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¿Cuántas patas tiene la vaca?

Sea una vaca normal, sin alteraciones anatómicas.

Si convenimos en denominar “pata” al rabo, ¿cuántas patas tiene la vaca?

Alumnos de varias promociones de la Maestría en Dirección Estratégica y Tecnológica del ITBA han enfrentado este profundo interrogante, con los siguientes resultados:

  • Cinco patas: 65%
  • Una pata: 30%
  • Cuatro patas: 4%
  • Tres patas: 1%

El principal desacuerdo está entre la mayoría que razona que cuatro patas más un rabo/pata hacen cinco patas, y otros que interpretan que si el rabo fuera pata, entonces las patas dejarían de serlo, y a la vaca le queda solo una pata.

Unos pocos se obstinan en que la vaca tiene cuatro patas.

La infrecuente respuesta de tres patas la formulan algunas personas del campo, que saben que la vaca tiene dos manos y dos patas. Más el rabo, suman tres.

Y usted, que opina: ¿cuántas patas tiene la vaca?

Volvamos a la consigna: se ha adoptado una convención. Y sí, se puede convenir lo que sea: modificar la semántica, reinterpretar la historia, cambiar las reglas de juego, construir la mitología de que Dios es argentino.

Desde la Física podríamos aferrarnos a la versión estricta de la interpretación de Copenhagen y afirmar que no hay realidad objetiva, todo depende del observador. O desde la Matemática, invocar el teorema de Goedel y declarar la cuestión como indecidible. Usted podrá cuestionar ambos abordajes por ser esotéricos o ridículos. Pero no me va a negar que tienen cierto atractivo académico: confirman la erudición del profesor e ilusionan al alumno con haber espiado los arcanos de la ciencia…

Regresando a la ordinaria realidad: ¡cuántos problemas se simplificarían recordando que, no importa lo que se convenga, ni lo que hagan millones de moscas, ni lo que esté de moda, ni lo que machaquen en la tele… la vaca sigue siendo vaca!

La vaca tiene cuatro patas.

La tecnología y los dioses del Olimpo

Todos los medios hablan de tecnología. Desde hace ya unos años, acotaron su significado a las computadoras y los sistemas de comunicaciones. Luego lo restringieron más, parece que ahora la tecnología es sinónimo de smartphones, en lo posible iPhones.

¡Cambiaron muchas cosas en los últimos 2500 años! Nuestros tíos los Griegos integraban los conceptos de utilidad y belleza en su palabra teknè. Y el Partenón les salió útil, duradero y lindo. De allí nos trajimos la palabra “técnica” y la más difícil “tecnología”.

Pero, ¿cuándo podremos considerar que una tecnología es exitosa?

La permanencia

Una prueba es la supervivencia. Por ejemplo, la tecnología del bote a vela sigue vigente luego de miles de años. Pero la tecnología de las catapultas no duró tanto.

La difusión

La máquina motriz térmica, paradigma de la primera revolución industrial, está ciertamente muy vigente y difundida. Pero la gente no tiene una turbina de gas en el balcón.

Al motor eléctrico le va mejor. Si bien casi nadie ha ido alguna vez específicamente a comprar uno, todos poseemos docenas de motores eléctricos trabajando discretamente dentro de nuestros artefactos domésticos, autos, etc. Lo mismo puede decirse de los materiales plásticos.

La amigabilidad

La cafetera y la tostadora permanecen silenciosas mientras no las necesitamos. Y cuando se les pide que hagan lo suyo, lo hacen sin chistar.

Pero la laptop me saluda pidiendo reiniciarla para que se instalen catorce actualizaciones que bajaron durante la noche, pero todavía no, que el antivirus se está actualizando, y mientras tanto se obstina en instalar el jucheck.exe, sueño imposible porque le hacen falta derechos de administrador, que no tiene…

Y no es cuestión de complejidad. Pocos artificios humanos son tan complejos como el sistema interconectado de generación, transmisión, distribución y uso de la energía eléctrica. Pero las bombillas eléctricas ni hacen incómodas preguntas ni ocasionan una hecatombe cuando fallan.

Mission statement para la buena tecnología

Desde afuera del sistema tecnológico, los mecanismos sociales, políticos y económicos van limpiando la maleza. A la larga solo sobreviven las tecnologías útiles, viables y no dañinas.

Desde adentro, podríamos ser más ambiciosos y agregar requisitos tasles como que la tecnología no incomode, y que haga su aporte estético. La τέχνη .

Y los dioses del Olimpo sonreirán viendo la obra de sus descendientes.

No hay ingenieros famosos

Una vez participé en un panel de una feria exposición de informática y comunicaciones, tema “la escasez de recursos humanos bien formados en ingeniería”.

