Oriente Medio" dijo, entre dientes. "Me he sentido bastante amargado. No quería que me volvieran a destrozar el corazón. Entonces apareció Stiles..." señaló con la cabeza en dirección a la cocina "... con sus ondas castañas y sus grandes ojos whisky" agitó la cabeza, como para apartar aquella imagen. "¡Maldita sea! ¡Me vuelve loco el simple hecho de verlo! Tengo que sacarlo de aquí antes de que pierda el control"
Alex se miró las manos. "¿Estás seguro de que no quieres perder el control?" preguntó con suavidad. "Porque él quiere que lo pierdas. Estaba temblando esta mañana cuando lo soltaste"
Derek lo miró con cara de pocos amigos. "La serpiente lo había asustado"
"Tú lo habías asustado" corrigió Alex. "¿Es que ya no sabes distinguir cuándo un omega está excitado?"
"Claro que sé distinguirlo" replicó Cag, cortante. "Y precisamente por eso se tiene que ir"
"No hay por qué precipitarse" aconsejó Leo.
"Oh, por Dios santo, es sólo cuestión de tiempo, ¿no te das cuenta?" gruñó Cag. "No se puede contener una avalancha"
"¿Tanto te afecta?"
"Más" Derek bajó la mirada y volvió a suspirar. "Nunca me he sentido así. Nunca"
Leo, que nunca había sentido lo que se conocía habitualmente por «amor», miró a su hermano con compasión, pero sin comprender realmente por lo que estaba pasando. "Tess encaja en este lugar" murmuró.
"Claro que sí. ¡Pero no pienso casarme con él!"
"¿Por qué no? ¿No quieres tener niños?"
"Laura tiene una"
"Me refiero a hijos tuyos" insistió Alex, sonriendo. "Pequeños castaños con grandes pies"
Derek tomó un pisapapeles del escritorio y lo balanceó amenazadoramente en una mano. Alex alzó ambas manos en gesto de rendición.
"No lo tires. Prometo no volver a mencionar el tema"
El pisapapeles volvió a su sitio. "Como he dicho antes, soy demasiado mayor para él" dijo Derek. "Al margen de cualquier otra consideración, eso es un hecho. Ocho años de diferencia son demasiados"
"¿Conoces a Ted Regan?"
Derek frunció el ceño. "Claro, ¿por qué?"
"¿Sabes cuántos años le saca a Coreen?"
Derek tragó con esfuerzo. "Su relación es distinta"
"¿Y a Calhoun Ballenger y a Abby?"
Derek se limitó a mirar a su hermano con cara de pocos amigos.
"¿A Evan y Anna Tremayne?" insistió Alex.
La mirada de Derek se convirtió en un intenso ceño fruncido. Alex se encogió de hombros.
"Cava tu propia tumba si quieres. Allá tú. Deberías oír a Ted lamentar los años que pasó manteniendo a Coreen a distancia. Tienen un niño y están pensando en tener otro. Con el pelo cano y todo, Ted es el tipo más feliz que conozco. Coreen lo mantiene joven"
"Seguro que la gente murmuró"
"Claro que la gente murmuró. Pero a ellos no les importó"
Derek se volvió, irritado por la sonrisa de su hermano. No se atrevía a pensar en niños castaños. Ya tenía suficientes problemas tratando de respirar. "Algún día aparecerá algún joven y se lo llevará en brazos"
"Tú ya has hecho eso varias veces" recordó Alex. "Así te lo llevaste a comprar ropa, y hoy lo has levantado también para apartarlo de la serpiente"
"No pesa más que un saco de papas"
"Necesita alimentarse bien. Últimamente es un manojo de nervios, sobre todo cuando estás cerca"
Derek apretó los puños a los lados. "Quiero trasladar mañana a los terneros al pasto oeste. ¿Qué te parece?"
"Me parece que sería adelantarse una semana"
Derek se encogió de hombros. "Entonces esperaremos. ¿Y a los pastos del sur?"
"Aún no ha llovido, pero lloverá. Si se inundan tendremos a todos los vaqueros sacando vacas del barro" Alex entrecerró los ojos. "Pero tú sabes eso mejor que yo"
"Estoy cambiando de tema"
Alex alzó las manos. "De acuerdo. No me escuches. Pero Theo Raeken no se anda por las ramas. Está flirteando claramente con Stiles. Es joven, educado, tiene personalidad, viste bien y conduce un Corvette rojo"
"Tess no va a dejarse engañar por un traje bonito y un coche deportivo"
"Lo único que recibe de ti son sarcasmos e insultos" dijo Alex, hablando seriamente. "Un alfa que le dice lo bonito que es y que lo trata con gentileza tiene muchas probabilidades de conquistarlo. Creo que Theo lo está consiguiendo, y no me gusta. He oído cosas de él"
"¿Qué clase de cosas?" preguntó Derek a pesar de sí mismo.
"Que es un tipo estupendo hasta que pone la mano en una botella; entonces se convierte en la peor pesadilla de cualquier omega. Tú y yo conocemos el tipo. No queremos que nuestro Stiles se meta en una situación que no pueda manejar"
"Él no toleraría esa clase de comportamiento de un alfa" replicó Derek en tono rígido.
"Por supuesto que no, pero recuerda que pesa menos incluso que Herman y Raeken es casi de tu tamaño"
Derek apretó los dientes.
"Stiles no saldrá con él" murmuró. "Tiene demasiado sentido común como para hacerlo"
Aquella impresión sólo duró dos días más. Theo Raeken, un alfa joven atractivo de ojos azules y pelo oscuro fue a casa de los Hale a hablar sobre una campaña de propaganda con los hermanos y se encontró con Stiles en el recibidor. Le pidió que lo acompañara a bailar a Jacobsville el viernes por la noche y él, frustrado y dolido por los sarcasmos y la frialdad de Derek, aceptó sin dudarlo.