Los hermanos, como Stiles y el resto de los trabajadores, estaban agotados cuando la temporada del recuento de ganado llegó a su fin.
Stiles no creía que Derek hubiera hablado en serio cuando le dijo que un día saldrían a cabalgar juntos a recoger terneros extraviados, pero una mañana, después del desayuno, le hizo ir a ponerse los vaqueros y las botas. Ya lo estaba esperando en el establo cuando Stiles fue a reunirse con él.
"Te advierto que estoy un poco desentrenado" dijo, mirando con gesto de duda los caballos ensillados. Uno de ellos era un magnífico ejemplar negro, que pateaba inquieto el suelo.
" No te preocupes. No te haría montar a Black Diamond ni aunque me lo pidieras. Es mío. Ésta es Whirlwind" Derek señaló la otra montura, una bonita yegua roja. "Es pequeña, pero también es muy enérgica y lista. Ella se ocupará de ti" sonrió mientras se fijaba en el chubasquero color caramelo que llevaba Stiles, a juego con sus ojos, y en la gorra del equipo de béisbol Atlanta Braves con que cubría sus castañas ondas.
"Parece que tienes diez años" murmuró, decidido a alzar una barrera invisible de «prohibido» en su mente.
"Y tú pareces..." empezó Stiles.
Derek lo interrumpió en medio de la frase.
"Monta y pongámonos en marcha"
Stiles hizo lo que le decía y tomó las riendas con soltura en una mano, sonriendo debido al placer que le producía volver a estar sobre la grupa de un caballo. No montaba desde la muerte de su padre.
Derek bajó el ala de su sombrero sobre sus ojos e hizo girar a su montura expertamente.
"Iremos por aquí" dijo, y encaminó su caballo hacia los prados de la zona norte.
Stiles palmeó el cuello de su yegua con suavidad y se puso al trote junto a la montura de Derek.
"Solemos localizar las reses perdidas con una avioneta ligera, pero siempre hay algunas que se asustan al oír el ruido del motor y se ocultan entre la maleza. Esas hay que ir a recogerlas a caballo" Derek miró los vaqueros de Stiles y frunció el ceño. "Debería haberte dado unas perneras" murmuró, y Stiles se fijó en que él llevaba unas. "No te metas entre los arbustos así" añadió con firmeza, "Te arañarías las piernas con las espinas"
"De acuerdo"
Derek marcó el paso y él lo siguió, sintiéndose extrañamente feliz y tranquilo. Era muy agradable cabalgar con él por la pradera. Se sentía como si fueran las dos únicas personas de la tierra. Había un delicioso silencio en aquel lugar, roto tan sólo por el suave viento y el sonido de los cascos de los caballos sobre la mullida hierba. Revisaron varios acres de tierra, haciendo salir a vacas, novillos y terneros de sus escondrijos y encaminándolos hacia los distantes corrales, donde los vaqueros se ocupaban de seleccionarlos. Incluso a aquella distancia del rancho, la organización era tremenda.
Stiles se quitó su gorra de los Braves y se frotó el sudor de la frente con el antebrazo.
Hardy, uno de los vaqueros más viejos, sonrió mientras acercaba su montura a la de él.
"Aún apuestas por los Braves, ¿no? Perdieron la liga el otoño pasado... y ya van dos años"
"¿Ah, sí? Pero ya la ganaron una vez" le recordó Stiles, sonriendo ufano. "¿Quién necesita dos?"
Hardy rió, movió la cabeza y se alejó al trote.
"Es un fanático del béisbol" murmuró Derek cuando se reunió con Stiles.
"Seguro que tú también viste las finales el pasado otoño" dijo Stiles en tono burlón.
Derek no contestó. "¿Tienes hambre?" preguntó. "Podemos comer algo y beber café en el camión de la comida"
Stiles asintió, mirando en dirección al vehículo. "Supongo que es imprescindible llevar uno a todas partes en este rancho. He visto lo grande que es en el mapa de tu despacho"
"Deberías ver el que tenemos en Montana" dijo Derek. "Es el más grande de todos... y el que nos ha mantenido tan ocupados estas semanas, acumulando toda la información en el ordenador"
Stiles se fijó en dos hombres que trabajaban al aire libre con ordenadores portátiles.
