Cuando sea posible, comunicárselo en forma conjunta, papá y mamá. Es importante que ambos puedan ponerse de acuerdo respecto a qué le dirán al niño, que puedan apoyarse mutuamente para responder aquellos interrogantes que surjan permitirá que el niño entienda que la decisión es de ambos, y que aunque implique no continuar juntos como pareja, continuarán juntos como padres.
La explicación que demos debe ser sincera, clara y concreta. Debemos evitar que los niños creen un relato basado en su imaginación para cubrir la información que no tienen o que no comprenden. Si no somos claros y no decimos la verdad pueden sentirse confundidos y eventualmente culpabilizarse por la situación. Por este motivo, es conveniente pensar qué, cuándo y cómo se les va a informar. Pensar en posibles interrogantes que surjan en el niño, de modo de tener preparada una respuesta que lo ayude a comprender cómo continuarán en adelante, para reducir su incertidumbre.
Transmitir seguridad. Si bien no es un momento fácil, es esencial que los niños sientan seguridad en las palabras de sus padres y que entiendan que no es una decisión apresurada ni impulsiva, que ambas partes han intentado todo para resolver las dificultades pero no ha sido posible, por lo que se ha llegado a la conclusión de que separarse es la mejor solución para el bienestar de todos. Que comprendan que es una decisión tomada evitará que los niños se creen falsas ilusiones esperando que los padres vuelvan a estar juntos.
Luego de hablar con ellos, es importante asegurarnos que han entendido lo que quisimos transmitirles. Por ese motivo es necesario preguntarles si han comprendido, qué piensan al respecto y si hay algo que quisieran preguntar, evitando así dejar cuestiones libradas a su imaginación.
Darles tiempo para que lo asimilen. Puede aparecer enojo, tristeza, negación, preocupación, como respuesta a esta situación que inevitablemente los atravesará. Pero esto no implica que una separación derive en un proceso necesariamente traumático para el niño. Lo esencial es que se sientan acompañados, y que los padres sepan que es normal que esos sentimientos aparezcan porque es parte del proceso, y como tal debemos darles tiempo para que lo asimilen.