Comencé la presentación con un test: fui mostrando a la audiencia los nombres de ocho personalidades importantes y pedí que fueran levantando la mano quienes sabían de quiénes se trataba y qué cosas hacían o habían hecho.

En orden alfabético: Edwin Armstrong – María Callas - Paul Cezanne – Charles Dickens - Jack Kilby - José Ortega y Gasset – William Shockley – Ray Tomlinson.

La gran mayoría reconoció a la soprano, el pintor, el escritor y el filósofo.

Pero casi nadie sabía del inventor de la FM y el principio superheterodino, de los cuales dependen la radio, la televisión y la telefonía celular. Tampoco del inventor del transistor, premio Nobel de Física. Ni del creador del primer circuito integrado, ni del inventor del e-mail. Todos hitos en la disciplina de esa feria exposición de TICs. Y eso que en la audiencia eran casi todos ingenieros…

Por lo visto, la tecnología y la ingeniería no tienen buena prensa. Ni forman parte de la “cultura” según la definición truncada de uso frecuente.

Si un Físico no puede mencionar tres obras de Shakespeare es un irremediable ignorante, por más doctorado que tenga. Pero si un gran artista lo ignora todo acerca de Newton, está bien, eso no hace mella en su cultura.

Y me parece que los ingenieros somos un poco responsables, porque no encontramos la forma, o no nos interesa, explicar que nos dedicamos a cosas apasionantes. Desde la tersa belleza de las ecuaciones de Maxwell, pasando por la sutil elegancia de un buen algoritmo, al impacto cultural de un objeto tecnológico bien diseñado y producido, hasta la satisfacción de un proceso óptimo.

Más utilitariamente, tampoco mencionamos que sin el progreso tecnológico no se podría vivir así de bien como vivimos ahora, en comparación con uno o dos siglos atrás. O si lo quieren más combativo: ¿qué hubiera afectado más el mundo en que vivimos: ¿la inexistencia de Galileo, o la de Miguel Ángel?

Después de esta agotadora reflexión me desplomo a mirar la televisión. El protagonista es un policía valeroso. Comienzo el zapping y encuentro un abogado sagaz, un médico abnegado, un espía seductor, un financista inescrupuloso y un adolescente asocial infiltrándose en el sistema de la CIA. ¡Pero ningún ingeniero!

Rasco en mi memoria. Asoma el ya anacrónico MacGyver, que en realidad era un ingenioso, de esos que se las se las arreglan para salir de un atolladero en el cual un buen ingeniero jamás se hubiera metido.

¡No hay ningún ingeniero famoso!

Mirando la botella medio vacía, así va a seguir siendo difícil despertar el interés de niños y jóvenes por la ingeniería.

Mirando la botella medio llena, mejor, así tengo menos competencia. Y (no se lo cuenten a nadie) si yo volviera a nacer, volvería a ser ingeniero.

El management y los bufones de la corte

La curricula de todos los programas MBA se basa más o menos en la misma doctrina.

Años atrás eran infaltables importantes y novedosos temas tales como Balanced Score Card, Dirección por Objetivos, Gestión de la Calidad Total, Marketing Estratégico. La actual propuesta superadora se luce con Compliance, Globalización, Industria 4.0 y Data Analytics. Quién sabe cuáles serán los temas en auge en pocos años más, luego del Alt-Ctrl-Del de la Singularity.

Pero siempre hubo autores disidentes en el management. Algunos, pese a que el establishment nunca los cobijó, lograron su reconocimiento, como Peter Drucker, Eliyahu Goldratt y Nassim Taleb.

Otros morigeraron sus ideas alternativas bajo un manto de humor e ironía, como hacían antes los bufones de la corte, y como ellos, lograron denunciar la desnudez del rey evadiendo la decapitación. Pero no consiguieron que los tomen en serio. Y son ignorados en la bibliografía MBA, como si estuviesen listados en un invisible “Index Librorum Prohibitorum”. Algunos nombres representativos: Cyril Northcote Parkinson, Lawrence Peter, Archibald Putt, Robert Townsend, Lee Walker.

¿Qué programa de management se podría armar a partir de la obra de los disidentes citados? Algunas de sus ideas fuerza serían:

Estrategia

  • Planificar no es decidir hoy lo que voy a hacer mañana. Es no cerrarme puertas hoy, ya que es imposible conocer el mañana (P. Drucker).
  • La tecnología está dominada por dos clases de personas: los que entienden lo que no pueden dirigir y los que dirigen lo que no pueden entender (A. Putt).

Organización

  • En toda organización la gente va siendo promovida hasta alcanzar su nivel de incompetencia. En estado de régimen permanente, todos los cargos directivos quedarán inexorablemente ocupados por incompetentes (L. Peter).
  • Toda tarea, aún la insignificante, se expande hasta consumir todos los recursos disponibles. Un problema nunca se resuelve poniendo más gente a trabajar en su solución (C. N. Parkinson).
  • Hay un único requisito para un gerente: la integridad (P. Drucker).