"¿Todos vuestros vaqueros saben usar esas cosas?" preguntó.
"La mayoría. Te sorprendería saber cuántos universitarios pasan por aquí entre las fechas de los exámenes y el comienzo del nuevo curso. El pasado verano tuvimos un ingeniero aeronáutico, y el año anterior un profesor de arqueología"
"¿De arqueología?" repitió Stiles, sorprendido.
Derek sonrió. "Pasó más tiempo cavando que trabajando con el ganado, pero nos enseñó a datar puntas de flechas y cerámica"
"Qué interesante" Stiles estiró su dolorida espalda. "Supongo que habrás ido a la universidad"
"Me gradué en negocios en Harvard"
Stiles miró a Derek con cautela. "Yo no pude estudiar"
"Si quieres, aún tienes muchos años por delante para hacerlo"
"Lo dudo" dijo Stiles, con evidente pesar. "No puedo trabajar e ir a estudiar al mismo tiempo"
"Puedes hacer lo que la mayoría de nuestros vaqueros: trabajar media jornada y estudiar el resto del tiempo. De hecho, podríamos arreglar las cosas para que tú también pudieras hacerlo. Jacobsville tiene un instituto politécnico"
Stiles contuvo el aliento. "¿Me dejarías hacerlo?"
"Por supuesto, si quieres"
"Oh, Dios mío"
"¿Y bien?" dijo Derek, al ver que Stiles no añadía nada.
"Podría estudiar botánica" respondió él. "Podría aprender a cultivar rosas"
Derek frunció el ceño. "¿Horticultura?"
"Sí" Stiles lo miró con expresión esperanzada. "¿No enseñan eso?"
"Sí, claro que sí. Hay un curso especializado"
La expresión de Stiles se volvió radiante. "¡Oh, qué maravilla!"
Derek sonrió al ver el placer que le producía la idea.
"¿Es eso lo que quieres hacer? ¿Aprender a cultivar plantas?"
"No sólo plantas. ¡Rosas!"
"Tenemos docenas de ellas en el patio trasero"
"Son rosas muy anticuadas. Quiero hacer injertos. Quiero... crear nuevos híbridos"
Derek movió la cabeza. "Eso me supera"
"A mí también" replicó Stiles, sonriente. "Por eso quiero aprender a hacerlo"
"¿No ambicionas convertirte en una profesional de algún tipo?" insistió Derek. "Profesor, abogado, periodista..."
Stiles frunció el ceño. "¿Hay algo malo en que me guste la horticultura? ¿Crees que debería estudiar otra cosa?"
Derek no supo exactamente qué contestar. Se encogió de hombros. "En esta época, la mayoría de omegas quieren estudiar una carrera profesional"
"Seguro, pero la mayoría de omegas no quieren cocinar, cuidar la casa y cultivar flores, ¿no?" Stiles se mordió el labio. "No sé si estaré lo suficientemente listo como para estudiar horticultura..."
"Claro que sí, si quieres hacerlo" dijo Derek, impaciente. Su buen humor pareció evaporarse mientras la miraba. "¿Quieres pasarte la vida trabajando en la cocina de otra persona?"
Stiles se movió en su montura, inquieto. "Supongo que eso haré" dijo. "No quiero casarme, y no me veo de maestro, ni practicando medicina. Disfruto cocinando y ocupándome de la casa. Y me encanta cultivar cosas" miró a Derek con gesto beligerante." ¿Qué tiene de malo eso?"
"Nada. Nada en absoluto"
"Ahora he conseguido que te enfades"
Derek aferró con fuerza las riendas. No miró a Stiles mientras encaminaba su caballo hacia el camión junto al que comían varios vaqueros.
