Unos incómodos minutos después, un sobrio y perplejo Derek se puso su bata. Stiles permaneció bajo las sábanas hasta que salió. Él no lo miró ni dijo nada. Deseó que se lo tragara la tierra. Se sentía muy mal. A pesar de que nada de lo sucedido era culpa suya. No era él quien se había metido en la cama de Derek, ni lo había invitado a que se metiera en la suya. Al despertar, estaba casi convencido de que todo había sido un sueño. Ahora más bien parecía una pesadilla.
Stiles fue a la cocina a preparar el desayuno. Cora y Alex se habían extrañado al no encontrarlo en la cocina a la hora habitual, y ese era el motivo por el que habían ido a buscarlo a su habitación. Gimió al comprender lo que iba a tener que aguantar mientras desayunaban.
Para evitarse el mal trago, decidió desayunar después y mantenerse ocupado en algún otro lugar de la casa mientras los hermanos desayunaban. La comida estaba en la mesa cuando los tres hombres entraron en la cocina y se sentaron. Stiles no fue capaz de mirar a ninguno. Murmuró algo sobre quitar el polvo en el cuarto de estar y escapó.
Menos de diez minutos después, Cora fue a buscarlo. Stiles estaba limpiando por segunda vez la misma ventana.
"¿Estaba todo bien?" preguntó, sin mirarla. "Siento que el bacon estuviera demasiado hecho..."
"Nadie te culpa de nada" dijo Cora, interrumpiendo con suavidad. "Y Der hará lo que debe"
Stiles se giró hacia él, ruborizado. "Pero no hizo nada, Cora" dijo, roncamente. "Estaba ebrio y se metió en la cama equivocada. Eso es todo. ¡No pasó nada!"
Cora alzó una mano. "Der no sabe que no pasó nada" dijo, bajando la voz. "Y tú no vas a decírselo. Escúchame" insistió cuanto Stiles trató de interrumpirla, "tú eres lo único que puede salvarlo de convertirse en polvo. Der está solo y va a seguir así. Nunca se casaría voluntariamente. Esta es la única forma de obligarle a hacerlo, y lo sabes"
Stiles alzó la cabeza orgullosamente. "No pienso engañarlo para que se case conmigo" dijo con firmeza.
"No te estoy pidiendo que lo hagas. Nosotros lo haremos. Tú limítate a seguir la corriente"
"No pienso hacerlo" dijo Stiles, testarudo. "¡No tiene por qué casarse por algo que no ha hecho!"
"Der recuerda algo. Y teme lo que no recuerda, así que está totalmente dispuesto a casarse"
Stiles miró a Cora sin parpadear.
"¡Pero lo quiero!" dijo con tristeza. "¿Cómo voy a esperar que me perdone algún día si dejo que se case conmigo?"
"Él quiere casarse. Al menos ahora. Alex fue por la licencia. Tú y Derek se harán un análisis de sangre en media hora y se casarán en el juzgado el viernes" Cora apoyó una mano amorosa en el hombro de Stiles. "Si realmente lo quieres, debes salvarlo de sí mismo. Te tiene mucho cariño. Es tan obvio que resulta descarado. Pero no hará nada al respecto. Esta es la única oportunidad que tiene de ser feliz, y no, no queremos que la deje pasar"
"¿Y si recuerda que no pasó nada y ya estamos casados?"
"Es un puente que tendrás que cruzar cuando llegue el momento" dijo Cora, sonriendo maliciosamente. "Además, necesitas un seguro por si sucediera ... algo."
"¡Es imposible que pase algo!" Stiles protestó y apretó los puños.
"Eso es lo que crees" murmuró. Al salir de la sala, sonrió ampliamente y se frotó las manos con satisfacción.
Fue como un rayo. Todo fue tan rápido que las protestas de Stiles no sirvieron para nada. Quiso decirle la verdad a Derek porque él sí había estado sobrio y recordaba perfectamente lo sucedido. Pero durante los siguientes tres días, no pudo quedarse a solas con él por más de cinco minutos. Antes de darse cuenta estaba con Derek en la corte con Laura y Camren, Cora y Alex detrás de ellos animándolos.
Stiles vestía un traje blanco, el collar que le regaló Derek y un pequeño ramo de flores en la mano. Los declararon esposos y Derek se inclinó a besarlo... en la mejilla. Parecía un hombre que se enfrentaba a una enfermedad incurable a alguien recién casado, y Stiles se sentía cada vez más culpable.
Todos fueron a celebrar a un restaurante, pero Stiles apenas y si pudo probar bocado. Más tarde Cora y Alex se fueron a California por un asunto de negocios mientras Laura y Camren regresaban a su hogar. Derek regresó con Stiles a la granja en el mercedes que solo se usaba en ocasiones especiales.