Personas

  • Despida a todos los del área de recursos humanos, no hacen falta. El gerente de línea debe ocuparse de su gente (R. Townsend).
  • Con una sonrisa y una palabra amable puede conseguirse mucho. Con una sonrisa, una palabra amable y una pistola puede conseguirse más (L. Walker).

Obviamente ninguna escuela de negocios digna se embarcaría en este sacrilegio. Y bué, que el rey siga desnudo.

Mi principal KPI

Nos pasamos la vida trabajando. Descontando las horas de sueño y otras necesidades básicas, resulta que de nuestras horas de vigilia son más las dedicadas al trabajo, que a todo el resto de vida personal y social.

En una reunión el Director de RRHH explicaba el “paquete de compensaciones diseñado para atraer y retener a los talentos de las diversas generaciones que conviven en la organización”. Tal paquete incluía elementos de valor económico mensurable, y también otros tan inmateriales (para mí), que mi mente vagaba… y caí en la cuenta: si el trabajo fuera de veras así de bueno como lo daba a entender el señor de RRHH, ¡no haría falta pagarle a la gente para que venga a trabajar! Pero, como obviamente el trabajo se paga, ergo, el trabajo tan bueno no es. Q.E.D.

Lo cual me dejó con la incómoda cuestión de para qué vengo a trabajar. ¿Será sólo por el dinero, o también por ese rollo de Maslow, la pertenencia y la realización personal?

La contraparte del trabajo es el mentado “paquete de compensaciones”. Pero dedicarse al trabajo implica un costo personal. Como cota inferior, el costo de oportunidad de no mojarse los días de lluvia, de hacer la siesta y de no soportar al jefe. Dividiendo el beneficio por el costo resulta la figura de mérito del trabajador: cuánta recompensa se obtiene por unidad de costo subjetivo.

¿Y si en vez de insistir en aumentar el numerador, miramos el denominador? Si la tarea, la gente y el ambiente que nos rodean nos resultan gratos, nuestra valoración subjetiva de costo es baja, o sea, se achica el denominador, luego el cociente será más alto. Es más, podría crecer sin límite.

Por lo tanto, se trata de encontrar el lugar de trabajo que te haga feliz, o como mínimo, que no te haga infeliz - ¡qué hallazgo trascendental!

Tal vez enriqueciendo este argumento con algunos testimonios, una o dos inferencias estadísticas basadas en el chi cuadrado y la t de Student y algunas oscuras referencias bibliográficas, podría escribir un paper...

Abogados vs. Ingenieros en Petróleo

Corría el año de gracia 2012, justo cuando despuntaba Vaca Muerta.

La Nación informaba la cantidad de datos de profesionales graduados el último año en el conjunto de universidades estatales argentinas. Algunas cifras:

  • Ingenieros en petróleo: 15
  • Psicólogos: 3.463
  • Abogados: 10.258

Y en otro artículo decía que:

  • La importación argentina anual de hidrocarburos supera los 10.000 millones de dólares.

Buenas noticias para los que trabajamos en alguna de las pocas universidades que enseñan Ingeniería en Petróleo: tenemos la demanda asegurada, tanto para la carrera de petróleo de grado como para los postgrados formales y cursos de extensión relacionados.

Los nuevos graduados en ingeniería del petróleo tendrán mucho para hacer,deberán contribuir a reducir las importaciones a razón de 700 millones de dólares anuales cada uno.

Aún siendo responsables y cuidadosos, podrían verse involucrados en algún conflicto ambiental con Greenpeace o con los Pueblos Originarios, situaciones para las cuales la Universidad poco los preparó. En tal caso, tendrán respaldo idóneo: cada uno puede contar con 684 abogados que lo asistan y representen. Y si eso los angustia, vamos, que no están solos, hay 231 psicólogos disponibles full time para cada uno de ellos.

La ingeniería ¿es una profesión?

¿Qué caracteriza a una disciplina para que llegue a ser una profesión? Una primera aproximación podría ser:

  • Existe un cuerpo de conocimiento y un lenguaje específicos y bien establecidos, compartidos por sus practicantes.
  • Los integrantes de la profesión están habilitados por el Estado para ejercerla con exclusividad, y son legalmente responsables por el desempeño correcto de sus funciones.
  • Hay un cuerpo colegiado o corporación de pares que establece códigos de ética y de buenas prácticas profesionales, y llegado el caso sanciona al profesional que se aparte de esas normas.