No podía decirle que no era su falta de ambición lo que le molestaba. Era la imagen que había tenido hacía un momento de él, rodeado de niños castaños cavando en el jardín a su lado. Le inquietaba, le preocupaba. No podía empezar a pensar en ese tipo de cosas. A pesar de su edad, Stiles sólo era un jovencito, y más le valía no olvidarlo. Ni siquiera había empezado a vivir realmente. No conocía la intimidad con un alfa. Podía enamorarse locamente del primero que lo tocara. Imaginarse siendo el primero hizo que su respiración se acelerara. ¡Debía pensar en otra cosa!
Comieron algo con los demás vaqueros. Stiles dejó que fuera Derek el que hablara. Comió un poco de estofado con pan, bebió una taza de café y trató de no fijarse en las especulativas miradas que recibía. No sabía que no era habitual ver a Derek en compañía de un omega, ni siquiera con el cocinero del rancho. Aquello despertaba la curiosidad de los hombres.
Derek ignoró las miradas. Sabía que la compañía de Stiles era completamente inocente, de manera que, ¿qué más daba lo que pensaran los demás? No planeaba arrastrarlo entre el follaje para hacerle el amor. La temperatura de su cuerpo subió sólo con pensar en ello.
"Será mejor que nos vayamos" dijo, poniéndose bruscamente en pie.
Stiles agradeció al cocinero la comida y siguió a Derek hacia los caballos. Cabalgaron hacia los pastos más lejanos sin decir palabra.
Él se preguntó qué habría hecho para enfadar a Derek, pero no quería decir nada. Si lo hacía, probablemente empeoraría las cosas. Tal vez no le había gustado que quisiera volver a estudiar.
Dejaron el campamento atrás y avanzaron en tenso silencio. Los ojos de Stiles no dejaban de volar hacia el alto y poderoso cuerpo de Derek. Parecía formar parte del caballo que montaba, tan cómodo y despreocupado que podría haber nacido en la silla. Tenía hombros anchos y poderosos, caderas estrechas y largas y fuertes piernas, sensualmente contorneadas por los vaqueros y las perneras. Stiles había visto muchos vaqueros durante su vida, pero ninguno habría resistido la comparación con Derek. Llevara la ropa que llevase, siempre parecía elegante.
Derek volvió repentinamente la cabeza y atrapó a Stiles mirándolo. Él se ruborizó.
"¿Has participado alguna vez en los rodeos?" preguntó, para ocultar su confusión
Derek negó con la cabeza. "Nunca me ha interesado demasiado" contestó con sinceridad. "No necesitaba el dinero y siempre tenía mucho que hacer aquí, o en alguno de los otros ranchos"
"Papá no parecía capaz de permanecer en el mismo sitio mucho tiempo" murmuró Stiles, pensativo. "Le encantaba el circuito de los rodeos, pero no ganaba muy a menudo"
"No debió ser una vida fácil para ti" dijo Derek. "Supongo que apenas pudiste ir a la escuela"
Stiles sonrió. "La verdad es que mi educación tuvo muchos altibajos. Pero pude acabar mis estudios en el colegio siguiendo unos cursos a distancia" volviendo a ruborizarse, añadió: "Sé que no estoy muy educado"
Derek detuvo su caballo junto a un riachuelo, bajo la sombra de un gran roble. Dejó que el animal bebiera.
"No pretendía criticar" dijo. "A veces soy demasiado franco, pero la gente sabe a qué atenerse conmigo"
"Ya me he fijado"
Derek sonrió burlonamente. "Veo que no te cuesta expresar tu opinión" murmuró. "Resulta refrescante"
"Aprendí a hacerlo siendo muy joven" dijo Stiles. "El ambiente del rodeo es bastante duro, y algunos de los niños con los que me encontraba eran bastante rudos cuando se enfadaban. Puede que no sea fuerte, pero puedo dar patadas como una mula"
"No lo dudo, pero a pesar de toda esa compañía no sabes mucho de alfas"
"Eso dijiste cuando fuimos a la tienda" de pronto, Stiles recordó el contacto de los duros dedos de Derek sobre su piel y su corazón empezó a latir más deprisa. Él entrecerró los ojos.