Stiles quería decir la verdad, pero la expresión en el rostro de Derek no invitaba a secretos, y estaba seguro de que empeoraría las cosas para todos si confesaba ahora.
Sabía que no había pasado nada esa noche, pero si se acostaba ahora con Derek, éste se enteraría. Además de eso, la idea de anulación ya no sería una opción. Se pasó el día pensando cómo devolverle su libertad antes de que empeoraran las cosas. Tenía que hablar con él lo antes posible.
Era casi la hora de cenar y estaba quitándose el traje cuando la puerta del dormitorio se abrió y Derek entró. Solo con las bragas, Stiles lo vio como si fuera una aparición. Derek estaba en vaqueros, y la mirada de sus ojos verdes no presagiaba nada bueno.
"Derek, tengo algo que decirte..."
Sin dar tiempo a completar la frase, lo agarró, lo tomó en sus brazos y comenzó a besarlo. Los besos no fueron como los que habían compartido antes, lentos, cariñosos a pesar de la pasión, fue casi brusco, insistente, excitante, augurando una abierta seducción.
Stiles no tenía experiencia para frenar esa avalancha. Minutos después, se retorcía debajo de Derek en la cama ayudándolo a liberarlo del único y pequeño artículo que cubría su desnudez.
Un momento después, Derek cubría cada rincón del cuerpo de Stiles con su boca. Lo acariciaba y probaba cada trozo de su piel, eran cosas que nunca había experimentado, lo que casi lo hizo enloquecer. Para cuando se deslizó entre sus piernas y comenzó a poseerlo, su anhelo era tal que apenas sintió un punzón de dolor.
Pero para Derek, no pasó desapercibido. Se detuvo tan pronto como se dio cuenta del imperceptible cambio en su gesto y de la leve resistencia en su entrada a pesar del lubricante natural. Se irguió, refrenando momentáneamente su deseo y miró los ojos brillantes de Stiles.
"Traté de decírtelo" tartamudeó cuando entendió porqué se detuvo Derek.
"Si pudiera detenerme, te juro que lo haría" murmuró Derek con voz ronca. Con un temblor llegó a la boca de Stiles. "Pero es muy tarde. ¡Preferiría morir antes que parar!"
Lo besó con hambre, mientras encontraba un ritmo lento y dulce provocando gemidos sensuales por parte de Stiles. Sintió como Stiles enterraba las uñas en sus caderas y tiraba de él hacia sí, casi dolorosamente, buscando más placer. Un grito ahogado escapó de su boca mientras Derek le daba lo que quería, lo que necesitaba, en oleadas de dulce éxtasis y en la hinchazón que iba creciendo y creciendo hasta su punto máximo.
Un nuevo e intenso grito surgió al mismo tiempo entre los labios de Stiles, que sintió todo el cuerpo de Derek temblar sobre él en la misma hermosa liberación. Segundos después, dejó caer todo su peso sobre Stiles, quien lo aceptó con alegría y lo abrazó, mientras recuperaba el ritmo normal de su respiración.
"¿Te hice daño?" susurró minutos después junto a su oído.
"No. Oh no" Stiles se movió ligeramente y Derek se excitó de nuevo. Habían pasado años desde la última vez. Su deseo por Stiles aumentó hasta casi volverse doloroso. Ahora, eso lo abrumaba. Fue demasiado pronto y no pensó en ignorar lo ominoso de la situación, pero su mente no era la parte de su cuerpo que controlaba la situación actualmente.
Se movió experimentalmente y escuchó que la respiración de Stiles se entrecortaba y simultáneamente una agradablemente ola de placer lo recorría. No, pensó mientras volvía a moverse, no era demasiado pronto. ¡Ni mucho menos!
Ya estaba oscureciendo cuando se levantó de la cama y se vistió. Stiles siguió descansando sobre la sábana, completamente relajado. Lo observó con ojos brillantes, tenía el rostro todavía rosado por la pasión. Él era suyo. Le pertenecía. Derek inconscientemente levantó la cabeza en un orgulloso gesto de posesión.
"¿Estuvo bien?" preguntó
Stiles no podía creer que le preguntara eso, para él había sido como una revelación. Nunca antes había soñado que su cuerpo pudiera experimentar aquellas sensaciones. Y Derek le hizo la pregunta con el mismo interés que mostraba al ver el informe meteorológico.
Lo miró en silencio confundido.
"¿El dolor merecía un anillo de bodas?" continuó Derek, herido por el silencio que lo obligó a continuar con una boda que no quería.
Stiles lo atrapó y se sentía como una idiota, no importaba lo dulce que fue el cebo.
Cubrió su desnudez con la sábana, avergonzado por la forma en que Derek lo miraba. Le hacía sentir que había hecho algo imperdonable.