Los profesionales a su vez exhiben rasgos distintivos:

  • Ejercen su profesión mayormente en forma liberal, no en relación de dependencia laboral con un empleador.
  • Adoptan hábitos uniformes reveladores:
    • Utilizan códigos incomprensibles para los legos. Por ejemplo, las nuevas leyes tienen efectos “ex nunc”; las recetas son ilegibles, bajo un misterioso Rp/, etc.
    • Utilizan atuendos y comparten estilos distintivos de su profesión, según ella sea: infaltable corbata, aires formales, guardapolvos, un estetoscopio colgando, anteojos y barba candado, etc.
    • Se llaman “doctor” los unos a los otros (sin serlo), aunque estén hablando de fútbol. Sus respectivos colegios profesionales así lo convalidan. Los verdaderos doctores se amoscan, pero ellos detentan la aprobación social. ¿O acaso se dirige usted a su galeno llamándolo médico Ramírez, o señor Ramírez?
  • A menudo practican profesión hereditaria, como en los gremios medievales.

Los no-integrantes de una profesión en general no se ponen a desarrollar las tareas propias de esa profesión. Por ejemplo, las personas no se autorrepresentan ante la Justicia, ni se autoobturan las caries – aunque esto último lo estoy reconsiderando: parece cuestión de usar una fresa (que los odontólogos llaman torno, como si el que girara fuera el paciente) y después resina epoxi, catalizador y ya está.

La Ingeniería Civil reúne razonablemente bien los criterios profesionales apuntados, tal vez por haber tenido más tiempo para establecerse. Y adviértase que son los únicos ingenieros que se hacen llamar “Ingeniero”.

Otras especialidades como Eléctrica, Industrial, Mecánica o Química, no se ven tan nítidamente profesionales. Y los Informáticos la tienen aún más difícil: como cualquiera programa y unos pocos hacen una fortuna, muchos se ilusionan, y en ese campo los no profesionales son cada día más.

¿Qué le queda a Marcos Mangiaterra, ingeniero, clase media, nieto de inmigrantes, primera generación de universitarios en su familia, trabajando en la industria? Medio resignado a la competencia “desleal” de los sin título, ni se le ocurre invocar el Decreto-Ley de Ejercicio Profesional de la Ingeniería, Nº 6070/58, art. 24: “Será reprimida con prisión de seis meses a dos años, la persona que sin poseer título de los comprendidos… realizare actividades propias de las profesiones…”.

Mangiaterra no medita si la ingeniería es o no un profesión. Él "no trabaja de ingeniero", él es ingeniero.

Procesos y personas

Nos quedamos un rato reflexionando sobre un proyecto que no andaba bien. Mary terminaba diciendo “es cuestión de personas…” mientras yo murmuraba “es cuestión de procesos…”

Ella tenía razón. Si las personas involucradas se hubieran comprometido más, hubieran levantado los ojos, hubieran sido proactivas, la cuestión se hubiera resuelto sin llegar a ser un problema. Yo tenía razón. Si hubiera habido un proceso bien establecido, se lo hubiera conocido y aplicado consecuentemente, la cuestión se hubiera resuelto sin llegar a ser un problema.

Pero el problema se repetía, ¿qué hacer? ¿Mejorar el proceso, mejorar las personas, o ambos?

Es como la división de poderes, los Diez Mandamientos y los auditores: si todos nos comportásemos siempre bien, no harían falta.

Hacen falta ambos, buenas personas y buenos procesos.

Lugares comunes

Me refiero al cine de Hollywood.

Se repiten lugares comunes que nunca cambian, tal vez porque el público ya se acostumbró a la sabiduría convencional errónea y es más seguro no innovar.

La computadora

El market share 2018 de las computadoras personales es más o menos así: Lenovo 23%; HP 22%: Dell 16%; Apple 7%, y la lista sigue.

¡Pero casi todos los personajes de las películas usan computadoras Apple!

Trac-trac

Las pistolas actuales son de doble acción y tienen varios mecanismos de seguridad que impiden que se disparen accidentalmente. Por eso es regla portarla con bala en la recámara.

Pero en cada película policial, cuando el bueno va a enfrentar al malo, ¡lo primero que hacen ambos es “trac-trac”, cargar la bala en la recámara!

Los prismáticos

Cuando uno mira a través de unos binoculares, la imagen que ve es circular.

Pero cuando en una película alguien mira por los binoculares, ¡te muestran un campo visual con forma de ocho horizontal!

Los demócratas

El voto en los Estados Unidos, desde hace más de un siglo, se reparte equitativamente entre republicanos y demócratas.

Pero (excepto Dirty Harry y John Rambo) los actores y actrices de Hollywood, al igual que sus personajes, ¡son todos demócratas!

La pacatería

Cuando una pareja se levanta de la cama después de haber "dormido juntos", ¡no están ni en pijamas ni desnudos, sino con la ropa interior puesta!