"¿No salías nunca con alfas o betas?"
Stiles se movió sobre la silla, inquieto. "En esta época, la mayoría de omegas hacen lo que les da la gana y saben cómo cuidar de sí mismos" miró a Derek y enseguida apartó la vista. "Resulta duro para los pocos que nos consideramos decente comportarse así. Todos los alfas parecen esperar que un omega se entregue en su primera cita, y se enfadan si no es así"
"Así que dejaste de salir con alfas"
Stiles asintió. "Me pareció lo mejor. Además..." añadió, incómodo. "Ya te lo dije. No me gusta... eso"
"¿Eso?" preguntó Derek, alzando las cejas.
"Ya sabes... que un alfa te agarre y trate de meterte la lengua hasta la garganta..."
Derek no pudo evitar romper a reír.
"¡No comprendes nada!" protestó Stiles.
"Claro que comprendo" replicó Derek, sonriendo indulgentemente. "Fue una suerte para ti que tus pretendientes no supieran más que tú al respecto"
Stiles frunció el ceño, porque no comprendió.
Derek lo miró fijamente. "Un hombre con experiencia no «agarra», Stiles. No necesita hacerlo. Y el beso francés necesita una lenta elaboración previa"
Stiles sentía que el corazón se le iba a salir del pecho. Miró las manos de Derek y volvió a recordar su contacto.
"¿Avergonzado?" preguntó él con suavidad.
Stiles dudó. Luego asintió.
El corazón de Derek latió locamente mientras lo miraba. "¿Y curioso?" añadió con voz ronca.
Tras unos segundos, él volvió a asentir, sin atreverse a mirarlo a los ojos. Derek apretó una mano en torno al pomo de la silla mientras luchaba contra el deseo de enseñarle aquellas cosas, de satisfacer su curiosidad. Su mirada se detuvo en la suave curva de la boca de Stiles, deseándolo. Lo que estaba pensando era una locura. No podía permitirse perder el control. Stiles era muy joven y trabajaba para él.
Stiles oyó el crujido del cuero cuando Derek desmontó su caballo. Un instante después sintió sus fuertes manos en torno a su cintura. Lo bajó del caballo y dejó que los dos animales bebieran.
El sol penetraba entre las hojas del árbol, dibujando un luminoso encaje en el suelo. El viento susurraba entre las ramas y el riachuelo sonaba dulcemente a su paso... pero Stiles sólo oía su corazón.
Las manos de Derek parecían ásperas contra su piel. Daba la sensación de que no controlaba por completo sus reacciones, y cuando Stiles lo miró a los ojos, comprendió que así era. Su rostro parecía de acero. Lo único que parecía vivir en ellos eran aquellos ojos verdes.
Sintió que las rodillas se le ablandaban a causa de la forma en que lo estaba mirando, como si Derek supiera con exactitud cómo era su cuerpo bajo la ropa. El pensamiento de la boca de Derek Hale en sus labios le hizo contener el aliento. Siempre le había producido un poco de miedo, no porque temiera que fuera a hacerle daño, sino porque, por las noches, cuando ya estaba acostado, solía preguntarse qué sentiría si él lo besara. Era un hombre maduro, experimentado, seguro de sí mismo... todo lo que él no era. Sabía que no podría manejar una aventura con él. Y estaba seguro de que él no sentiría ningún interés por tener una aventura amorosa con un novato como él. Al menos, lo estaba hasta hacía unos momentos. Porque en aquellos instantes, Derek lo estaba mirando como nunca lo había mirado. Stiles presionó nerviosamente sus frías manos contra el suave algodón de la camisa de Derek, sintiendo la fuerza y el calor de su pecho.
"Derek" susurró, inseguro.
Estaba tenso, bajó la mirada hacia la boca de Stiles. Le gustaba cómo decía su nombre.
Él extendió los dedos. Le gustaba sentir la calidez de la musculatura de Derek bajo la camisa, el pelo que había tras los botones. Presionando con suavidad, también sintió los acelerados latidos de su corazón. Derek se puso rígido. Sus manos se contrajeron en torno a la cintura de Stiles. Su respiración cambió.