"Sabías que no pasó nada esa noche" continuó Derek. "y yo no. Estaba demasiado borracho como para preocuparme, pero recuerdo que perdí la cabeza en cuanto te toqué. Pero sabías la verdad y, a pesar de todo, dejaste que me casara contigo aunque sabías que no era necesario"
"Traté de decírtelo, pero no tuvimos un momento a solas'' murmuró Stiles.
"Claro que no" respondió, mirándolo con frialdad. "No quería empeorar las cosas seduciendote una segunda vez"
"Pensé que fueron tus hermanos..." Stiles no completó la frase, pero su expresión lo delató.
Los ojos de Derek brillaron peligrosamente. "¿Mis hermanos? Claro. ¡Mis hermanos!" exclamó iracundo. "Ellos también estaban en esto, ¿no? ¡Ahora comprendo por qué se tomaron tantas molestias para hacerme sentir miserable! ¿Les convenciste de ayudarte con la mentira?"
Stiles quería decirle que había sido idea de Cora pero ¿qué sentido tendría? Derek dejó en claro que se había casado en contra de su voluntad y lo culpó de dejar que pasara. Nada de lo que dijera serviría. Su silencio solo ayudó a que Derek se sintiera cada vez más molesto.
De repente abrió la puerta de golpe.
"¿Adónde vas? ¿Quieres cenar?"
Derek lo miró por encima del hombro. "Ya estoy satisfecho. En todos los aspectos" Luego salió del dormitorio y cerró la puerta de un portazo.
Stiles rompió a llorar. Estaba casado con el hombre que amaba, pero ¿a qué precio? Si Derek estuvo cerca de amarlo en algún momento, este había pasado. Lo odiaba; lo vio en sus ojos. Lo atrapó y ahora lo odiaba.
Se levantó y fue a bañarse. Debía regresar a la normalidad, o al menos lo más cercano a la normalidad, cuanto antes mejor.
Ya se estaba vistiendo cuando escuchó el motor de uno de los todoterrenos de la finca alejarse a toda velocidad.
Buscó a Derek por toda la casa y se animó a entrar en su dormitorio. La puerta del armario estaba abierta y en el ambiente había un aroma de aftershave. Se apoyó contra el marco de la puerta y suspiró profundamente. Así que se había ido, en su noche de bodas. Pero, ¿quién esperaba que se quedara en casa para interpretar el papel de esposo amoroso?
Se preparó un bocadillo de ternera y bebió un vaso de leche. Esperaba que Derek regresara pronto.
A medianoche, cuando vio que no volvía, subió a su habitación y se metió en la cama. Durmió triste solo, sintiendo un cosquilleo por los recuerdos de las últimas horas. Si Derek lo amara, aunque solo fuese un poco, tal vez tendría esperanza. Ahora no tenía nada.
Se despertó sabiendo qué hacer. Fue a buscar a Derek para decirle que se iría. Contaba con el dinero de la herencia de su madre, una pequeña cuenta de ahorros y el salario de la semana pasada. Podía comprarse un boleto de autobús y alquilar un apartamento donde nadie lo conociera.
El dormitorio de Derek estaba vacío. La cama seguía tendida. Sus hermanos no estaban y la Sra. Lewis no regresaría hasta la semana siguiente.
No había nadie de quien despedirse.
Pero, ¿qué importaba? Derek dejó muy claro el desprecio que le tenía. No le importaría si Stiles se iba. Conseguiría el divorcio y haría que le enviaran los papeles. ¿No lo amaba, entonces, para qué seguir allí?
Después de hacer el equipaje, dio una última y melancólica mirada hacia la casa y llamó a un taxi. Pensó en dejar una nota, pero decidió no hacerlo. Derek, después de todo, no dejó una explicándole que pasaría la noche afuera. Debió haber sabido que estaría preocupado, pero no consideró sus sentimientos. ¿Por qué se preocuparía Stiles por los de él?
Tomó el taxi hasta el aeropuerto y entró en la terminal, y se quedó allí hasta que se fue el taxi. Luego tomó otro taxi y se dirigió a la estación de autobuses, por si Derek intentaba seguirlo. No sería fácil de seguir.
Compró un boleto para St. Louis y se sentó a esperar el autobús.
Se acordó que no había dejado nada para que el abogado lo contactara. Fue al teléfono más cercano, sacó la tarjeta del abogado de su cartera, llamó y le dijo a su secretaria que se pondría en contacto con él en una semana o dos. Después de resolver eso, regresó a una de las bancas y esperó a que llegara el autobús.
St. Louis era enorme, Stiles pensó, mirando las enormes barcazas que navegaban por el ancho Mississippi, en lo divertido que sería como vivir en una ciudad con un gran río. Siempre había vivido en zonas interiores.