Él paralizó por completo sus manos y lo miró a los ojos. No comprendía sus reacciones.
"No sabes nada de nada, ¿verdad?" preguntó Derek, y sonó como si estuviera hablando consigo mismo. Miró las manos de Stiles, aún apoyadas contra su pecho. "¿Por qué has parado?"
"Te has puesto duro"
Derek alzó una ceja. "¿Duro?"
A Stiles le pareció que se esforzaba por no sonreír. "Ya sabes" murmuró. "Tenso. Como si no quisieras que te tocara"
Derek soltó el aliento despacio. Subió las manos y las apoyó sobre las de Stiles, presionandolas contra su pecho. Él movió los dedos experimentalmente donde los botones descendían hacia la cintura.
"No te vuelvas demasiado ambicioso" dijo Derek, sujetándolo. "No voy a quitarme la camisa para ti"
"¡Como si yo... !" exclamó Stiles, bajando la mirada, avergonzado.
Derek sonrió indulgentemente. "En cualquier caso, no me la voy a quitar. Alza el rostro."
Stiles se mordió el labio inferior y miró a Derek con rostro preocupado.
"No te gusto"
"El gustar no tiene nada que ver con esto" Derek le soltó las manos y lo tomó por los codos para alzarlo hacia sí. "Has dicho que sentías curiosidad" murmuró junto a su boca. "Voy a hacer algo al respecto"
Cuando Derek inclinó la cabeza hacia él, Stiles se aferró a su camisa, arrugándola. Pudo saborear el café en su cálido aliento y se sintió como si el mundo hubiera dejado de girar mientras permanecía allí, esperando.
Los duros labios de Derek apenas tocaron los suyos, rozando la sensible carne para saborearlo. Stiles cerró los ojos y permaneció muy quieto, para que no se detuviera. Derek alzó un momento el rostro y lo miró. No vio precisamente temor en su expresión.
Volvió a inclinar la cabeza. Su labio superior presionó contra los de él y luego mordisqueó suavemente el inferior. Oyó que jadeaba suavemente. Al parecer, los besos que había recibido de otros alfas no lo habían excitado. Deslizó la lengua sobre la sedosa y húmeda carne interior de sus labios. Stiles dejó escapar un gritito ahogado y entreabrió la boca. Derek lo rodeó con sus brazos y lo alzó del suelo en un hambriento y cálido abrazo que pareció tragárselo por completo.
El beso fue duro, lento, insistente y delicioso. Stiles pasó los brazos por el cuello de Derek y se colgó de él, aceptando su boca, adorando las sensaciones que despertaba en él. Cuando sintió que la lengua de Derek se deslizaba entre sus labios, no protestó. La abrió para él con un dulce gemido, y cerró los ojos con fuerza mientras todo su cuerpo se contraía de placer al sentir el aterciopelado y cálido contacto.
Pareció pasar largo rato hasta que Derek alzó la cabeza y miró los aturdidos y maravillados ojos de Stiles. Notó que sus corazones latían al unísono, y estaba teniendo sensaciones que prácticamente había olvidado. Su cuerpo anhelaba el de él. Al ver que se ruborizaba, supo que él sentía lo mismo.
Lo dejó en el suelo y se apartó un poco, sin dejar de mirarlo. Parecía tan anonadado como él se sentía. Siguió mirándolo a los ojos mientras alzaba una mano y deslizaba los dedos sobre el endurecido pezón de uno de sus pechos.
Stiles contuvo el aliento, pero no trató de detenerlo. No podía y él lo sabía. Volvió a bajar la mano hasta su cintura. Stiles apoyó la frente contra él mientras recuperaba el aliento. Se preguntó si debería sentirse avergonzado. Notaba todo el cuerpo acalorado y ligeramente inflamado. Las sensaciones que recorrían su cuerpo eran nuevas y excitantes... y lo asustaban un poco.
"¿Qué ha sido...? ¿Una lección?" susurró, porque quería saber.
Derek le acarició el pelo con suavidad, mirando hacia el arroyo, donde seguían bebiendo los caballos. "No"
"Entonces, ¿por qué...?"
Derek suspiró pesadamente. "No sé"
Stiles cerró los ojos. Se apoyó contra él, pensando que nunca se había sentido tan feliz, tan completo.
Derek sentía algo parecido, pero eso lo alteraba, lo enfadaba. No había querido que fuera así. Desde el primer momento supo que sería devastador besar a Stiles. Aquel pequeño y vivaz castaño de fiero temperamento tenía un gran poder sobre él. Podría lograr que se arrodillara ante él. ¿Lo sabría?
Alzó la cabeza y lo miró. Stiles no estaba sonriendo, ni flirteando, ni coqueteando. Parecía tan aturdido como él se sentía. Lo apartó con suavidad, sin llegar a soltarlo.
"No leas en esto lo que no hay" dijo.
Stiles aún respiraba entrecortadamente. "No lo haré" murmuró.
"Sólo ha sido la proximidad" explicó Derek. "Y la abstinencia"
"Claro"
Stiles no le estaba siguiendo la corriente. Creía realmente en las palabras de Derek. A éste le sorprendió que no se hubiera dado cuenta de hasta qué punto le había hecho perder el control, de la casi violenta reacción de su cuerpo. Frunció el ceño. Stiles se movió, inquieto, y él lo soltó. Lo miró a los ojos, cauteloso.
"No... no se lo dirás a tus hermanos, ¿verdad?" preguntó. "No querría que creyeran que estaba... tratando de... que estaba flirteando para... para atraparte, ni nada parecido"
"Ni siquiera creo que seas real" murmuró Derek distraídamente, mirándolo. "Yo no cotilleo. Ya te lo dije. Y no se me ocurriría contarle nada a mis hermanos sólo porque un beso se nos haya ido un poco de las manos"
Stiles se ruborizó intensamente. Se volvió y fue a tomar las riendas de su yegua. Logró montarla al segundo intento, irritado al ver que Derek ya lo miraba desde lo alto de su caballo.
"En cuanto al resto" continuó él, como si no hubiera habido ninguna pausa, "sé que no tratas de atraparme. He sido yo el que te ha invitado a venir"
Stiles asintió, pero sin atreverse a mirarlo a los ojos. Lo que estaba sintiendo era demasiado explosivo, y temía que se le notara en la mirada.
Derek acercó su montura a la de él y lo tomó de la barbilla para hacer que lo mirara. "No merece la pena hacer un mundo de un simple beso, ¿de acuerdo?" preguntó con suavidad.
"De acuerdo" Stiles casi se atragantó al contestar. ¡Por lo visto, el acontecimiento más intenso de su vida no había sido nada! Probablemente, Derek llevaba años perfeccionando la técnica del beso, y para él sólo había sido uno más. Pero a él nunca lo habían besado así, y estaba completamente anonadado. Derek había reconocido que él ni siquiera le gustaba. Había actuado siguiendo un impulso, y, al parecer, ya se había arrepentido de ello.
"¿A dónde vamos ahora?" preguntó, forzando una sonrisa.
Derek frunció el ceño. Sabía que Stiles estaba disgustado. No debería haberlo tocado, pero no había podido resistirse. Besarlo había sido un auténtico placer. Ahora debía olvidar que lo había hecho.
"Al siguiente pasto" contestó, secamente. "Después de recoger el ganado que encontremos allí, volveremos a casa. Estás agotado"
"Supongo que sí, un poco" reconoció Stiles. "Hace mucho calor"
«En más de un sentido», pensó Derek.
"Entonces, vamos" dijo.
Se puso en marcha dejando que Stiles lo siguiera. Ninguno de los dos volvió a mencionar lo que había pasado. Para cuando el día estaba finalizando, sólo se decían lo estrictamente necesario. Y a la mañana siguiente, Derek volvía a mirarlo como si fuera él responsable del calentamiento global de la tierra. Todo había vuelto a la normalidad.