Encontró un pequeño departamento y pagó una semana por adelantado. Luego compró un periódico y un bocadillo y se fue a su habitación a leer los clasificados buscando un trabajo.
No había muchas ofertas laborales. Podía tomarlo con tranquilidad y esperar encontrar un trabajo con un buen sueldo, pero sus habilidades eran limitadas, y cocinar era lo que mejor se le daba. Afortunadamente, había un puesto para cocinero en un restaurante cercano.
Acudió al restaurante a primera hora de la mañana. La mujer que lo entrevistó dudó por lo joven que era, pero Stiles le aseguró que podía hacer el trabajo, que resultó ser el de jefa de repostería. Aún escéptica pero desesperada por cubrir la vacante, la mujer le dio el puesto en periodo de prueba. Encantado, Stiles inmediatamente comenzó a trabajar.
Cuando terminó el día, su jefe sintió que era la persona adecuada y lo contrató definitivamente.
Stiles regresó cansado al apartamento, pero también satisfecho de que las cosas se hubieran arreglado tan rápido. Pensó en Derek. ¿Estaría preguntándose a dónde fue? Pero no quiso pensar en ello, porque sabía que empezaría a llorar y no pararía.
Huir parecía la respuesta a todos sus problemas el día anterior, pero ahora no parecía tan claro. Estaba en una ciudad desconocida, donde no había familiares ni amigos, en un apartamento solitario.
"¿Debería haberme quedado?" pensó en voz alta. "Debí haber obligado a Derek a escucharme" Pero no lo hizo. Ahora tenía que vivir con las consecuencias. Esperaba que no fueran muy malas.
Derek regresó a la granja casi dos días después. Cora y Alex, encontraron la casa vacía cuando regresaron de California, se sorprendieron visiblemente cuando vieron que regresaba solo.
"¿Y bueno? preguntó Cora, frunciendo el ceño. "¿Dónde está Stiles?"
La mente cansada de Derek necesitó unos momentos para procesar la pregunta. "¿Cómo que dónde está? ¿Qué quieres decir? ¿Es que no está aquí?" Explotó.
Sus hermanos intercambiaron una mirada preocupada cuando Derek pasó junto a ellos en dirección al dormitorio de Stiles. Estaba vacío. El armario estaba vacío. Miró en el tocador y en la cama, pero ni una nota. Se fue sin dejar rastro. El corazón de Derek se encogió cuando lo comprendió.
Stiles huyó. Lo abandonó.
Apretó los puños. En ese momento pensó que debería sentirse feliz; sin Stiles, su vida podría volver a la normalidad. Pero inmediatamente sintió como si le faltase la mitad del cuerpo. Se sintió vacío, solo y frío como nunca antes.
Cora y Alex entraron en la habitación después de él.
"Sus cosas no están" dijo, con una expresión vacía.
"¿No dejó nota?" preguntó Cora.
Derek negó con la cabeza.
"Debió dejar una nota" masculló Alex. "Voy a mirar en la oficina"
Cora se apoyó contra la pared y miró de cerca a su hermano mayor. "Lo trataste mal, ¿verdad?" preguntó directamente.
Derek seguía con la puerta del armario en su mano. "Mintió. Me engañó para atraparme" le lanzó una mirada acusadora a su hermana. "Y tú lo ayudaste a hacerlo"
"¿Ayudarlo? No. El plan fue todo mío" respondió Cora tranquilamente. "Si fuera por ti, nunca te habrías casado con él, y menos habrías pensado en marcarlo. Los años seguirían, cada vez estarías más solo y Stiles sufriría por ti. Te ama lo suficiente como para arriesgarse, y yo esperaba que lo quisieras lo suficiente como para perdonarlo. Al parecer, estaba equivocada. Lo siento. No quería crear problemas"
"¿Fue idea tuya, no de él?" preguntó Derek, tenso.
Cora se encogió de hombros. "Stiles no quería saber nada. Decía que si no querías casarte, no pensaba en hacer nada para obligarte. Lo convencí de que no te dijera nada, y Alex y yo nos aseguramos de que no tuvieran mucho tiempo para hablar a solas antes de la boda" entrecerró los ojos. "Todos estamos preocupados por ti, y solo Dios sabe cuál es la razón. Tienes a un chico encantador como Stiles, listo para quedarse contigo, y solo se te ocurre hacerlo a un lado" movió la cabeza con tristeza. "No me extraña que te entiendas con Herman; también eres un reptil. Espero que estés muy feliz" Luego giró y dejó la habitación.
Derek se secó la frente con el antebrazo y miró ciegamente el vacío. Stiles era autosuficiente e independiente, pero también demasiado joven. Además de todas sus faltas, cometió una que empequeñecía a las demás. No había usado protección cuando hicieron el amor. Stiles podría estar en embarazo y no sabía dónde se encontraba.